viernes, 11 de marzo de 2011

LA SONRISA


Emmet Fox (1886-1951) dijo sobre los efectos positivos de la sonrisa:

LA SONRISA ES UNA INVERSIÓN

La mayoría de las personas intuitivamente siente que las cosas más sencillas en la vida son las más importantes, o, si así lo prefieres, que lo más importante en la vida resulta ser lo más sencillo. Este es un descubrimiento muy profundo. Por ejemplo, ¿qué podría ser más importante que respirar? Y, sin embargo, pocas veces pensamos al respecto -el aire fresco es gratis- por más que moriríamos en pocos minutos si se nos privara de aire.

Otra cosa sencilla que tiene gran importancia es la sonrisa. Una sonrisa no cuesta nada en términos de dinero, tiempo o esfuerzo, pero es literalmente verdad que puede tener una importancia suprema en la propia vida. Una sonrisa afecta todo el cuerpo desde la piel hasta el esqueleto, incluyendo todos los vasos sanguíneos, nervios y músculos. Afecta el funcionamiento de todos los órganos. Influencia a todas las glándulas. Repito -y esto es una verdad literal- que no se puede reír sin afectar favorablemente el propio cuerpo. Una sonrisa a menudo relaja una cierta cantidad de músculos, y cuando la misma se convierte en hábito, fácilmente puedes ver cómo se acumulará el efecto. Las sonrisas del año pasado están pagándote dividendos hoy.

El efecto que una sonrisa tiene sobre otras personas no es menos notable. Desarma toda sospecha, disuelve el temor y la ira, y produce lo mejor en la otra persona.

Una sonrisa es a los contactos personales lo que el aceite es a la maquinaria, y ningún ingeniero inteligente jamás descuida la lubricación.

El solo gesto de la sonrisa natural o realizada de manera consciente, genera, por la acción muscular, un estímulo eléctrico sobre los filetes nerviosos que inervan los músculos (47) que intervienen en la sonrisa, y los nervios sensitivos (que son los que vuelven hacia el cerebro) llevan este impulso hasta el centro del sistema límbico, donde es recibido y procesado por la glándula hipófisis, la cual elabora una respuesta química y eléctrica a la vez.

Cuando la hipófisis recibe el impulso o estímulo generado por nuestra sonrisa voluntaria y/o consciente, reacciona liberando unas hormonas llamadas "endorfinas" (neuropéptidos de actividad opiácea), las que, además de ser el analgésico natural de nuestro cuerpo, producen al ser liberadas, una sensación de bienestar generalizado.

La sonrisa es muy importante para mejorar la autoestima. Cuando sonreímos, aunque no sintamos nada, nuestro cerebro lo entiende como una señal que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere una sustancia llamada beta-endorfina, que proporciona a la mente una respuesta positiva de biorretroalimentación al subconsciente. Se dice que una sonrisa cuesta menos que la electricidad, pero que da más luz. Además, con cada sonrisa siembras una esperanza. Agrego que una sonrisa cuesta menos que cualquier terapia y ayuda a dar mejores resultados a la terapia.

El aumento del cortisol, la hormona del estrés, afecta la memoria y el aprendizaje, llegando a dañar a las neuronas del cerebro. Por ello es que, entre otras cosas recomiendo tomar ANTIOXIDANTES cuyas cápsulas contienen Vitamina A (betacaroteno), C, E (dl-Alfatocoferol acetato) y Minerales Selenio, Zinc, Manganeso, Cobre. . A su vez la Sonrisa estimula la glándula Timo que refuerza nuestras defensas .

La SONRISA estimula la glándula Timo:

El TIMO es la glándula donde maduran los "Linfocitos T" que nacen en la médula ósea y son las células rectores de la Inmunidad o mecanismo de defensa del organismo, tiene que ver en los estados de FELICIDAD y PLACER por secretar sustancias que estabilizan al sistema nervioso y mejoran el funcionamiento del cerebro, provocando finalmente sensaciones de bienestar en las personas.

Podemos estimular al TIMO con solo sonreír. Ante cada sonrisa auténtica el TIMO envía una pequeña descarga de sustancias químicas que viajan por todo tu cuerpo, provocando estados de confort y mejorando las defensas orgánicas.

La Dra. Ma. del Rosario Hernández Hernández destaca:

ANATOMÍA de la SONRISA

Para lograr una perfecta armonía en el rostro; no es suficiente un agudo sentido crítico y observador, es necesario un profundo conocimiento anatómico para poder comprender el complejísimo balance muscular que interviene en la gestación de cualquier movimiento facial.

- Intervienen un total de 24 músculos, sólo en el movimiento particular de los labios, 8 que regulan los movimientos nasales, 6 que controlan los movimientos auriculares, 8 encargados de los movimientos palpebrales y ciliares. Total de 46 músculos necesarios para la mímica y la expresión facial. Con un balance neurosensitivo muy preciso.

FISIOLOGÍA de la SONRISA

Toda emoción, sentimiento y estado de ánimo, nos aparece en parámetros corporales, o sea, que toda expresión humoral en nuestro caso, se encuentra somatizada y tiene unas manifestaciones somáticas. Los estudios sobre tales mecanismos no son definitivos, ni nos descubren nítidamente los procesos, ni es factible controlar todas las variables extrañas que inciden en dichas conductas y expresiones emocionales en el momento de la estimulación física (electrodos), y química (psicofármacos, que se han podido comprobar por los estudios de la neuropsicofisiología. Los procesos estimuladores son desencadenados tanto por el medio interno como por el medio externo (bio-psico-social), unos estímulos (prolongaciones energéticas de las personas o de las cosas), motivan a los sujetos que los perciben (consciente o inconscientemente); aunque no todos los estímulos motivan, ni todos los sujetos reaccionan de igual manera ante el mismo estímulo, por la configuración personal única e irrepetible de cada sujeto. Todos los estímulos desencadenan la activación de los receptores sensoriales que identifican estímulos como tacto, visión, temperatura, audición, etc. Y que transforman dichos estímulos sensoriales en señales nerviosas (receptores, mecanoreceptores, termoreceptores, nociceptores, electromagnéticos, quimioreceptores), fibras aferentes que llevan el estímulo desencadenado por los neurotrasmisores: Que pueden ser inhibitorios (ácido gama, aminobutírico, glicocola) y estimuladores facilitadores (gaba, norepinefrina, noradrenalina, acetilcolina), que llegan a los nervios raquídeos siguiendo por médula espinal, sustancia reticular, bulbo, protuberancia, hipotálamo, cerebelo, tálamo y certeza cerebral: Donde finalmente se almacena la información, se controla, regula y elabora. Las eferencias se llevan a cabo principalmente por la vía motora y por el SNA: simpático toracolumbar que activa a la noradrenalina; que aumenta la presión arterial, la frecuencia cardiaca y riego sanguíneo aumentando el metabolismo en situaciones de emergencia, estrés y emociones fuertes. Las emociones se manifiestan en el agrado o desagrado, sentidos por el sujeto en su cuerpo o en su psique y expresados corporalmente hacia un medio ambiente con señales típicas como la sonrisa, el enojo, el llanto, el abatimiento, la satisfacción, la cordura o la excentricidad. Estas respuestas emotivas pueden ser manifestadas o por el contrario no expresadas, pero, sentidas interiormente por el sujeto, en el derrumbe o interacción de las estructuras corporales o fisiológicas. El responsable directo e indirecto de tales situaciones en el hipotálamo, regulador del SNA. Todo esto desencadena reacciones tanto a nivel del SNC y hormonal, creando un estado de bienestar en el caso de la sonrisa a nivel sistémico secretándose sustancias que proporcionan una homeostasis en todo el organismo. La sonrisa aparece desde el nacimiento como reflejo a una sensación de placer, entre los dos y tres meses, marca spitz, inicia la diferenciación del mundo exterior; para esto es necesario que el rostro del observador esté de frente, que se mueva y que sus ojos sean visibles. Es una de las primeras formas de comunicación, y se producirá en todas sus actividades de la madre con el bebé: amamantamiento, acunamiento y cuidados corporales. A medida que va creciendo de acuerdo a su educación y el medio en que se desarrolla irá estructurando su sonrisa de acuerdo a la situación que enfrenta. Fry comprobó que, en promedio los niños ríen trescientas veces al día hasta que cumplen seis años, momento en que la educación y las presiones sociales les hace reducir su expresión de alegría. Según un estudio realizado en 1930 por la Asociación Internacional para la Renovación de la Risa, un adulto reía 19 minutos por día, mientras que en 1990 sólo reía 3 minutos diarios. No todos tenemos la misma predisposición para sonreír, dependiendo de la personalidad y el medio ambiente en que se desenvuelva. La sonrisa es una manifestación del estado de ánimo dentro de los cuales incluye el llanto, el enojo y en algunas ocasiones pueden presentarse de manera simultánea.


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