lunes, 27 de julio de 2020

EL ÁNGEL DEL VALOR Y LA PERSEVERANCIA (clase 48)






A veces sentimos una necesidad espiritual de liberarnos del control del ego y las compulsiones espirituales - relacionadas con la liberación de la aprisionada abundancia, para que pueda venir la paz. Cuando examinamos el verdadero significado del valor y la perseverancia, comprenderemos más claramente lo que esto quiere decir.


"¡Anímate!" - "¡Ten Valor!" - Esta exhortación, que aparecer en Hechos de los Apóstoles (23:11) y que tiene aplicación universal, es de suma importancia para nuestro viaje hacia la cima de la montaña. Pero esta frase que nos alienta a tener valor es a menudo mucho más fácil de decir que de poner en práctica, debido a que es posible que no sepamos qué significan realmente estas palabras. Coraje - ánimo, valor - proviene del latín y quiere decir "tener razón". A su vez, corazón deriva del vocablo credo, que es la raíz de una familia de palabras y significa "creer en un principio". De modo que "tener coraje" - "animarse", "tener valor" - significa que debemos ser audaces, osados e intrépidos y que nuestros corazones deben estar impregnados con la creencia inquebrantable en un principio. Pero, y esta es la principal excepción, el principio en el que debemos creer tiene que ser una ley espiritual, pues, de otro modo, corremos el riesgo de que un sentimiento completamente opuesto al valor pueda llegar a manifestarse en nuestras vidas.

Y vos, ¿en qué crees sinceramente?. Ese punto que están contemplando y examinando la mayor parte de tu tiempo, ese punto en el que tu atención está concentrada casi exclusivamente, ese es el punto hacia el que apuntan tus creencias. Por ejemplo, si estás excesivamente preocupada por tu seguridad y protección, eso quiere decir que creen en la ley del riesgo y del azar - o sea en un universo "no protector" - y eso es lo que realmente estás obteniendo. Si otorgas en tu vida más importancia a las carencias que a la abundancia, te olvidas de la sustancia invisible y omnipresente y crees que estás viendo la verdad, cuando lo que está ante tuyo es sólo la punta del iceberg, quiere decir que crees en una ley de insuficiencia. Entonces, tu corazón ha de expresar el miedo y la aprensión - o sea los antónimos del valor y el coraje - que están proyectándose en tu vida de acuerdo con los patrones que limitan tu conciencia.

¿Qué es lo que ves en tu mundo? ¿En qué está concentrada tu atención? ¿Hacia dónde estás mirando? Siempre seguimos nuestra visión, siempre marchamos hacia la imagen que predomina en nuestras mentes; siempre perseguimos las emociones que tiran de nuestro corazón; siempre nos convertimos en lo que contemplamos. ¡Así es la ley! Si nos sentimos enfermos, influimos sobre nuestro cuerpo y comenzamos a experimentar los signos de la enfermedad, mirando hacia abajo y viendo sólo el dolor y la enfermedad.

Si en cambio estamos atravesando por algún conflicto en nuestro hogar, o en nuestro lugar de trabajo, nuestras mentes se concentran en esa energía y somos empujados hacia la ira y el caos. Si nos sentimos solitarios, ingresamos más profundamente en las sombras y caemos en una depresión aún más intensa. Si experimentamos una sensación de insatisfacción y de que no lograremos alcanzar nuestros objetivos, es casi seguro que recorreremos la vía que lleva directamente a la estación del desempleo.

"Animarse" - o "tener valor" - significa mirar hacia arriba y seguir nuestra visión superior, hasta llegar a la cima de la montaña. Es creer en Dios y creer en nuestro Maestro, el Yo Superior que nos habita - nuestro gran proveedor y nuestro gran protector, aquel que siempre ha de curarnos, ese ser esencial que siempre está trabajando y que nos dice: "Sígueme, no temas, ven hasta mí, anímate, aprende de mí, no tengas miedo, siempre estoy contigo"-. La visión superior consiste en ver la Verdad con el ojo interior y seguir viéndola incluso cuando "las montañas tiemblen y se tambaleen". Damos todo al Más Alto que está en nosotros y de ahora en más confiamos en ese Yo con todas nuestras fuerzas. En esto consiste el hacer que "tu corazón permanezca" en el Espíritu, que es quien nos da el valor y el coraje para caminar con confianza y penetrar en la guarida de los leones.

Utiliza tu valor ahora mismo para apartar la mirada de las apariencias y elevarla hacia la Verdad. De una manera u otra, desde que nacimos nos han enseñado a mantener los ojos fijos en la tierra, para que podamos evitar los baches y para que podamos ver todas las curvas de sinuoso camino de la vida. Se nos ha dicho que seamos cuidadosos, que no confiemos en los extraños, que seamos conscientes de nuestra seguridad, que cuidemos nuestra salud, que nos adecuemos, que no hagamos olas, que no corramos riesgos y aceptemos desafíos, que seamos populares…. Estamos programados con tantos deberíamos y no deberíamos que muchos de nosotros nos hacemos adultos corriendo en círculos, tratando de encontrar la forma de salir de ese laberinto.




Y entonces, un día, vemos que una pequeña luz aparece en nuestra conciencia, representando el primer escalón de nuestro proceso de despertar - y nos volvemos hacia nuestra mente, creyendo que allí está la clave para obtener la libertad. Nos volvemos mentalistas para encontrar un lugar donde estacionar el automóvil, luego nos lanzamos a enunciar una verdadera colección de proyectos, demostraciones y razonamientos que resultarían perfectamente adecuados para charlar en un cocktail - party, y después evitamos a esas mismas personas pues no tenemos ganas de explicar cómo fue que todas nuestras pretensiones y suposiciones no trajeron los resultados esperados.

Y así nuestro valor cotidiano va decayendo poco a poco, debido a que nuestros corazones no están enfocados en principios espirituales - las leyes universales que podrían darnos la audacia y la intrepidez que necesitamos para atravesar las aguas turbulentas sin experimentar ninguna clase de preocupación. Pero, de una forma u otra, seguimos avanzando hacia la estrella lejana y, al mirar hacia atrás, comprendemos que la clave estaba en la perseverancia.

Y luego alcanzamos otro estadio de nuestro desarrollo espiritual. Cuando comenzamos a utilizar y aprovechar la conciencia de la cuarta dimensión, nuestro mundo tridimensional parece caerse a pedazos, pues nuestras viejas y falsas creencias y nuestros patrones erróneos empiezan a salir a la superficie para ser transmutados. La batalla continúa pero, al comprometernos con un nivel superior de vida, un Poder Causal se ha puesto en acción en nuestra conciencia, para hacer de nosotros verdaderos guerreros espirituales y para darnos la audacia y la determinación necesarias para seguir avanzando hacia la victoria. Vayamos al encuentro de este Agente de la Fuerza Cósmica que ahora está operando en nuestro campo de energía.

El Ángel del Valor y la Perseverancia nos proporciona el Poder del verdadero coraje y la energía de la estabilidad y la constancia para vivir la Verdad del Ser independientemente del combate y de los conflictos que se están librando a nuestro alrededor. Si la energía de este Ángel se encuentra bloqueada, el individuo es fácil presa de la ira y puede volverse muy agresivo y susceptible, reaccionando, por lo general, ante los motivos más nimios. El bloqueo puede ser creado por la incapacidad de adaptarse a nuevas condiciones y por el hábito de juzgar por las apariencias. En el caso de las personas más sensibles, la percepción del dolor y el sufrimiento del mundo y una equivocada utilización de la empatía pueden contribuir a impedir el flujo de esta energía.

En muchas academias sagradas, el Iniciador que asumía el rol de este arquetipo recibía el nombre de Ares o Marte, y su papel consistía en hacer que su "fuego del cielo" descendiera sobre los estudiantes y los liberara del control de sus personalidades. El proceso se basaba en incitar a una rebelión en la conciencia por medio de una gran estimulación de la naturaleza inferior - es decir, literalmente, en provocar una confrontación entre la personalidad y lo que el individuo percibía que era su Yo Superior -. A través de este verdadero combate entre valores diferentes, el estudiante comprendía que el camino superior era el único que valía la pena recorrer y que la naturaleza inferior tenía que ser entregada al fuego de la purificación final.

Y tú… ¿cuántas veces has pasado por esta iniciación? Sabes muy bien las cosas correctas que tienes que hacer, pero el camino que se abre a tu izquierda parece ofrecerte un arreglo más rápido, una salida más fácil, y la excitación del momento te quita la capacidad de evaluar las posibles consecuencias negativas. Y, una vez más, la batalla vuelve a comenzar. Ideas como "tengo derechos a vivir mi propia vida", o "el fin justifica los medios", nos proporcionan las municiones para alimentar los cañones del deseo. Luego, los sentimientos anticipados de culpa, incluso a nivel subconsciente, producen ira que se descarga sobre la imagen de autoridad que tenemos más próxima - El Espíritu de Dios que mora en nuestro interior y que nos habla con la voz de la conciencia - y que luego es proyectada hacia fuera, para caer sobre cualquier forma física que ha cometido el error de apretar el botón equivocado. El maestro tibetano Djwahl Khul dijo que, en estas situaciones, el discípulo debe "hacer que su naturaleza física, su naturaleza emocional o sus deseos y sus procesos mentales se eleven hasta el cielo. Esto se produce como consecuencia de hacer que la 'serpiente del mal' sea derrotada por al 'serpiente de la sabiduría' - el nombre esotérico del alma-". La Energía del Ángel del Valor y la Perseverancia es la que nos proporciona la capacidad necesaria para hacer que nuestra naturaleza inferior se eleve hacia lo alto.

También hay momentos en que, si bien sabemos qué es lo correcto que debemos hacer y tenemos deseos de hacerlo, la falta de valor nos paraliza y nos mantiene en una condición de pasividad. Tal vez se trate del miedo a que alguien nos hiera o el creer que si nos desentendemos de la situación, ésta ha de resolverse sola. Pero este Ángel trabaja el nombre del Señor y si la intención es correcta y apunta hacia el bien de todos, su energía continuará empujándonos, acicateándonos e incitándonos hasta que, finalmente, asumimos el compromiso de ponernos en acción. Con este compromiso llega también el valor para seguir adelante.

Por ejemplo, puede estimular la pasión y hacernos aceptar una actitud casi militante para que comprobemos la realidad espiritual y, por lo general, es en ese momento que tiene lugar unas de las principales batallas contra el ego. También puede hacer que las personas más vulnerables sean empujadas hacia el idealismo fanático y que se vean envueltas en horribles conflictos, pero la intención positiva es siempre la de liberar al individuo del control del ego y dotarlo del corazón y valor necesarios para continuar su marcha hacia la Luz. Cuando llega el momento en que se hace necesaria una purificación, la persona recibe el "estallido de una clara visión", la torre de ignorancia es alcanzada por el relámpago de la Verdad, y el proceso de despertar experimenta una aceleración mayor que todas las que pueda haber tenido anteriormente.

Finalidad: Suministrar la energía de la tenacidad y constancia - el valor de vivir sólo la Verdad del Ser y de perseverar en esa conciencia, independientemente de lo que pase a su alrededor.

Rasgos negativos que pueden presentarse a partir de las proyecciones del ego: persona irascible, fácilmente irritable; conciencia llena de resentimiento y de hostilidad.
Su energía resulta bloqueada debido a: la percepción del dolor y el sufrimiento de los individuos y del mundo, una utilización equivocada de la empatía y el considerar reales a las apariencias, lo que lleva al aspirante a colocarse "del lado del que sufre".





EL TREN DE LA VIDA


El poderoso tren dorado se agarra con firmeza a los rieles mientras parece volar al doblar cada curva y se desliza fácilmente por sobre las montañas. Impulsado por un poder cósmico, marcha constantemente a toda velocidad. El ten no puede ser detenido, descarrilado o desviado hacia una vía muerta. Lo abordaremos en el momento en que descendemos a la conciencia material y no podemos descender del tren hasta que éste haya llegado a su destino final.

¿Qué clase de tren es éste? Ni más ni menos que el plan, el propósito, la visión y la Voluntad de Dios. Es el divino proceso del despertar individual y de la realización de la Divinidad de cada alma en todos los planos de la existencia. Su destino: el Quinto Reino de Dios, el dominio del Puro Ser, donde el amor y la paz son absolutos. Su tiempo de llegada: en el instante que representa la transmutación en Cristo, o espiritualización de la conciencia colectiva y la curación y armonización del Planeta Tierra.

Todas las personas, en todas partes, en cada una de las dimensiones, de éste y del otro lado del velo, están en ese ten. En realidad, toda la vida, en cada una de sus formas, manifestadas o sin manifestar en los cuatro reinos inferiores, marcha velozmente en ese tren, que no es otra cosa que el Tren de la Vida.

Todos los individuos a los que llamamos humanos tienen un asiento de ventanilla y, a través de los cristales observamos al mundo de las formas, moviéndose como imágenes efímeras proyectadas sobre una pared. El movimiento del tren que proyecta los objetos sobre la pantalla es lo que llamamos tiempo - y las formas que vemos son solamente temporales, no permanentes y por eso las consideramos ilusorias -. Hagamos una pequeña recorrida por los vagones del tren.

Cuando vamos hacia la parte delantera del tren, donde la Locomotora Universal encabeza la caravana, nos damos cuenta de que las personas están relajadas, serenas, con una fácil sonrisa en los labios y con sus ojos brillantes de alegría. Al escuchar sus conversaciones no podemos percibir la menor señal de impaciencia, ansiedad o ira. Saben, intuitivamente, que la Voluntad de Dios es vida y amor - vida para ser vivida con plenitud, abundancia, alegría, creatividad y triunfo, en la que el amor y las relaciones correctas son las notas tónicas.

No tienen miedo al futuro, pues para ellos Dios es digno de confianza y, a través de su lealtad y devoción al Sagrado Yo que los habita, han aprendido también a confiar en sus conciencias, reconociendo que son el canal por el cual se expresa la actividad de Dios en sus vidas. ¿Acaso sus mundos individuales reflejan esa armonía de sus mentes y sus emociones? Miremos por la ventanilla y veamos.

No, las cosas todavía no son perfectas, pues las apariencias no están siempre en la misma escala temporal que las conciencias. Aún existen evidencias de que la naturaleza está siendo violada por los seres humanos, y por todas partes vemos crímenes, drogadicción y niños sometidos a toda clase de abusos. Las inquietantes noticias de los periódicos que atisbamos a través de las ventanillas parecen bastante similares a las que vemos en el mundo de las mentes más estrechas.

Por un momento habíamos olvidado que incluso en el mundo de aquellos que se aproximan a la supremacía de la vida, la vibración planetaria continúa más en consonancia con la mente de la raza, con la conciencia colectiva de la humanidad, que con la Conciencia de Cristo, a la que se describe dramáticamente en estos extractos de los Salmos 46 y 91: "… no tememos si se altera la tierra, si los montes se conmueven en el fondo de los mares, aunque sus aguas bramen y borboten, y los montes retiemblen a su ímpetu… Él te libra de la red del cazador, de la peste funesta…. No temerás el terror de la noche, ni la saeta que de día vuela, ni la pese que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía. Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu diestra, a ti no ha de alcanzarte".
Son escenas muy duras, pero en esta parte del tren las personas creen en las promesas de Dios y viven con tranquila ecuanimidad, sin preocuparse por lo que está sucediendo "en el afuera". Saben que gozan de la protección divina y que el mundo invisible que está tras las apariencias están reuniendo su fuerza y su poder y que, muy pronto, ha de abrirse camino a través del velo de la materia para revelar la Verdad del Ser. Entretanto, ellos continúan, en paz y serenidad, recorriendo los divinos rieles. Incluso cuando el tren desciende la ladera de una montaña o cuando se inclina peligrosamente al doblar una curva (es decir cuando su marcha representa los ciclos de la vida), ellos, rápidamente, se acomodan a la nueva situación y prosiguen su camino con seguridad, confianza y esperanza.

Ahora dirijamos nuestros pasos hacia los vagones que están inmediatamente detrás de lo que acabamos de recorrer y detengámonos un momento en uno que está ocupado por muchas personas que recién se inician en el camino espiritual. Vemos algunos rostros felices, pero también vemos caras tristes, ojos llenos de lágrimas y espaldas agobiadas por la desesperación y la sensación de futilidad. Escuchemos los pensamientos de algunas de estas personas:

"Realmente no sé que hacer. Otro, afirmó y medito, pero mi cuerpo me duele, el monto de cuentas impagadas no hace más que crecer y me parece que estoy tirando toda mi vida por la ventana".

Y, de algún modo, logramos escuchar la voz de un Ángel que proviene del campo de energía de ese individuo, pero el pobre está tan preocupado por sus problemas que las palabras se pierden en los remolinos de su mente. La voz del Ángel dice:

"Lo que estás percibiendo es una mentira. Te sientes separado de la totalidad, de la abundancia y de la plenitud, pero eso es algo imposible. Todas esas cosas se te concedieron en el principio, cuando fuiste dotado de tu Yo, y en ese YO que tú eres, está todo cuanto puedes llegar a necesitar o desear. Tienes el Reino, pues tú eres el Reino. Al privarte a ti mismo de esa Verdad estás experimentando una sensación de vacío e inutilidad, un engaño que te produce miedo, que está creando una situación de mayor vulnerabilidad en tu vida. YO SOY la energía que te dará la capacidad para confiar en el proceso divino y para vivir con total aceptación todo lo que es bueno, verdadero y hermoso. Comienza a percibirme, a ser consciente de mi Presencia y, a través del canal de tu conciencia, te demostraré que la voluntad, el plan y el propósito de Dios es la única actividad que tiene lugar en tu vida."

El pasajero no escucha estas palabras, pero sin embargo, no está perdido. Y, provenientes del otro lado del pasillo, escuchamos los pensamientos de otra persona.

"A pesar de todas las apariencias de cambio positivo, creo, personalmente que el mundo se está yendo al infierno y me horroriza pensar que mis hijos han de crecer en un planeta asolado y devastado. Aunque deseo comprometerme en el camino espiritual, me pregunto si el mundo ha de cambiar alguna vez. A veces parece que no hay ninguna clase de esperanza".

Y, una vez más, el Ángel dice:

"El plan de Dios para este planeta y para toda la vida que hay en Él es muy bueno, y siempre ha existido y existirá mientras el ideal de Dios trabaje a través de la evolución de la conciencia de cada individuo. Es una concentración de la voluntad, el poder y la visión divina de expansión y, en este momento, está siendo sentido por muchas personas de todas las razas y de todos los lugares del mundo. Su energía y su fuerza los conducirán hacia una completa reestructuración de sus valores y a la revelación del propósito divino que hay detrás de cada experiencia difícil en sus vidas.

"El desarrollo del plan divino, a través de sus mentes y de sus corazones - por medio de los pensamientos y sentimientos de todas las almas - permitirán que cada persona se libere de las ataduras de la conciencia humana, y así el plan se materializará sobre la tierra y la paz y la abundancia serán la verdadera medida del mundo. Este es el significado del Padre Nuestro. El camino del plan es el proceso divino, en el cual debes confiar con todas tus fuerzas.

"Vive con paciencia, lo cual no significa una actitud de sufrimiento permanente, sino una actitud de perseverancia y de tenacidad, pues la buena voluntad ha de revelarse con seguridad en este mundo, y esa realidad es algo que no puede ser detenido. Vive con aceptación, pero no hacía las cosas tal y como parecen ser, sino en el sentido de aceptar y dar tu consentimiento al orden, la belleza y la libertad, pues ellas, con seguridad, habrán de manifestarse".

Una vez vueltos a nuestros asientos, veamos si hemos aprendido algo. El meollo de la cuestión está en que, cuando realmente confiamos nuestras vidas al Espíritu, y el Espíritu se hace cargo de ellas, ya no tenemos que preocuparnos de nada, independientemente de cuán dificultosa nos parezcan las situaciones que debemos enfrentar. ¿Y cómo podemos estar seguros de que hemos entregado todo el Señor y Yo Superior que nos habita? Esa seguridad nos la da la medida de nuestra paciencia, sabiendo que cada actividad tiene su tiempo programado en el plan divino, y también nos la da el grado de nuestra aceptación, lo cual significa aceptar nuestro bien incluso cuando aún no podemos verlo. También deberíamos preguntarnos a nosotros mismos si estamos de acuerdo con satisfacer nuestras necesidades por medio de la actividad del Yo Divino, en lugar de dejar esa tarea librada al ego de la personalidad.

Debemos tener la seguridad de que no podemos caer accidentalmente del tren, ni ser empujado fuera, independientemente de nuestros pensamientos, palabras o deseos. En realidad nada de lo que podamos haber hecho, o que incluso podamos llegar a hacer, podría acarrear nuestra expulsión de ese secreto del Más Alto, cuyos brazos eternos están representados por el Tren de la Vida. Y esta es una verdad que vale para todas las almas que habitan en el Universo.

Cuando las cosas parece andar desordenadas, tendemos a ser muy duros con nosotros mismos, buscamos cuál ha sido nuestro pecado espiritual, buscamos causas metafísicas y los bloqueos emocionales. Pensamos en las transgresiones que habremos cometido en otras vidas pasadas, en el karma y en la culpa que debe ser castigada por medio de la retribución universal.

Todo esto carece de sentido. Seguimos condenándonos a nosotros mismos porque no nos sentimos espirituales o porque pensamos que hemos violado alguna ley metafísica. Vos tienes tus días malos, y yo también. Vos has sufrido una constipación espiritual, y yo también. Y vos también puedes haberte sentido tan falto de espiritualidad como para experimentar la tentación de abandonar el camino y encontrar una forma más fácil de viajar. Yo también lo he sentido. Ha habido momentos en que la puerta hacia mi espacio de meditación no se ha abierto, en que todas las afirmaciones eran aburridas, y en que todo lo que deseaba era jugar "Earthman" con todo el entusiasmo de un granuja hedonista, todo lo cual, pienso, era una forma de rebelión contra el "hartazgo" de lo espiritual.

¿Y sabes lo que mi Yo Superior me dijo acerca de todo esto? Parafraseándolo en mis propios términos sería más o menos lo siguiente: "En realidad no tiene demasiada importancia. Sólo se trata de un poco de vieja energía que está moviéndose hacia la superficie para ser transmutada. Deja de preocuparte tanto acerca de dónde y cómo te has desviado del camino y ocúpate de vivir. Sólo tienes que ser mismo, cualquiera sea ese particular Yo que estás siendo un determinado día. Nadie está llevando la cuenta de las veces que has sentido un poco de ira, ansiedad o incertidumbre, y el universo no te va a abuchear si no estás permanentemente en la cúspide del mundo. Así que deja de forzarte tanto para ser espiritual, pues ya lo eres. Todos lo son, de modo que relájate y disfruta del recorrido".

Así llegamos a comprender que Dios nos ha creado, que nos ama, que nos acepta tal y como somos, que nos tiene infinita paciencia y que nos es imposible interrumpir el proceso divino. No podemos abandonar el tren, nadie puede hacerlo. La verdad es que todos nosotros estamos volviendo al hogar. De modo que si, en un futuro próximo, te sientes golpeada por la futilidad, o te parece que las cosas se están cayendo de a pedazos, sé paciente contigo mismo y acepta el hecho de que no tienes que preocuparte por tus problemas, pues todas las cosas están en camino de resolverse bien. Sólo relájate en aquellos brazos eternos.. y "disfruta del recorrido".






 extraído  WEB








jueves, 28 de noviembre de 2019

ALCANZA EL ESTADO DE ÁNIMO - Neville Goddard







Encontrarás el mensaje de esta noche muy práctico. No creo que moleste a nadie, pero hay ajustes que hacer en cuanto a lo que el hombre cree que es Dios, y lo que Dios es realmente. Se nos dice en las Escrituras, en el nacimiento de los gemelos, que el gran drama comienza en tus miembros... y estoy hablando ahora no de cualquiera, sino de tu individualidad:

En tus miembros yacen dos naciones, razas rivales desde su nacimiento; una ganará el dominio, la más joven sobre la más vieja reinará.” (Genesis 25:23, traducción de Moffatt)

Estas están en tu individualidad. Se nos dice que la más joven, que naturalmente es la segunda – el segundo hombre – es el Señor de los Cielos. Ese es el segundo hombre; Él duerme en ti. Tú le despertarás, y Él se convertirá en el Maestro. Él reinará. Por el momento, en la mayoría del mundo, están totalmente inconscientes de esto. Entonces, Él duerme, y así Él no reina. Ese conocido en las Escrituras es llamado Jesucristo. El Señor Jesucristo es tu propia maravillosa imaginación humana. ¡Ese es Dios!

Ahora, el mundo entero, y todo dentro de él, no es nada más que el apaciguamiento del hambre. Eso es todo en la vida: el apaciguamiento del hambre. Y hay infinitos estados desde los cuales el Señor puede ver al mundo apaciguar esa hambre. El primer hombre no puede hacerlo. Él puede alimentarse sólo de lo que sus sentidos dictan. Donde quiera que esté, él se alimenta de los hechos de la vida como él ve los hechos.

Se necesita al “Segundo Hombre” para desembarazarse de esa restricción y entrar en un estado – cualquier estado en el mundo – y alimentarse de él, y luego – con el tiempo – traer al primer hombre para alimentarse de él.

Se nos dice en el capítulo 14 de Juan: “Que vuestro corazón no esté perturbado, ni tengáis miedo. Creéis en Dios, creed en mí también.” (Juan 14:1) Ahora, este no es un hombre hablándote desde fuera. Cree también en mí. Creéis en Dios, creed también en mí. En el mismo capítulo Él te va a decir ¡que Él es Dios! ¿Pero qué hombre creería realmente que esta presencia dentro de él es Dios?

Ahora, Él te dice: “Estad tranquilos y sabed que Yo soy Dios.” (Salmo 46:10) Este no es otro hombre hablándote, aparte de ti mismo, Estad tranquilos, y sabed que 'Yo Soy' es Dios. ¿Puedes creer eso? Si puedes creer eso, entonces todas las cosas son posibles para ti. Pues todas las cosas son posibles para Dios. (Mateo 19:26) ¿Puede un hombre realmente creer eso? Eso es lo que se me dice en el Salmo 46, Estad tranquilos, y sabed que Yo ... Pon la palabra correspondiente ahí ahora.

Ahora, se nos ha dicho que Él duerme, y entonces viene la llamada: Despiértate. ¿Por qué duermes, Oh Señor? No nos rechaces para siempre. (Salmo 44:23) Éste duerme en el hombre. El Hombre tiene que despertarlo. ¡Él no sabe que su propia maravillosa imaginación humana es Dios!

Ahora, En la casa de mi Padre hay muchas moradas. ¿Si no fuera así, Yo os hubiera dicho que voy a preparar un lugar para vosotros? Cuando vaya vendré de nuevo, y os recibiré en mí, para que donde Yo estoy, ahí podáis estar vosotros también. (Juan 14:2, 3) Ahora, esta conversación tiene lugar en tu individualidad, entre los dos.

Yo estoy hablando ahora a mi yo, En la casa de mi Padre – Yo soy el Padre ... hay innumerables moradasestados de conciencia. ¿Si no fuera así, os habría dicho que voy a preparar un lugar para vosotros? Y cuando vaya, vendré de nuevo, y os recibiré en mí, para que donde Yo estoy podáis estar vosotros también.

Yo me encuentro aquí, y mis sentidos me atan aquí a esta habitación, pero yo no quiero estar aquí. Quiero estar en otra parte. Yo conozco mi saldo en el banco. Conozco mis obligaciones en la vida. Estoy atado por lo que conozco. El “hombre externo” se alimenta de eso, pero él quiere más que eso. Hay algo en mí – el Segundo Hombre que ha nacido del Cielo – que está diciéndome que hay innumerables moradas a las que yo puedo ir – tú no puedes ir –, Yo puedo ir y prepararlas para ti. Pero, cuando Yo vaya a prepararlas para ti, vendré de nuevo y te recibiré en mí mismo, para que donde yo estoy, ahí estéis vosotros también. Ahora, ¿cómo lo hago?

Yo echo una mirada a mi mundo, y estoy muy restringido. Todo sobre mí es algo que me gustaría romper – trascenderlo, convertirme en una persona más grande, una persona más segura, donde yo esté haciendo una tarea mayor en el mundo. Todas esas cosas me gustaría hacerlas, pero la razón me dice que no estoy haciéndolas, y mis sentidos confirman a mi razón. Ahora, ¿hay algo en mí, que es mi Verdadero Yo, que puede hacerlo? , mi imaginación puede hacerlo.

En mi imaginación, yo voy y preparo el estado. Realmente voy al estado y lleno ese estado con mi propio ser, y veo el mundo desde ese estado. No pienso en él; pienso desde él. Cuando pienso desde él, estoy realmente preparando ese estado.
Entonces regreso a donde yo dejé a éste – el hombre externo –, y una vez más me fusiono con él, y nos hacemos uno, otra vez. Ahora lo llevo a través de un puente de incidentes – una serie de acontecimientos – que me lleva hacia lo que yo he preparado, y lo llevo conmigo y entro en el estado mismo. Él se alimenta ahora, literalmente, de ese estado. Esto es lo que yo llamo orar. Yo no voto por él, no hago petición, no pido a ningún ser en el mundo – a nadie, incluyendo al que el mundo diría que es Dios. Pues cuando encuentras a Dios estando tranquilo, y sabes que “Yo Soy” es Dios, ¿entonces a quién puedes dirigirte para algo en este mundo, si realmente crees en las Escrituras: “Estad tranquilos y sabed que Yo soy Dios”? Entonces, ¿a quién podrías dirigirte? Es una comunión interna con el Yo. Pero el hombre le habla a un dios fuera y suplica a un dios fuera, y mendiga a un dios fuera.

Esto me recuerda una fiesta que William Lyons Phelps dio. Si tú no sabes quién es – de hecho, quién fue –, él fue uno de los educadores verdaderamente grandes en nuestro país en este siglo veinte: William Lyons Phelps. Él y la Sra. Phelps conversaban con Edna Ferber, la escritora. Cuando se sentaron a cenar, la Sra. Phelps le dijo: “William, ¿te importaría dar gracias?” Él cerró los ojos, inclinó la cabeza, y después de quizás diez o quince segundos dijo: Amén. Y ella le dijo: ¿Por qué, William, yo no oí una palabra de lo que dijiste?; y él le dijo: “Yo no estaba hablando contigo, querida...”

La gente se sienta a dar las gracias así: Bendice las manos que prepararon esta comida, todas esas palabras no significan nada. Ve adentro, y no hagas petición: aprópiate. Orar no es más que la apropiación subjetiva de la esperanza objetiva. Yo espero esto y esto; Yo lo quiero como un hecho objetivo. Ahora, yo debo ir adentro y apropiármelo subjetivamente.

Así que, orar es la apropiación subjetiva de la esperanza objetiva. Eso es lo que yo llamo fe en Dios, lo cual no es más que fe en mi Ser, pues el Ser del hombre – la verdadera identidad del hombre – ¡es Dios! Ese es el Jesucristo de las Escrituras.

¿No os dais cuenta de que Jesucristo está en vosotros? Poneos a prueba a vosotros mismos y ved. Eso es lo que se nos dijo que hiciéramos en la Segunda Carta de Pablo a los Corintios. Léelo en el capítulo 13, versículo 5 de Corintios II. Examinaos a vosotros mismos, para ver si os estáis manteniendo en la fe. Poneos a prueba. ¿No os dais cuenta de que Jesucristo está en vosotros? (Corintios II 13:5, Versión Standard Revisada).

Bueno, si Él está en , ¿entonces dónde iré yo a encontrarlo? ¿Cómo me dirigiré a Él? Él está en . Él es mi propio Ser. Yo simplemente estoy en comunión con mi Ser.

Hay innumerables estados en el mundo; así yo singularizo el estado que yo quiero expresar en este mundo, y no te pregunto a ti o a nadie más en el mundo si es bueno para mí. Yo no consulto a nadie. ¿Entra dentro del marco de la Regla de Oro? ¿Lo que estoy pidiendo ahora, lo pediría para otro? ¿Pediría a otro, si lo que estoy buscando ahora para otro es algo que yo pediría para mí mismo? La Regla de Oro es: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti.” Si tú mantienes eso en mente, no puedes equivocarte.

¿Qué hay de malo en pedir algo en este mundo para otro que tú pedirías para ti mismo? ¿Hay algo malo en estar seguro? Nada. ¿Algo malo en estar limpio y saludable y decente? ¿Algo malo en ser alguien que contribuye al bien del mundo? ¿Qué hay de malo en eso? ¿Hay algo malo en estar felizmente casado, orgulloso de la chica que lleva tu nombre, o ella orgullosa del hombre cuyo nombre lleva? ¿Qué hay de malo en eso?

Olvida eso. El mundo entero es un campo para cosechar. Tú no escoges a esta o a esa mujer. Escoges el estado. Yo quiero ser dichosamente feliz, y si lo fuera, ¿cómo vería el mundo? ¿Y cómo el mundo me vería a mí? Bueno, aíslate del mundo y ve adentro y aprópiate de ese estado. Y desde dentro, deja que tus amigos te vean, como ellos tendrían que verte si lo que ahora estás asumiendo que eres realmente es cierto.

Por eso es por lo que he titulado la charla de esta noche “El estado de ánimo” – Alcanzar el estado de ánimo. Todo está basado en ese estado de ánimo. El capítulo 25 del libro del Génesis: Y ella dio a luz gemelos, pues en sus miembros estaban estas razas rivales – razas rivales desde su nacimiento, llamadas en las Escrituras Esaú” y “Jacob; y tú piensas que fueron dos individuos que vivieron hace miles de años. No, ¡ellos están justo aquí en cada uno en este mundo! Estos son los eternos estados de conciencia personificados en las Escrituras como dos muchachos.

Las Escrituras no es una historia secular. Es una historia de salvación. Y así, ellos no vivieron hace miles de años; ellos viven ahora en ti, y tienes que dar nacimiento a ambos. Tú has dado nacimiento al primero. El primero es tu “hombre externo, el hombre que es ahora un hombre de los sentidos – un hombre que está cubierto de pelo, como nos han dicho. Esaú vino primero, y él estaba cubierto de pelo por todas partes. Seas mujer u hombre, estás cubierto de pelo por todas partes. Ese es el tú externo, el hombre del mundo sensorial.
Luego viene el “Segundo Hijo”, y él es el muchacho de piel más suave, llamado Jacob. El nombre Jacob significa suplantar. Él va a suplantar a su hermano; él es el segundo, pero él vendrá el primero. El Segundo Hombre es el Señor del Cielo, y el Segundo Hijo es tu propia maravillosa imaginación humana. Cuando tú lo sacudes y lo despiertas y lo haces venir a existir, puedes hacer maravillas en este mundo.

Inténtalo ahora mismo. Tú sentado aquí en esta sala – yo de pie aquí; yo podría, en un abrir y cerrar de ojos, ponerme fuera de esta sala y verla desde ahí, y ver el interior de esta sala, no desde este atril, sino verla desde fuera. Eso es ejercer el Hombre Interno. Ve fuera mentalmente, no físicamente, y ve esta sala desde fuera. Mientras estoy aquí sentado, yo puedo ponerme en la planta baja de mi habitación de hotel, y entonces ver esta sala y pensar en ella, pero pensando desde la planta baja de mi habitación. Yo puedo ponerme en cualquier parte del mundo y pensar desde ella, y pensar en el mundo y en todo lo demás. Ese es el secreto: pensar desde lo que yo quiero, en vez de pensar en lo que yo quiero.

Cuando yo sé lo que quiero en este mundo, cuando estoy pensando en ello, está siempre más allá de mí. Cuando yo sé lo que quiero, yo entro en ese estado y pienso desde él. Ponte mentalmente en tu propia casa esta noche ahora, y ve este edificio – este club – desde tu casa, y ves este edificio, no desde él; tú piensas en él, y estás viéndolo desde tu habitación.

Ahora, el estado de conciencia al que tú más constantemente regresas es el lugar que realmente habitas – ese estado habitual desde el cual ves el mundo. ¿Lo ves desde la pobreza, diciendo “Yo soy pobre”? ¿Andas por la calle sintiendo “Qué pobre soy”? Tú estás viendo el mundo desde el estado de pobreza entonces. ¿Estoy viendo el mundo desde el estado de uno que es completamente desconocido y no querido? Bueno, esa es mi casa. El lugar al cual habitualmente regreso constituye mi lugar de habitación. Yo no necesito habitar ahí.

En la casa de mi padre hay innumerables moradas. ¿Si no, os hubiera dicho que voy a preparar un lugar para vosotros? Y cuando yo vaya y prepare el lugar, regresaré de nuevo y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy – en ese estado preparado – vosotros estéis también. Así, yo ahora tomo un estado. Yo quiero ser conocido. Yo quiero contribuir al bien del mundo. Yo quiero también vivir bien – y quiero decir bien. Yo quiero sentirme seguro, no sólo financieramente, sino seguro socialmente, que cuando entre en una habitación no esté avergonzado, no importa quienes sean ellos. Ellos pueden tener todos los títulos del mundo; pueden venir de todas las grandes universidades del mundo y ser honrados por el mundo, pero yo quiero estar en su presencia y no sentirme pequeño. Yo quiero sentirme una persona; no tener que agachar la cabeza de vergüenza debido a alguna restricción en mi pasado. Si yo hubiera nacido “detrás de la bola 8” (1) socialmente, financieramente, intelectualmente, no importa. Yo quiero sentirme importante; yo quiero sentirme grande; yo quiero sentirme bueno.

Muy bien, ¿qué estado sería ese si fuera verdad? Yo concibo un estado que, si fuera verdad, haría que todos mis deseos se realizaran. Voy a ese estado. Ahora, la primera vez que yo entro en ese estado y veo el mundo desde él, es maravilloso, pero no puedo nunca reentrar en ese estado. Por lo tanto, no es mi casa. Yo quiero hacer de ese estado mi casa perpetua, de modo que yo automáticamente habite en ese estado; y si lo habito así de automáticamente estoy en ese estado; se convierte en mi lugar de habitación. Así que, “Yo iré y prepararé un lugar para ti. No te estoy hablando a ti; me estoy hablando a mí mismo: Yo te llevaré a ti, Neville, nacido detrás de la bola 8 – nacido desconocido, no querido, pobre; todo lo que es simplemente detrás de la bola 8 –, y yo voy a llevarte a ti, Neville, ahora que me has encontrado a , al Segundo Hombre, al Señor del Cielo, tu propia maravillosa imaginación humana, ahora que me despertaste, yo iré.”

Y yo habitaré en el estado y me sentiré que soy Neville – ese “hombre externo” que yo acabo de dejar en la silla o en la cama, y veré el mundo como Neville lo vería si él estuviera conmigo ahora. Yo veo el mundo desde ese estado. Y luego, cuando me parece natural, regreso al “hombre externo físico que dejé en una silla, que dejé en la cama, y mientras regreso nos fusionamos y nos convertimos en una persona, no dos. Entonces me muevo a través de un puente de incidentes que realmente, racionalmente, yo no construí – simplemente apareció – y me muevo a través de una serie de acontecimientos que yo no determino razonablemente, simplemente suceden. Me moveré a través de ese puente de acontecimientos al estado en que yo entré y ahora habito. ¡Pero cuando llegue ahí, parecerá tan natural!

El hombre que pensaba, debido a sus pasadas limitaciones, que él no podría nunca entrar en ese estado – ahora él se encuentra en ese estado. No importa a quien encuentre, los encuentra desde ese estado, y es perfectamente natural para él. Esta es la historia que las Escrituras te enseñan a ti, a mí y a cada uno en el mundo. Pero hasta que tú encuentres a Dios, que es tu propio Ser, tú no vas a hacerlo. “Estad tranquilos, y sabed que 'Yo Soy' es Dios. ¡No hay otro Dios!

¿Y tú piensas que eso es blasfemia? Muy bien, el que enseña la historia fue también acusado de blasfemia, pues Él dijo: “Yo soy Dios”, y ellos tomaron piedras para apedrearle. No significa que un hombre está haciendo una atrevida afirmación en el exterior. El hombre externo toma los hechos de la vida – estas son las “piedras – para apedrearle, y entonces Él cita las Escrituras, y cita el Salmo 82:

No está escrito en vuestras Escrituras que yo digo: 'Vosotros sois dioses, todos vosotros hijos del Altísimo'. Si entonces Yo digo que Yo soy el Hijo de Dios, y el Hijo de Dios y Dios son uno y el mismo Ser, ¿por qué me apedreáis cuando las Escrituras os enseñan que vosotros sois hijos de Dios? (Ver Juan 10:34-37)

Así que no pudieron apedrearle entonces porque Él estaba sólo citando su libro. Bueno, yo estoy sólo citando esta noche vuestro libro, que es mi libro. Es el libro para liberar a cada hombre en este mundo, si sabes quién eres tú realmente. ¡Tú verdadera identidad es Jesucristo! Y Jesucristo no es un ser que vino hace dos mil años y luego partió. Él dijo: “Yo estoy con vosotros siempre, incluso hasta el mismo fin de los tiempos.” (Mateos 28:20)

Si Él está conmigo siempre, ¿dónde está Él? Él dijo: Yo estoy con vosotros siempre, hasta el mismo fin de los tiempos. ¿Entonces dónde está Él? Yo ciertamente  dónde Él está.

La conversación ahora – yo estoy citando del capítulo 8 del Libro de Juan – está teniendo lugar en ti. Nadie más está oyéndolo. Yo estoy ahora sólo citando de un pasaje del capítulo 8 de Juan: Vosotros sois de abajo, Yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, Yo no soy de este mundo. Yo digo que moriréis en vuestros pecados a menos que creáis que Yo soy Él.” (Juan 8:23, 24) Yo estoy sólo citando del capítulo 8 del Evangelio de Juan.

En las Escrituras, arriba y dentro son lo mismo; abajo y fuera son lo mismo. Así, cuando tú lees: “Yo soy de arriba”, Él te está diciendo: “Yo soy de dentro”, pues Él te dice: El Reino de los Cielos está dentro de ti. (Lucas 17:21) Así, Yo soy de arriba, por tanto, Yo soy de dentro. Tú, – el “hombre externo – eres de fuera, por tanto, eres de abajo. Eres de este mundo. Yo no tengo que permanecer anclado a lo que mis sentidos dictan y me dicen que Yo soy. Yo no tengo que estar aquí. , mirándome desde fuera, como el hombre externo, dirás: Neville está en el estrado. Conociendo mi mundo externo completo, conocerías mis restricciones, mis limitaciones. no conoces mis ambiciones, mis sueños, mis deseos. Yo, y sólo yo, conozco mis ambiciones y mis deseos. El Hombre Interno los conoce, y Él sabe cómo entrar en estos estados y preparar un estado para que el hombre externo lo llene. El “hombre externo” no puede hacerlo. El hombre externo está completamente anclado por sus sentidos y confirmado por su razón.

Ahora déjame compartir contigo una sencilla historia. En el tiempo que esto sucedió, parecía una cosa imposible. Justo después que la guerra hubo acabado, tomé el primer viaje con mi mujer y mi hija pequeña a la isla de Barbados en las Indias Occidentales. Yo no hice preparativos para regresar. Zarpé desde Nueva York. Pensé que iría y estaría unos meses en la isla con mi familia, que eran todos de Barbados, no haciendo ningún preparativo para mi regreso.

Entonces llegó el momento para mi regreso, pues yo tenía un programa en Nueva York para la primera semana de mayo. Yo llegué a Barbados a final de diciembre y pasé estos cuatro meses celestiales – o casi cuatro. Cuando fui a la compañía de vapores, me mostraron una lista que era tan larga como de aquí a ahí (indicando) de gente esperando para tomar el barco. Eso era sólo en la isla de Barbados. Había listas igualmente largas en las demás islas: Trinidad, San Vicente, Granada – todas las islas, y sólo dos barcos cubriendo todas las islas: uno pequeño que llevaba sesenta pasajeros y otro que llevaba ciento veinticinco pasajeros; y cientos y cientos en cada isla esperando.

Bueno, ellos dijeron, “Bueno, Sr. Goddard, usted no podría salir de esta isla hasta el mes de octubre lo más pronto.” Yo dije: “¿Ese es su veredicto definitivo?” Ellos dijeron: Bueno, eso es definitivo. Mire la lista, y esto es sólo en Barbados.”

Estamos ahora en el mes de abril. Yo nunca pensé en solicitar antes de eso. Mi hermano Víctor dijo: “Cómo demonios has podido dejar Nueva York – la capital financiera del mundo – ellos sabían ahí todo de cómo hacer estas cosas. ¿Por qué no arreglaste ahí para regresar cuando tú saliste?” Yo dije: “Nunca se me ocurrió. Realmente no importa.”

Me senté en mi habitación de hotel en Barbados y me puse cómodo, y luego asumí que estaba en un pequeño barco – una chalupa, llevándome al barco esperando en la bahía. Podía sentir mecerse el pequeño barco. En ese barco coloqué a mi familia – unos cuantos miembros de mi familia: mi hermano Víctor, mi hermana Daphne, y uno o dos más, y naturalmente mi mujer y mi hija pequeña. Entonces sentí llegar al barco junto al barco principal que nos llevaría de vuelta a Nueva York. Y entonces, en mi imaginación, asumí que mi hermano Víctor tomaba a mi hija y subía a la pasarela y caminaba con ella y yo ayudaba a mi mujer después, y luego a mi hermana Daphne, y luego subí yo, y nos fuimos. Cuando llegué a lo alto de la pasarela – todo en mi imaginación, dándole toda la vividez sensorial, dándole todos los matices de la realidad – yo no tenía adjudicado camarote, así que no podía bajar al camarote. Yo simplemente volví a lo alto de la pasarela, caminé tres o cuatro pasos, y luego puse las manos en la barandilla, de modo que podía oler la crudeza del mar, podía sentir la sal llevada por el viento. Yo podía sentirla en la barandilla, y entonces miré hacia la isla con nostalgia. Estaba dejando una isla perfectamente encantadora con tantos miembros de mi familia, y sin embargo yo tenía un sentimiento dividido. Estaba feliz de irme porque tenía que volver a Nueva York en mi camino a Milwaukee, y luego, al mismo tiempo, estaba escindido en mi emoción porque había una tristeza – como una dulce tristeza dejándolos y aún feliz de irme.

Y ese es el estado de ánimo que yo alcancé. Yo alcancé esa sensación. Yo no te puedo decir, si tú no has tenido la experiencia de ir a algún lugar estando dividido entre querer ir y sin embargo de mala gana, porque estás dejando algo precioso tras de ti. Bueno, ese era mi estado de ánimo. Yo alcancé el estado de ánimo. Y luego seguí mirando a la isla, y luego lo rompí y aquí estoy, sentado en mi silla en la habitación del hotel ¡en Barbados!

A la mañana siguiente sonó el teléfono. Cuando respondí, era la Compañía de Vapores Alcoa llamando: “Sr. Goddard, acabamos de recibir un telegrama de Nueva York cancelando un pasaje en el próximo barco, que podría dejarle en Nueva York a primero de mayo. ¿Lo desearía para usted, su mujer y su hija? Es un camarote más pequeño, realmente, hay sólo dos literas, pero su hija pequeña tiene sólo tres años, y así ella podría dormir con usted o con la Sra. Goddard, pero hay dos literas, y hay un baño privado. Todo es perfecto, pero usted sabe; el barco es pequeño; sólo llevará sesenta pasajeros.”

Yo dije: “Bajaré ahora mismo.” Así que bajé, y pensé que descubriría algunos detalles más. Pregunté a la agente: “¿Por qué la cancelación?” “Bueno”, dijo ella, “yo podría sólo especular. Ellos no nos lo dijeron; nos telegrafiaron. Hubo una cancelación para el viaje de vuelta.” Yo dije: “Muy bien, está cancelado. Por qué no se lo dio a alguno de los otros que estaban esperando” Había cientos y cientos esperando. “Bueno”, dijo ella, “tenemos una señora aquí – una señora americana que ha estado molestándonos semana tras semana para salir de Barbados de vuelta a Nueva York, así que la llamamos primero, y ella dijo, 'No me conviene irme ahora.' Así que entonces le llamamos a usted porque tienen que ir tres, y pensé que podría utilizar la habitación para ustedes tres. Y no notificaremos a ninguno de los otros cientos que están esperando.”

De modo que no hice más preguntas. Lo tomé y volví a tiempo para mi deber en Nueva York y luego mi deber en Milwaukee.

Cuando la primera vez cuento esa historia, la reacción habitual es: ¿Fue eso hacer una cosa justa? ¿Puedes imaginarte eso? ¿Fue eso hacer una cosa justa con todos los demás que estaban esperando? Yo no estaba dirigiendo la Compañía de Vapores Alcoa. Yo estaba aplicando el principio de Dios. No hubiera importado si un millón de personas estaban ahí; yo habría saltado por encima de un millón. Ese no es asunto mío. Yo estoy simplemente aplicando la ley de Dios: “Lo que desees, cree que lo has recibido, y lo habrás recibido”, como se me dice en el capítulo 11 del Libro de Marcos, versículo 29; y haga lo que haga, diga lo que diga, si no dudas eso vendrá a pasar; será hecho para ti. Bueno, yo hice lo que se me dice en las Escrituras que debía hacer; creer que lo había recibido, y actuar sobre esa creencia. Así, yo actué sobre la creencia. ¿Qué haría yo si fuera verdad? Yo subiría a la pasarela.

En aquellos días, en 1945, no teníamos un puerto de aguas profundas; ahora tenemos uno. Pero entonces tú tenías que salir hacia el barco con una pequeña chalupa, de modo que yo hice exactamente lo que hubiera tenido que hacer si iba a bordo del barco. Así que yo fui a bordo del pequeño barco, y luego, cuando llegamos al barco grande, aunque parezca extraño, mi hermano Víctor subió con mi hija pequeña en los brazos – el primero en salir. Y luego vino mi mujer, vino mi hermana, justo en el orden que yo lo había imaginado. No me hubiera importado si ese orden se rompía o no, pero sucedió en el orden que yo lo imaginé.

Así que yo te digo que lo he encontrado. ¿A quién? ¿Encontrado a quién? He encontrado al Señor Jesucristo. ¿Tú lo hiciste? ¿Qué aspecto tiene? ¡Tiene el mismo aspecto que yo! ¿Tú le has encontrado? Bueno, no se parece a mí, porque cuando le encuentres, ¡Él se va a parecer exactamente a ti! Ese es el Señor Jesucristo: igual que . No hay otro Señor Jesucristo.

Él realmente se convirtió en ti, para que puedas convertirte en el Señor Jesucristo. Y cuando le ves, Él es igual que .

Así, no te dirijas a nadie en este mundo y digas “Ahí está”, pues eso es mentira, o “Aquí está”; eso es mentira. Así que a cualquiera que te diga que Neville es el Señor Jesucristo, tu Jesucristo, ¡niégalo! Niégalo completamente. Neville no es el Señor Jesucristo para ti. Pero yo he encontrado al Señor Jesucristo en como mi propia maravillosa imaginación humana, y yo comparto contigo lo que he encontrado.

Un día lo encontrarás como tu propia maravillosa imaginación humana. Entonces llegará el día en que todo lo dicho del Señor Jesucristo en las Escrituras vas a experimentarlo en una experiencia en primera persona del presente del singular – todo lo dicho sobre él. Entonces sabrás quién es el Señor Jesucristo, quién es el Padre, quién realmente es Dios.

Mientras tanto, ponlo a prueba. Ve a la prueba extrema. Yo te digo que lo encontrarás sin fallar nunca. Él es tu propia maravillosa imaginación humana.

Bueno, en esta historia que empezamos esta noche, los dos hijos son llevados ahora al padre. El padre es Isaac, e Isaac es ciego. Había dos hijos, el primero es Esaú. Él está cubierto de pelo. Ese es cada hijo nacido de mujer; ese es el “hombre externo”, pues el pelo significa la cosa objetiva más externa en el mundo. En el hombre, el pelo viene primero, luego llegas a la piel, luego llegas a la grasa, luego llegas a los huesos; pero el pelo es la parte más externa del hombre. Así que él está cubierto de pelo. El siguiente no tiene pelo. Él es lampiño; es Jacob. La palabra significa suplantador.

El padre ha pedido una comida. Por eso es por lo que os dije antes que el mundo entero – la vida entera – no es más que el apaciguamiento del hambre. De modo que el padre tiene hambre, y él quiere un venado convenientemente preparado como a él siempre le gusta y le da esa orden a su primer hijo, Esaú. Esaú era cazador. Él va a cazar el venado, y lo prepara para complacer a su padre.

Jacob escucha la petición de su padre. Recuerda, su nombre es el suplantador, pero la orden le fue dada a su hermano Esaú; así que él sacrifica un chivo y lo despelleja, y se pone la piel sobre el cuerpo para engañar a su padre haciéndole creer que es Esaú. Él prepara el chivo y se lo lleva a su padre. Y él dice: “Padre”, e Isaac responde: “Sí, hijo mío.” Entonces Isaac dijo: “Yo estoy ciego, hijo mío; no puedo ver. Ven cerca que yo pueda sentirte, que pueda tocarte.” Y cubierto con la piel del chivo, él se acerca, e Isaac extiende su mano y le toca. Él dijo: “Sabes, tu voz suena como la de mi hijo Jacob, pero te siento como mi hijo Esaú”, y luego le dio la bendición. Y entonces, habiéndole dado la bendición, Jacob desaparece.

Luego su hijo Esaú llega con el venado, y él dijo: “¿Quién eres tú?” Él dijo: “Yo soy tu hijo Esaú.” “Bueno”, dijo, “debe haber sido tu hermano quien vino, y yo pensé que eras tú, y le di la bendición; y yo no puedo revocarla. No puedo volverla atrás. Yo lo bendije, y la bendición sigue siendo suya.”

Así, cierras los ojos y eres Isaac; no puedes ver. Isaac es ciego. Cierra los ojos y no puedes ver la habitación. Ahora, interiormente tienes los dos hijos. La habitación externa es tu Esaú. Elimínala completamente, y los dos se van a cazar. Esaú viene después; Jacob llega primero, y él da los matices de la realidad a su padre. Su padre es su propio maravilloso “YO SOY”. Bueno, ¡ese es Dios! El nombre de Dios para siempre es “YO SOY”. Así, YO SOY está esperando sentir los matices de la realidad de lo que él quiere, y él siente que es tan real, tan natural.

Ahora, él sabe que esto es subjetivo, así que dice: “Tú suenas como Jacob, pero ven más cerca, hijo mío, que yo pueda sentirte; y él lo siente como yo sentí la barandilla sobre el barco, como yo podía oler la sal del mar en el viento, como yo podía ver mentalmente la isla, como yo podía sentir el barco rodando a poca distancia bajo mis pies. Todo esto era el matiz de la realidad. Esto, ahora, es Esaú; parece real, y así yo le estoy dando una realidad a este estado – yo le estoy dando una bendición a él.

Entonces abro los ojos para encontrar que estoy sentado en una silla en mi habitación de hotel. Bueno, de pronto Esaú regresa. Bien, Esaú era el lugar que yo dejé. La habitación en que estaba sentado era mi Esaú; ese era el mundo objetivo. Vuelve y yo digo: “¿Qué he hecho?” Fui a un estado y lo vestí con la realidad. Le di todos los matices de un mundo objetivo, y me parecía tan real que le di la bendición para ser real – para nacer. Ahora este vuelve, y sin decir una palabra, me está diciendo: “Tú te engañaste. Tú fuiste engañado por mi hermano, el estado subjetivo llamado Jacob. Y yo me digo – sabiendo quién es Dios realmente: que Él no puede retirar Su bendición. Él le dio el derecho a nacer, el derecho a convertirse en objetivo, el derecho a convertirse en real, y en 24 horas nació – fue real.

Y entonces, tres semanas después yo zarpé en ese barco y completé el viaje entero. Lo he repetido una y otra vez, y nunca falla. Y aquellos que lo crean y lo pongan a prueba no pueden fallar. No pueden fallar. Este es el principio de las Escrituras.

Así que ¿le darás efectivamente los matices de la realidad? ¿Creerás efectivamente, ante todo, que el Dios que tú ahora adoras como algo fuera, realmente existe dentro de ti como tu propia maravillosa imaginación humana? Si creyeras eso, y no pensaras que soy un blasfemo por decirlo y pensar que soy algo maldito por haberlo pronunciado – pero puedo decirte, yo espero por tu bien que lo creas. Pero realmente, en el fondo de mi corazón, si lo crees o no, no me preocupa, porque llegará el día que tendrás que creerlo porque lo experimentarás. Si sólo puedo ayudarte a acelerar ese día, eso es por lo que estoy aquí. Pero decirte realmente que te voy a golpear la cabeza y hacer que lo creas, no. No soy indiferente a que lo creas; yo sólo puedo apelar a que lo creas por tu propio bien, para que puedas tomar cualquier cosa que tengas y trascenderla por el uso de esta ley. Lo que tengas en este mundo, puedo decirte, ¡nadie está realmente satisfecho! Yo cené bien hoy, pero mañana voy a tener hambre. Y el hambre está siempre con el hombre, y Dios es la satisfacción última del hambre, pero eso no ha llegado aún a la mayoría.

Él nos dice en el capítulo 8, versículo 11, de Amos: Yo enviaré una hambruna sobre el mundo; no será un hambre de pan, o una sed de agua, sino de oír la palabra de Dios. Ahora, eso llega al final mismo, pues el hombre medio no está hambriento de la palabra de Dios. Él es complaciente. Él dirá: “¡Yo soy cristiano!” ¡Y qué! “Yo soy cristiano. Voy a la iglesia. Yo contribuyo a la iglesia”, y así él piensa que eso significa todo lo que él hace como cristiano – se detiene justo ahí.

Bueno, el hambre no es satisfecha, porque cuando Él envía esa hambre sobre el individuo, nada sino una experiencia de Dios puede satisfacerla. Hasta que Él envía esa hambre, todas las demás hambres se pueden satisfacer; como el hambre de seguridad, el hambre de un trabajo mejor, el hambre de un aumento de autoridad en tu posición actual, el hambre de – lo que sea. Toda hambre puede ser satisfecha si tú aplicas este principio. Pero entonces vendrá ese día que Él enviará la hambruna sobre ti; pues eres la tierra de la que Él habla. Esto no tiene nada que ver con el mundo; la hambruna en el mundo, o si hay hambruna por todo el mundo, porque ellos no saben cómo satisfacerla. Hay hambruna, pero esa no es la hambruna de la que Él habla. Él dice que no es un hambre de pan, no es una sed de agua, ¡sino de oír la palabra de Dios!

Yo estoy dándote la palabra de Dios como yo personalmente la he experimentado. De modo que, esta noche, inténtalo. Cierra los ojos a lo obvio. Ese es Esaú; envíale a cazar. Y luego autoengáñate. En su ausencia, trae al “segundo hijo”, que es el Señor del Cielo, y vístelo con los matices de la realidad, y siente cuán real es. Dale toda la vividez sensorial, y cuando tome todos los matices de la realidad, ¡abre los ojos! Entonces Esaú vuelve de la caza, y entonces tú le dices lo que has hecho, y él grita porque tu hijo – el Segundo Hombre – te ha engañado y le ha traicionado la segunda vez.

Cada día puedes aplicar este principio y volverte autoengañado, pero funciona. Pero siempre mantenlo dentro del marco de la Regla de Oro, de modo que nadie sea dañado. No importa quién obtuvo el pasaje ni importa lo que llevó a la mujer a no tomarlo. No importa qué llevó al pasajero de Nueva York a cancelarlo. Yo no tengo quejas, ni palabras. Simplemente hice lo que fui llamado a hacer. Yo quería salir. Yo me encontré encerrado – encerrado hasta octubre como más pronto, con mis compromisos en Milwaukee en marcha. Yo no podía hacer eso. Tenía que volver, y volví. ¡Lo hice!

Así que yo te digo, este principio no puede fallarte. Pero nosotros somos el poder operante. Y no te pongas de rodillas y reces a un dios externo. Haz exactamente lo que el gran William Lyons Phelps hizo, y dile al mundo entero: “No estoy hablando contigo, querida,” – estoy comunicando con mi Ser. Y si doy gracias por lo que ha sucedido, no te las doy a ti; doy al Ser dentro de mí, constante alabanza por este poder milagroso que está alojado dentro de mí. Y caminas en la conciencia de ser constantemente lleno de alabanza por este poder milagroso que se convirtió en ti, ¡para que tú puedas convertirte en Él! Y ese poder es el Señor Jesucristo que está en ti, y no hay otro.

Así, cuando el mundo entero está buscando que Él venga de fuera, como el gran evangélico hoy ha dicho: Es inmanente. Él está en nosotros. Él ha venido. Y yo estoy aquí para darle gracias a Él. Él esperará para siempre en vano. Pues cuando Él viene, no viene de fuera. Cuando Él viene, surge desde dentro, ¡y tú eres Él! De modo que él está llegando a millones de personas, pero él está en el jardín de infancia. ¿Y qué esperas? Él no puede darles más que leche. Pero con el tiempo, tú tienes que ser destetado, y tomar carne, y luego el verdadero significado del gran misterio de la fe cristiana.

El mundo lo ha aceptado en una anécdota. Todo eso está muy bien, pero no por siempre y para siempre seguir viendo sólo la anécdota. Aprende a extraer el significado de la historia, y espera que se desarrolle dentro de ti.

Mientras tanto, aplica lo que has oído esta noche, y antes de que me vaya de la ciudad al final de la próxima semana, deberías ser capaz de decirme que lo que esta noche deseas, lo tienes.

Ahora entremos en el silencio.


(1) Se utilizaba para dar a entender que se está en una posición difícil y complicada. (Lo que pasa en el billar: si cuelas la bola 8 pierdes, y si estás detrás de ella, te bloquea el tiro y estás en situación comprometida)


Extraído  http://nevilleenespanol.blogspot.com.es/