domingo, 20 de marzo de 2011

Sea Lo Que Usted Es. Las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi

Primera Parte

EL SÍ MISMO



Eso en lo cual todos estos mundos parecen existir establemente, eso de lo cual todos estos mundos son una posesión, eso de lo cual todos estos mundos surgen, eso por lo cual todos estos mundos existen, eso por lo cual todos estos mundos vienen a la existencia y eso que es en verdad todos estos mundos —eso sólo es la realidad existente, Queramos a ese Sí mismo, el cual es la realidad en el Corazón.


Capítulo 1. La Naturaleza del Sí mismo


La esencia de las enseñanzas de Sri Ramana se comunica en sus frecuentes aserciones de que hay una
 única realidad inmanente, directamente experimentada por todos, la cual es simultáneamente la fuente,  la substancia y la naturaleza real de todo lo que existe. Él le daba un número de nombres diversos, significando cada uno un aspecto diferente de la misma realidad indivisible. La siguiente clasificación  incluye todos sus sinónimos más comunes y explica las implicaciones de los distintos términos usados.

l. El Sí mismo. Este es el término que usaba más frecuentemente. Lo definía diciendo que el Sí mismo  real o el «Yo» real, contrariamente a la experiencia perceptible, no es una experiencia de la individualidad sino una presencia consciencial no personal, omni-inclusiva. No ha de ser confundido con el sí mismo individual del cual decía que es esencialmente no-existente, siendo una fabricación de la mente que obscurece la verdadera experiencia del Sí mismo real. Mantenía que el Sí mismo real está siempre  presente y que siempre se experimenta pero hacía notar que uno es consciente conscientemente de él,  como realmente es, solamente cuando las tendencias auto-limitadoras de la mente han cesado. La consciencia de Sí mismo permanente y continua es conocida como la realización de Sí mismo.

2. Sat-chit-ananda. Este es un término Sánskrito que se traduce como ser-consciencia-felicidad.
 Sri Ramana enseñaba que el Sí mismo es puro ser, una presenciación (awareness) subjetiva
de «Yo soy», la cual está completamente desprovista de la sensación «yo soy esto» o «yo soy eso».
No hay ningún sujeto ni objeto en el Sí mismo, hay solamente una presenciación (awareness) de ser.
 Debido a que esta presenciación es consciente es conocida también como consciencia. La experiencia directa de esta consciencia es, según Sri Ramana, un estado de felicidad inviolable y así el término  ananda o dicha se usa también para describirlo. Estos tres aspectos —ser, consciencia, felicidad—  se experimentan como un todo unitario y no como atributos separados del Sí mismo. Son inseparables de la misma manera en que la humedad, la transparencia y la liquidez son propiedades inseparables del agua.

3. Dios. Sri Ramana mantenía que el universo es sostenido por el poder del Sí mismo. Puesto que los
 teístas normalmente atribuyen este poder a Dios él usaba a menudo la palabra Dios como un sinónimo  para el Sí mismo. También usaba las palabras Brahman, el ser supremo del Hinduismo, y Siva, un  nombre hindú para Dios, de la misma manera. El Dios de Sri Ramana no es un Dios personal, es el  ser sin forma que sostiene el universo. No es el creador del universo, el universo es meramente una manifestación de su poder inherente; es inseparable de él (del universo), pero no es afectado por su aparición o desaparición.

4. El Corazón. Sri Ramana usaba frecuentemente la palabra sánskrita hridayam cuando estaba hablando sobre el Sí mismo. Usualmente se traduce como «el Corazón» pero una traducción más literal  sería «éste es el centro». Al usar este término particular Sri Ramana no estaba implicando que haya una localización o centro particular para el Sí mismo, estaba indicando meramente que el Sí mismo es la fuente desde la cual todas las apariencias son manifestadas.

5. Jnana. La experiencia del Sí mismo es llamada a veces jnana o conocimiento. Este término no debe tomarse en el sentido de que haya una persona que tiene conocimiento del Sí mismo, debido a que en el estado de presenciación de Sí mismo no hay ningún conocedor localizado y tampoco hay nada separado  del Sí mismo que pueda ser conocido. El verdadero conocimiento, o jnana, no es un objeto de experiencia, no es tampoco una comprensión de un estado que sea diferente y aparte del sujeto conocedor; es una presencia consciencial directa y asentida de la única realidad en la cual tanto los sujetos como los objetos cesan de existir, El que está establecido en este estado es conocido como jnani.

6. Turiya y Turyatita. La filosofía hindú postula tres niveles alternantes de consciencia relativa
 —vigilia, sueño con sueños, y sueño profundo. Sri Ramana afirmaba que el Sí mismo es la realidad subyacente que soporta la aparición de los otros tres estados temporarios. Debido a esto él a veces
 llamaba al Sí mismo turiya avastha o el cuarto estado. También usaba ocasionalmente la palabra turyatita, que significa «trascender el cuarto», para indicar que no hay realmente cuatro estados sino solamente un único estado trascendental real.

7. Otros términos. Son dignos de notar otros tres términos para el Sí mismo. Sri Ramana a menudo enfatizaba que el Sí mismo es el estado de ser real y natural de uno, y por esta razón empleaba los
términos sahaja sthiti, que significa el estado natural, y swarupa, que significa la forma real o la naturaleza real. También usaba la palabra «silencio» para indicar que el Sí mismo es un estado silente libre de pensamiento, de paz no-perturbada y de serenidad absoluta.



Pregunta: ¿Qué es la realidad?.

Respuesta: La realidad debe ser siempre real. No es con formas ni nombres. Eso que subyace a las
formas y los nombres es la realidad. Subyace a las limitaciones, siendo ella misma ilimitada. No está confinada. Subyace a las irrealidades, siendo ella misma real. La realidad es eso que es. Es como es. Trasciende el lenguaje. Está más allá de las expresiones «existencia, no existencia», etc..

Sólo la realidad que es la mera consciencia que queda cuando se destruye la ignorancia junto con el conocimiento de los objetos, es el Sí mismo [atma]. En ese Brahma-swarupa [forma real del Brahman],  el cual es abundante presencia de Sí mismo, no hay la más mínima ignorancia.

La realidad que brilla plenamente, sin miseria y sin cuerpo, no solamente cuando el mundo es conocido  sino también cuando el mundo no es conocido, es su forma real [nija-swarupa].

El esplendor de la consciencia-felicidad, en la forma de una única presencia consciencial que brilla
 igualmente dentro y fuera, es la realidad primal suprema y bienaventurada. Su forma es silencio y
 los jnanis declaran que es el estado final e inosbstructible del verdadero conocimiento [jnana].

Sepa que sólo jnana es no-apego; sólo jnana es pureza; jnana es la obtención de Dios; sólo jnana,
 el cual está desprovisto de olvido del Sí mismo, es inmortalidad; sólo jnana es todo.

Pregunta: ¿Qué es esta presencia consciencial y cómo puede obtenerse y cultivarse?.

Respuesta: Usted es presencia consciencial. Presencia consciencial es otro nombre para usted.
 Puesto que usted es presencia consciencial no hay ninguna necesidad de obtenerla o cultivarla.
 Todo lo que usted tiene que hacer es desestimar ser consciente de las demás cosas, es decir del
 no-Sí mismo. Si se desestima ser consciente de ellas entonces sólo queda la pura presencia
 consciencial, y eso es el Sí mismo.

Pregunta: Si el Sí mismo es presencia consciencial, ¿por qué no soy consciente (aware) de ello ahora?.

Respuesta: No hay ninguna dualidad. Su conocimiento presente se debe al ego y es sólo relativo. El conocimiento relativo requiere un sujeto y un objeto, mientras que la presencia consciencial (awareness)  del Sí mismo es absoluta y no requiere ningún objeto.

El recuerdo también es similarmente relativo, requiere un objeto que recordar y un sujeto que recuerde. Cuando no hay ninguna dualidad, ¿quién va a recordar a quién?.

El Sí mismo está siempre presente. Cada uno quiere conocer al Sí mismo. ¿Qué tipo de ayuda se
 requiere para conocerse a uno mismo?. Las gentes quieren ver el Sí mismo como algo nuevo. Pero
 es eterno y permanece el mismo siempre. Desean verle como una luz deslumbradora, etc. ¿Cómo
 puede ello ser así?. No es luz, no es obscuridad. Es solamente como es. No puede ser definido.
 La mejor definición es «Yo soy lo que yo soy». Las srutis [escrituras] hablan del Sí mismo como
 del tamaño de un pulgar, como la punta de un cabello, como una chispa eléctrica, vasto, más sutil
 que lo más sutil, etc. No tienen ningún fundamento de hecho. Es solamente ser, pero diferente de
 lo real y lo irreal; es conocimiento, pero diferente del conocimiento y la ignorancia. ¿Cómo puede ser definido en absoluto?. Es simplemente ser.

Pregunta: Cuando un hombre realiza el Sí mismo, ¿qué ve?.

Respuesta: No hay ningún ver. Ver es ser. El estado de realización de Sí mismo, como nosotros
 lo llamamos, no es obtener algo nuevo o alcanzar alguna meta remota, sino simplemente ser eso
que usted siempre es y que usted siempre ha sido. Todo lo que se necesita es que usted abandone su aceptación de lo no-verdadero como verdadero. Todos ustedes están considerando como real lo
que no es real. Nosotros sólo tenemos que abandonar esta práctica por nuestra parte. Entonces realizaremos el Sí mismo como el Sí mismo; en otras palabras, «Sea el Sí mismo». En una cierta etapa  usted se reirá de usted mismo por intentar descubrir el Sí mismo, el cual es tan auto-evidente. Así pues, ¿qué podemos decir a esta pregunta?.

Esa etapa trasciende al veedor y lo visto. No hay ningún veedor ahí para ver nada. El veedor que está viendo todo esto cesa ahora de existir y sólo queda el Sí mismo6.

Pregunta: ¿Cómo conocer esto por experiencia directa?.

Repuesta: Si hablamos de conocer el Sí mismo, debe haber dos sí mismos, uno un sí mismo que
 conoce, otro el sí mismo que es conocido, y el proceso de conocer. El estado que llamamos
 realización es simplemente ser uno mismo, no conocer algo o llegar a ser algo. Si uno ha realizado,
 uno es sólo eso que es y sólo eso que ha sido siempre. No se puede describir ese estado. Eso
 solamente se puede ser. Por supuesto, nosotros hablamos resueltamente de la realización del
 Sí mismo, a falta de un término mejor. ¿Cómo «real-izar» o hacer real eso que es lo único real?.

Pregunta: Usted a veces dice que el Sí mismo es silencio. ¿Por qué es esto?.

Respuesta: Para aquellos que viven en el Sí mismo como la belleza desprovista de pensamiento,
 no hay nada que deba pensarse. Eso a lo cual debe adherirse es solamente la experiencia del silencio, debido a que en ese estado supremo no existe nada que alcanzar otro que uno mismo.

Pregunta: ¿Qué es mouna [silencio]?.

Respuesta: Ese estado que trasciende el lenguaje y el pensamiento es mouna [silencio]. Eso que es,
 es mouna, ¿Cómo puede mouna explicarse en palabras?.

Los Sabios dicen que sólo el estado en el cual no surge ni rastro del pensamiento «Yo» [el ego] es
 el Sí mismo [swarupa], el cual es silencio [mouna]. Sólo ese Sí mismo silente es Dios; sólo el Sí mismo  es el jiva [alma individual]. Sólo el Sí mismo es este antiguo mundo.

Todos los demás conocimientos son solamente conocimientos pequeños y triviales; sólo la experiencia  del silencio es el conocimiento real y perfecto. Sepa que la multitud de las diferencias objetivas no  son reales sino meras sobreimposiciones sobre el Sí mismo, el cual es la forma del verdadero conocimiento.

Pregunta: Como los cuerpos y los sí mismos que los animan se observa por todas partes que de
 hecho son innumerables, ¿cómo puede decirse que el Sí mismo es solamente uno?.

Respuesta: Si se acepta la idea «Yo soy el cuerpo», los sí mismos son múltiples. El estado en el cual
se desvanece esta idea es el Sí mismo, puesto que en ese estado no hay ningún otro objeto. Es por esta razón por lo que el Sí mismo se considera como uno solo.

Puesto que el cuerpo mismo no existe en la mirada natural del Sí mismo, sino solamente en la mirada extrovertida de la mente la cual está engañada por el poder de la ilusión, llamar al Sí mismo, al espacio  de la consciencia, dehi [el poseedor del cuerpo] es erróneo.

El mundo no existe sin el cuerpo, el cuerpo nunca existe sin la mente, la mente nunca existe sin la
 consciencia y la consciencia nunca existe sin la realidad.

Para el sabio que ha conocido el Sí mismo escrutando dentro de sí mismo, no hay nada más que
conocer que el Sí mismo. ¿Por qué?. Porque debido a que el ego, el cual identifica la forma de un
 cuerpo como «Yo», ha perecido, él [el sabio] es la existencia-consciencia sin forma.

El jnani [el que ha realizado el Sí mismo] sabe que él es el Sí mismo y que nada, ni su cuerpo ni
ninguna otra cosa, existen excepto el Sí mismo. Para un tal, ¿qué diferencia podría constituir la
 presencia o la ausencia de un cuerpo?.

Es falso hablar de realización. ¿Qué hay que realizar?. Lo real es como es siempre. Nosotros no
 estamos creando nada nuevo u obteniendo algo que no tuviéramos antes. La ilustración dada en los
 libros es ésta. Nosotros cavamos un pozo y creamos un enorme hoyo. El espacio en el hoyo o pozo
 no ha sido creado por nosotros. Nosotros sólo hemos quitado la tierra que estaba llenando el espacio
 allí. El espacio estaba allí entonces y está también allí ahora. Similarmente, nosotros simplemente tenemos que arrojar todos los samskaras [tendencias innatas] añejos que están dentro de nosotros. Cuando todos ellos hayan sido abandonados, sólo brillará el Sí mismo.

Pregunta: ¿Pero cómo hacer esto y obtener la liberación?.

Respuesta: La liberación es nuestra naturaleza misma. Nosotros somos eso. El hecho mismo de que deseemos la liberación muestra que la libertad de toda esclavitud es nuestra naturaleza real. No tiene
 que adquirirse como algo nuevo. Todo lo que se necesita es deshacerse de la falsa noción de que somos limitados. Cuando logramos eso, no hay ningún deseo o pensamiento de ninguna especie. Mientras uno desea la liberación, mientras usted quiere atraparla, uno está en la esclavitud.

Pregunta: Para el que ha realizado su Sí mismo, se dice que no tendrá los tres estados de vigilia, sueño  con sueños y sueño profundo. ¿Es eso un hecho?.

Respuesta: ¿Qué le hace a usted decir que ellos no tienen los tres estados?. Cuando usted dice
«he tenido un sueño; dormí profundamente; estoy despierto», usted debe admitir que usted ha estado presente en los tres estados. Eso deja totalmente claro que usted ha estado presente todo el tiempo.
 Si usted permanece como usted está ahora, usted está en el estado de vigilia; éste deviene oculto en el estado de sueño con sueños; y el estado de sueño con sueños desaparece cuando usted está en el sueño profundo. Usted ha estado presente entonces, usted está presente ahora, y usted está presente en todos  los tiempos. Los tres estados vienen y van, pero usted está siempre presente. Es como un cine.
 La pantalla está siempre presente pero la multitud de los tipos de imágenes aparecen sobre la pantalla  y después desaparecen. Nada se pega a la pantalla, ella sigue siendo una pantalla. Similarmente, usted  sigue siendo su propio Sí mismo en los tres estados. Si usted conoce eso, los tres estados no le  perturbarán, lo mismo que las imágenes que aparecen sobre la pantalla no se pegan a ella. Sobre  la pantalla, usted a veces ve un imponente océano con enormes olas sin fin; después desaparece. En otra ocasión, usted ve un fuego devastador creciendo todo alrededor; después también desaparece. La pantalla está presente en ambas ocasiones. ¿Se ha mojado la pantalla con el agua o se ha quemado con el fuego?. Nada ha afectado a la pantalla. De la misma manera, las cosas que acontecen durante los estados de  vigilia, sueño con sueños y de sueño profundo no le afectan a usted en absoluto; usted permanece su  propio Sí mismo.

Pregunta: ¿Significa eso que, aunque las gentes tienen los tres estados, vigilia, sueño con sueños y sueño profundo, éstos no les afectan?.

Respuesta: Sí, así es. Estos estados vienen y van. El Sí mismo no es tocado; tiene solamente un único  estado.

Pregunta: ¿Significa eso que una tal persona estará en este mundo meramente como un testigo?.

Respuesta: Así es; para esta misma cosa, Vidyaranya, en el décimo capítulo del Panchadasi, da como ejemplo la luz que ilumina el escenario de un teatro. Cuando se está representando el drama, la luz está presente, la cual ilumina, sin ninguna distinción, a todos los actores, bien sean reyes o siervos o danzarines,  y también a toda la audiencia. Esa luz está presente antes de que comience el drama, durante la representación y también después de que la representación ha terminado. Similarmente, la luz de dentro,  es decir, el Sí mismo, da luz al ego, al intelecto, a la memoria y a la mente sin estar él mismo sujeto al proceso del crecimiento y del declive. Aunque durante el sueño profundo y en otros estados no hay  ninguna sensación del ego, ese Sí mismo permanece sin atributos, y continúa brillando por sí mismo.

En realidad, la idea de que el Sí mismo está siendo el testigo, está solamente en la mente; no es la verdad absoluta del Sí mismo. Presenciar es relativo a los objetos presenciados. Tanto el testigo como su objeto  son creaciones mentales.

Pregunta: ¿Cómo son los tres estados de consciencia inferiores en grado de realidad al cuarto [turiya]? ¿Cuál es la relación actual entre estos tres estados y el cuarto?.

Respuesta: Hay solamente un único estado, el de consciencia o presencia consciencial o existencia.
 Los tres estados de vigilia, de sueño y de sueño profundo no pueden ser reales. Simplemente vienen
 y van. Lo real existirá siempre. Sólo el «Yo» o existencia que persiste en los tres estados es real. Los
 otros tres no son reales y así no es posible decir que tengan tal o cual grado de realidad. Podemos
 ponerlo más o menos así. La existencia o consciencia es la única realidad. La consciencia más la vigilia,  lo llamamos vigilia. La consciencia más el sueño profundo lo llamamos sueño profundo. La consciencia más el sueño con sueños, los llamamos sueño con sueños. La consciencia es la pantalla sobre la cual todas las imágenes vienen y van. La pantalla es real, las imágenes son meras sombras sobre ella. Debido a que  por causa de un largo hábito nosotros hemos estado considerando estos tres estados como reales, llamamos al estado de mera presencia o consciencia el cuarto. No hay sin embargo ningún cuarto estado, sino solamente un único estado.

No hay ninguna diferencia entre el estado de sueño con sueños y el estado de vigilia, excepto que el
 sueño es corto y la vigilia larga. Ambos son el resultado de la mente. Debido a que el estado de vigilia  es largo, nosotros imaginamos que es nuestro estado real. Pero, indiscutiblemente, nuestro estado real es turiya o el cuarto estado, el cual es siempre como es y no sabe nada de los tres estados de vigilia,  sueño o sueño profundo. Debido a que nosotros llamamos a estos tres avasthas [estados] llamamos al cuarto estado también turiya avastha. Pero no es un avastha, sino el estado real y natural del Sí mismo. Cuando se realiza esto, sabemos que no es un estado turiya o cuarto estado, pues un cuarto estado es solamente relativo, sino turiyatita, el estado trascendente.

Pregunta: ¿Pero por qué estos tres estados deben venir e ir sobre el estado real o la pantalla del Sí mismo?.

Respuesta: ¿Quién hace esta pregunta?. ¿Dice el Sí mismo que estos estados vienen y van?. Es el veedor quien dice que estos estados vienen y van. El veedor y lo visto juntos constituyen la mente. Vea si hay una cosa tal como la mente. Entonces, la mente se sumerge en el Sí mismo, y no hay ni el veedor ni lo visto.
 Así pues, la respuesta real a su pregunta es, «Ellos no vienen ni van». Sólo el Sí mismo permanece lo que siempre es. Los tres estados deben su existencia a la no-indagación y la indagación les pone fin. Por mucho que se explique, el hecho no se aclara hasta que uno alcanza la realización de Sí mismo y se pregunta cómo estuvo tan ciego durante tanto tiempo a la existencia única y auto-evidente.

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre la mente y el Sí mismo?.

Respuesta: No hay ninguna diferencia. La mente vuelta hacia adentro es el Sí mismo; vuelta hacia afuera, deviene el ego y la totalidad del mundo. El algodón convertido en diferentes vestidos nosotros lo  llamamos por diferentes nombres. El oro convertido en diferentes ornamentos, los llamamos por
diferentes nombres. Pero todos los vestidos son algodón y todos los ornamentos oro. El uno es real,
 los muchos son meros nombres y formas. Pero la mente no existe aparte del Sí mismo, es decir, no tiene ninguna existencia independiente. El Sí mismo existe sin la mente, la mente jamás sin el Sí mismo.

Pregunta: Se dice que Brahman es sat-chit-ananda. ¿Qué significa eso?.

Respuesta: Sí, Eso es así. Eso que es, es solamente sat. Eso es llamado Brahman. El lustre de sat
es chit y su naturaleza es ananda. Estos no son diferentes de sat. Los tres juntos se conocen como
sat-chit-ananda [ser-consciencia-felicidad].

Pregunta: Como el Sí mismo es existencia [sat] y consciencia [chit], ¿cuál es la razón para describirlo como diferente de lo existente y de lo no-existente, de lo senciente y de lo insenciente?.

Respuesta: Aunque el Sí mismo es real, como comprende todo, no deja ningún resquicio para preguntas  que impliquen dualidad sobre su realidad o irrealidad. Por lo tanto se dice que es diferente de lo real  y de lo irreal. Similarmente, aunque es consciencia, puesto que para él no hay nada que conocer o  a lo que hacerse conocido, se dice que es diferente de lo senciente o de lo insenciente.

Sat-chit-ananda se dice para indicar que lo supremo no es asat [diferente del ser], ni achit [diferente de la consciencia], ni anananda [diferente de la felicidad]. Pero debido a que nosotros estamos en el mundo fenoménico hablamos del Sí mismo como sat-chit-ananda.

Pregunta: ¿En qué sentido es la felicidad o la dicha [ananda] nuestra naturaleza real?.

Respuesta: La felicidad perfecta es Brahman. La paz perfecta es del Sí mismo. Sólo eso existe y es consciencia. Eso que se llama felicidad es solamente la naturaleza del Sí mismo; el Sí mismo no es otro que felicidad perfecta. Sólo existe eso que es llamado felicidad. Conociendo ese hecho y morando en el estado del Sí mismo, goce de dicha eternamente.

Si un hombre piensa que su felicidad se debe a causas externas y a sus posesiones, es razonable concluir  que su felicidad debe aumentar con el aumento de sus posesiones y disminuir en proporción a su disminución. Por lo tanto, si está desprovisto de posesiones, su felicidad debe ser nula. ¿Cuál es la experiencia real del hombre? ¿Se conforma a éste punto de vista?.

En el sueño profundo el hombre está desprovisto de posesiones, incluida la de su propio cuerpo. En lugar  de ser infeliz es completamente dichoso. Todo el mundo desea dormir profundamente. La conclusión es  que la felicidad es inherente en el hombre y que no se debe a causas externas. Uno debe realizar el Sí mismo a fin de abrir el almacén de la dicha completa.

Pregunta: Sri Bhagavan habla del Corazón como sede de la consciencia y como idéntico con el Sí mismo. ¿Qué significa exactamente el Corazón?.

Repuesta: Llámelo por cualquier nombre, Dios, Sí mismo, el Corazón o la sede de la consciencia, es
 todo lo mismo. El punto que hay que entender es éste, que el Corazón significa el núcleo mismo del
ser de uno, el centro, sin el cual no hay nada en absoluto.

El Corazón no es físico, es espiritual. Hridayam es igual a hrit más ayam; significa «éste es el centro».
Es eso de lo cual los pensamientos surgen, sobre lo cual subsisten y en lo cual se resuelven. Los pensamientos son el contenido de la mente y forman el universo. El Corazón es el centro de todo.
 Eso de lo cual los seres vienen a la existencia se dice que es Brahman en las Upanishads. Eso es el Corazón. Brahman es el Corazón.

Pregunta: ¿Cómo realizar el Corazón?.

Respuesta: No hay nadie a quien falte ni siquiera por un momento la experiencia del Sí mismo. Pues
 nadie admite que alguna vez se aparte del Sí mismo. Él es el Sí mismo. El Sí mismo es el Corazón.

El Corazón es el centro del cual todo brota. Debido a que usted ve el mundo, el cuerpo y demás, se dice que hay un centro para éstos, el cual es llamado el Corazón. Cuando usted está en el Corazón, el Corazón se conoce a sí mismo como ni el centro ni la circunferencia. No hay nada más aparte de él.

Sólo la consciencia que es la existencia real y que no sale a conocer esas cosas que son otras que el Sí mismo, es el Corazón. Puesto que la verdad del Sí mismo le es conocida solamente a esa consciencia,  la cual está desprovista de actividad, sólo esa consciencia que permanece siempre asistiendo al Sí mismo  es el brillo del conocimiento claro.


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