LAS DIOSAS OSCURAS - Patronas del cambio, la muerte y la regeneración











Para poder conectarnos con nuestra naturaleza más íntima, debemos viajar más lejos en el tiempo, hacia las raíces mismas de los cultos de adoración a la Diosa. Allí nos encontraremos con las Diosas oscuras. Ellas nos darán herramientas muy valiosas para tomar conciencia de nuestro propio poder, hacernos cargo de nuestra vida y vivirla en plenitud.


Durante siglos, hemos confinado en un rincón del inconsciente nuestra verdadera esencia, lo que Clarissa Pinkola Estés llama nuestra "naturaleza salvaje". Desde muy pequeños hemos sido educados para ser "buenos niños". No podíamos pelear con nuestros hermanos, ni tener arranques de ira, ni oponernos a lo que otros decidían en nuestro lugar. A medida que fuimos creciendo, hemos profundizado esta socialización (o tal vez deberíamos decir "disociación") de nuestra verdadera personalidad, a tal punto de no saber dónde está el límite entre lo que realmente deseamos ser y hacer y lo que actuamos sólo por cumplir las expectativas de los demás.


La rabia, la sexualidad, el enfrentar desafíos, superar miedos, nutrirnos a nosotros mismos antes que a los otros y el contacto con nuestro propio poder, son derechos que nos han estado vedados de alguna u otra manera durante mucho tiempo, incluso por nosotros mismos. Algunas de estas represiones, al quedar relegadas a la parte inconsciente de la psique, se transforman en bloqueos que nos impiden vivir nuestra naturaleza en plenitud. Y lo que debería ser un aspecto luminoso, creativo y rico de nuestra personalidad se transforma en una Diosa Oscura.


Cada una de ellas representa una herida. Tomar contacto con ellas sirve para comenzar a sanarlas, liberando nuestro poder. Al traerlas a la luz de la conciencia, podremos descubrir talentos que estaban ocultos y cualidades positivas muy necesarias para salir adelante en la vida. A medida que las vayamos conociendo, nos iremos dando cuenta de que constituyen la parte más viva y rica de la personalidad.


Una vez que podamos aceptar e integrar aquello que más temor nos provoca, nos daremos cuenta de que contamos con recursos muy valiosos para poder llegar a vivir una vida más plena. No puede haber salud mientras todo lo femenino continúe siendo relacionado con lo demoníaco y la oscuridad, con el mal y con el pecado. Ya es tiempo de redimirnos.


En este viaje hacia las Diosas Oscuras que viven en nuestro interior, no hay nada que temer -como dice Vicki Noble en Madre paz, excepto el miedo mismo." Es él quien en realidad crea todos los demonios".





Hécate y Lilith , por ejemplo , son dos poderosísimas Diosas que han sido condenadas a vivir en lo más profundo de nuestro inconsciente, despojadas de su poder sanador. Recuperarlas e integrarlas a nuestra vida es un desafío que debe ser afrontado, a fin de convertirnos en personas completas y equilibradas.


Para Carl Jung, la sombra está compuesta por los aspectos desconocidos o reprimidos de nuestra personalidad. Esos aspectos, mientras permanezcan en la oscuridad, pueden convertirnos en sus esclavos.


Con la demonización de Lilith, el poder sexual de la mujer, su capacidad de elegir libremente y su negación al sometimiento fueron relegados a la sombra. Y por eso nos produce tanto miedo poder integrarlos a nuestra vida. La inquisición asoció la condición de Hécate como "madre de las brujas", a los ritos de adoración del diablo y la elaboración de Hechizos para manipular el deseo de otros. Y también fueron relegados a la sombra los aspectos intuitivos y sanadores con lo cual otro lado luminoso fue transformado en sombra.


"Los rostros de la Diosa", Sandra Román editorial Kier





Palabra clave: Renacimiento.


Nombres asociados: Diosa madre, útero-tumba, vientre universal, reina de los ciclos vida-muerte-vida, Diosa negra, Señora del Mundo Subterráneo, fuente de la vida.


Arquetipos asociados: Kali, Hécate, Inanna,Pele, Serpiente arcoiris, Isis negra, Gorgona, Oyá, Sekmet, Morrigan, Medusa ,Ceridween, Ixchel, Coatlicué, Tlazolteotl, Bachué, Diosa Poesía, Las furias, Las Esfinges, Las Sirenas.


Fase de la luna: Luna nueva.


Animales totémicos: Serpiente, araña, lechuza, pantera, dragón.


Energías dinámicas: energías dirigidas hacia el interior.


Características asociadas: No manifiesto, gestación, cueva, unidad, origen, cambio, esquemas, universo, potencial espiritual, renacimiento, absorción, desenmarañar, instinto, oráculo, profecía, consejo, sabiduría, encuentro con la sombra, pivote, verdad interior.


Tema: La conexión con el origen no manifiesto donde el masculino y el femenino aún no se han separado. El retorno a la fuente de la vida y de la muerte, a la Gran Madre Universal donde Todo es Uno y Uno es Todo.


Misión del arquetipo: Confesarnos ante la Diosa madre, para obtener de ella muerte y renacimiento.


Diosa oscura Luz:


Descendemos a la oscuridad más profunda de nuestro Ser, más allá del bien y del mal. Sentimos, en el cuerpo, dónde se alberga la sombra, aceptamos que está ahí, que existe, permitiéndole expresarse plenamente hasta hacernos uno con ella. Con autoridad espiritual, invocamos la llama violeta de la transmutación pidiéndole que transmute la oscuridad en luz, el mal en bien, el dolor en amor, la confusión en claridad, el odio en compasión, lo negativo en positivo, los sentimientos, pensamientos o situaciones que nos hacen daño en sentimientos, pensamientos y situaciones que nos traigan salud, armonía, equilibrio y bienestar.


Diosa oscura sombra:


El descenso a la oscuridad nos consume, nos devora. De allí no salimos renovados ni renacidos sino desprovistos de nuestra energía vital. Hemos exorcizado aquello que nos hace daño, pero sin realizar la tarea completa, que siempre ha de concluir con el conjuro. Así, la sombra volverá a buscarnos una y otra vez, hasta que comprendamos el cambio que nos exige, hasta que dejemos de verla como una enemiga y comencemos a verla como una aliada, como la máscara de la Gran Diosa Madre que nos enseña de qué debemos cuidarnos, como un amenazador perro guardián que está al servicio de nuestra protección, y ante quien debemos imponernos con autoridad.




INTEGRAR A LA DIOSA OSCURA


El Poder, el Valor, la Fuerza y la Belleza de una mujer que Reconoce, Admite, y Ama a su Diosa oscura, es también un acto Sagrado. El Poder, el Valor, la Fuerza y la Belleza de una mujer que la invoca en los momentos de humillación, de traición, de acoso, es también un acto Sagrado. Esos aspectos que escondemos por miedo a ser señaladas como mujeres "locas", que escondemos para no ser la vergüenza de una sociedad machista e hipócrita, son los aspectos que forman parte de los arquetipos de las Diosas oscuras y de nosotras y hemos de empezar a reconocerlos y aceptarlos "Por todo lo que nos hemos callado, por todo lo que hemos sufrido por ser mujer, "por ser hijas de la Diosa Oscura" . Todo mi Amor, Respeto y Agradecimiento a la Diosa Oscura...¡¡¡Mi Diosa Oscura!!!... Kali, Olokún, Oyá, Sekmet, Pele, Morrigan, Medusa, Hécate,...no rehuyas de ellas, todas las DIOSAS BLANCAS, tienen como amantes a las DIOSAS NEGRAS y estas a su vez a las DIOSAS BLANCAS, formando una danza que entremezcla el poder y la belleza.


Recárgate con su Energía y Poder, pero no te olvides de llamarlas con respeto y sólo para sanarte a ti misma. (si es que eres capaz de hacerlo)


Si llamas a tu Diosa Oscura, no es para invitarla a dar un corto paseo...La Diosa Oscura te llevará hasta los infiernos de la traición, del rencor, del odio, del dolor...Te llevará para que realmente conozcas el sentimiento y la vibración que crea en ti, para que conozcas la Fuerza, el Poder y la Belleza que existe en ti cuando resurjas de nuevo y comiences a respirar.






El arquetipo de la oscuridad, lo prohibido, lo maldito, donde nuestros temores y miedos florecen, partes de nuestro mismo ser que no ha sido descubiertas o que se encuentran enterradas en el fondo mismo sin atreverse a salir, puede ser parte de nosotros que no nos atrevemos a afrontar y que permanece a la espera como un cazador esperando su presa. No podemos renacer si no hemos muerto, no se puede construir algo nuevo sino se ha destruido lo que hay en ese espacio. La diosa oscura reveladora de misterios, de la magia misma, de la visión de poder ver más allá de nuestros sentidos, madre del subconsciente, y por lo tanto la que mejor nos conoce, ya que lo hace desde lo más profundo, conoce nuestra sombra, la que no ha sido revelada o la que no queremos revelar. Trabajar con una diosa oscura, no es simplemente invocarla para desvanecer algún problema, trabajar con ella es un compromiso ya que nos va hacer enfrentar a nuestros temores, y muchas veces puede ser una manera bastante directa y tal vez no agradable.


Invocar a una diosa oscura, es comprometerte a conocer tu lado oscuro, conocerte a fondo y si desvanecerá los problemas pero únicamente si los cortas desde la raíz (la psicología de Jung dice que para curar las heridas y el sufrimiento, debemos desarrollar una relación con nuestra sombra).Trabajar con una diosa oscura es prepararnos para la muerte de nuestras viejas formas, sin autocompasiones y prejuicios, de modo que este viaje te lleve nuevamente al renacimiento, a nuestra propia curación, hay que recordar que al fin y al cabo somos uno con la misma sombra a la que tememos, he de aquí los prejuicios relacionados con esta cara de la diosa.





Cuando una mujer decide trabajar con sus Diosas Oscuras está efectuando un acto de Poder, Belleza y Coraje. Realiza un acto de Poder porque confía en sí­ misma y sabe que enfrentar sus miedos y convertir sus monstruos en aliados le devolverá una gran cantidad de energí­a. Si luego de celebrar un ritual con las Diosas Oscuras permanecemos en el cansancio y el agotamiento, es porque no nos hemos entregado lo suficiente a la tarea: en nuestro interior sigue la batalla para negarnos a asumir nuestros aspectos oscuros. Y esa batalla es la que nos desgasta y nos drena la energí­a. Crea un acto de Belleza porque una mujer poderosa es naturalmente bella y no requiere someterse a ningún “lifting”, a ninguna dieta rigurosa ni a dolorosas sesiones de depilación. No se avergüenza de sus arrugas porque cada una le recuerda lo sabiamente que ha vivido, ni de sus estrías o sus gramos de carne porque le recuerdan lo feliz que fue cada vez que fue madre y el placer sensual que le proporciona cada curva voluptuosa de su redondez femenina. No niega su vello porque la Madre lo puso en su lugar para protegerla ni esconde sus canas porque cada hilo de plata le recuerda su amorosa conexión con la Gran Madre Luna...


Concreta un acto de coraje porque sabe que, una vez despiertas, las Diosas Oscuras le exigirán que llegue hasta el fondo, que se zambulla hacia la raí­z misma de sus problemas y limitaciones. Ellas no permitirán que miremos hacia otro lado. Una vez activadas, tenemos que dejarlas ocupar su lugar y no seguir anestesiándolas, porque ellas no lo permitirán. Cerrarnos a su medicina, una vez que les abrimos la puerta, indica un costo muy alto que podemos pagar con nuestra propia salud, si no nos damos cuenta. No es suficiente con un solo contacto. Hay que seguir conociéndolas, amándolas y concediéndoles el lugar que se merecen en nuestra vida. Danzarlas en un ritual solo marca un comienzo. Es como cuando alguien nos presenta a otra persona. Si no volvemos a verla, no se nos ocurrirá pensar que es nuestras “amiga”... con las Diosas Oscuras tampoco sucede así­. Tenemos que cultivar nuestra relación con ellas, acostumbrarnos a su presencia, escucharlas, comprender su dolor, cicatrizar sus heridas. Ellas son muy agradecidas y nos devolverán la gentileza del mismo modo. Pero ya conocemos cómo se ponen cuando las ofendemos... pueden llegar a ser letales.


Contactar con el dolor de Inanna y no descender con ella hacia el submundo no nos permitirá conocer jamás la verdadera cara de Ereshkigal, nuestro lado oscuro. Despertar a Pele y seguir aceptando la traición y el sometimiento nos induce a continuar alimentando un volcán que puede estallar en cualquier momento, tirando por la borda nuestras relaciones y nuestros sueños. Pedirle ayuda a Sejmet para sanarnos y luego “seguir dándole cerveza” para que se olvide de sí­ misma solo nos llevará a autodestruirnos. Vestirnos con la piel de Lilith y seguir permitiendo que abusen de nuestro cuerpo y de nuestra capacidad de elegir nos hará sentir humilladas y desvalidas. Danzar a Kali y no ser capaces de cortar los lazos que nos mantienen en relaciones co-dependientes con los demás, hará que sus dagas se vuelvan en contra de nosotras mismas y de quienes amamos. Invocar a Hécate y seguir avergonzándonos si nos llaman “brujas” es una gran contradicción y supone una enorme pérdida de poder...


Nuestros verdaderos enemigos en este viaje hacia la re-unión de todas nuestras partes, hacia nuestra sanación, no son estos arquetipos poderosos sino nuestros miedos a vivirlos en plenitud. Nuestro miedo a hacernos cargo de nuestro propio Poder. No nos olvidemos que cada una de estas Diosas es terriblemente poderosa y temible... a quién se le podría ocurrir hacernos daño si las tuviéramos como aliadas? Poder, Belleza y Coraje son atributos que las mujeres traemos con nosotras al nacer. ¿Por qué seguimos empeñadas en creer lo contrario? ¿Qué tememos perder que ya no hayamos perdido? ¿Una relación? ¿Un trabajo? ¿El amor de alguien? ¿La ilusión de seguir siendo niñas (*)? Y... sí­.


Tenemos nada menos que deshacernos de muchas ilusiones, de grandes mentiras que hemos crea­do como si fueran grandes verdades pero que, más allá de todo, fueron nuestro sostén durante mucho tiempo. Hacernos cargo de nuestra vida no es fácil, pero es un derecho que no podemos eludir porque es ejerciéndolo como podemos ser verdaderamente libres. En definitiva... no hay como haberlo perdido todo... Si no tenemos nada para perder significa que la única posibilidad que nos queda es empezar todo de nuevo. Salir a la vida como bebas recién nacidas, pero con la suficiente experiencia como para decidir esta vez qué clase de vida elegiremos para nosotras... ¿No es un desafí­o apasionante?


¡Bienvenidas sean Diosas Oscuras que con sus feas caras nos desnudan y nos muestran la verdad! Ellas nos invitan a pasar por encima de las limitaciones creadas por nosotras mismas y por las expectativas de los demás. Nos conectan con ese lugar sagrado donde reside la Sabidurí­a y donde el Alma del Mundo, en sintonía con nuestra propia alma, teje y desteje la trama de nuestro destino. Nos expanden la conciencia con la certeza de saber que estamos comprometidas con algo mucho más grande que nuestras propias vidas .¡Y benditas sean, Diosas Oscuras, porque nos obligan a crecer, a levantar la frente y a vivir con dignidad!



DIOSA CREADORA Y DESTRUCTORA: MADRE KALI, FUERZA ORGÁSMICA CÓSMICA




Kali es la diosa de la muerte y la destrucción, pero también es la diosa de la regeneración. Es la diosa terrible y sanguinaria, pero también la mujer madre que da la nueva vida a costa de su sacrificio.


En su papel en el Tantra indio Kali representa la energía femenina pura, energía kundalini activa que tiene el poder del sexo, la sensualidad y la encarnación del amor desenfrenado y voraz.


Kali encarna a la amante sexual, la oscura noche lunar, que destruye las ilusiones y satisface los deseos.


Por qué es tan terrible la imagen de Kali? Porque equivale a la “fuerza orgásmica cósmica” expresada en lo femenino profundo... (y por ello, asusta al ego, de mujeres como de varones). La interdependencia entre muerte y sexo es esencial en la comprensión de Kali. En este contexto, la muerte está entendida como “la vida de lo vivo"...


Características:


Kali aparece para ayudar a Durga a matar a todos los demonios, pero al hacerlo, se bebe su sangre y acaba con una borrachera que hace tambalear el equilibrio del mundo. Shiva le llama la atención, la riñe y acaba por ser el principal protagonista de la historia.


Se nos dice que Kali “bebió hasta la última sangre del dios oscuro y luego bailó con una alegría tan salvaje que la tierra tembló”. Ella nos revela al orgasmo femenino como un estado extático, resultante de la síntesis de los opuestos y su baile equivale a agotar al “dios de la separatividad”. Es por ello que a Kali y a Shiva se los considera los polos de la transformación, o sea, los principios femenino y masculino de la energía en su fase potente y extática de “destrucción de lo viejo”.


Simboliza:


        💗    El amor como transformación


        💗    La alegría y el júbilo del orgasmo


        💗    El amor independiente y poderoso


        💗    El Tantra


       💗    La fuerza de la sangre femenina en todas sus fases (menstrual, del parto, de los abortos, la última sangre de la menopausia).


        💗    El vientre y su poder de Vida-Muerte-Vida...El poder de una guerrera frontal



Cuando Kali se expande con su vibración espontánea y se abre con sus orgásmicas explosiones de alegría, el Universo es. Cuando se repliega o se cierra, el Universo desaparece de la manifestación. Esta fase “oscura” de su oscilación proporciona una enorme liberación de culpa para las mujeres, a través de la fuerte vivencia de los aspectos positivos tanto como de los negativos de la madre. Por eso produce en principio mucho miedo cuando se trabaja, a través de ella, la expresión de nuestra sombra lunar femenina (ninguna mujer quiere pensarse a sí misma como una «madre terrible. Y puede ser difícil ver a la propia madre como terrible).


Pero también permite una mirada comprensiva sobre las oscilaciones de lo femenino orgánico. Es sabido que el arquetipo de la polaridad creación-destrucción tiene sus raíces en el ciclo mensual de la mujer, en los dos períodos cumbres que marcan su ritmo: la ovulación y la menstruación. Todas las diosas creadoras y a la vez destructoras contienen símbolos poderosos de la ambivalencia de la naturaleza cíclica de la mujer. Así han nacido los mitos en los cuales estas diosas, como Kali, son capaces de crear y destruir mundos y entidades a su antojo.


Es cierto que esta diosa puede enceguecer con su baile terrible, pero para quienes han comenzado a comprender sus aspectos más sagrados, ella se puede revelar cómo el poder cósmico en su gran danza de armonización de los opuestos. Kali puede llevarnos, a través de su imagen de “madre sexuada y terrible”, a imaginar la combinación del terror de la destrucción absoluta, con la confianza impersonal y (sin embargo) maternal de algo que nos contiene en esta decisiva travesía.


Por eso es necesario mencionarla como: Kali, la Gran Diosa Negra


Pero también es necesario recordar que otro de sus grandes atributos es: Kali... la Barca que cruza el Océano de la Existencia...


Las mujeres somos tejedoras, sanadoras, amantes, alquimistas, buceadoras, pintoras, tarotistas, cantantes, bailarinas, profetas y poetas; invocamos a la Madre Kali para ayudarnos a recordar quiénes somos mientras viajamos por la vida.



Kali, acompáñanos!

Violencia y destrucción,

recibid nuestro homenaje.

Ayudadnos a traer luz a la oscuridad,

a sacar el dolor y la ira

a donde pueda verse como lo que es:

el fiel de la balanza de nuestro

amor vulnerable y doliente.

Pon el hambre salvaje en su sitio,

Dentro del acto de creación,

Poder desnudo que forja un equilibrio

Entre el odio y el amor.

Ayúdanos a ser las siempre esperanzadas

Jardineras del espíritu,

que saben que sin oscuridad

nada puede nacer,

como sin luz nada florece.

Recuerda las raíces,

Tú, la oscura, Kali,

impresionante poder.


💗






Extraído: http://lasdiosasdecadamujer.blogspot.com.es/








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