sábado, 25 de agosto de 2012

La Vida Única


La primera proposición de las Enseñanzas Antiguas es la más difícil de presentar, porque se ocupa de lo infinito, y por lo tanto, no es de fácil comprensión para nuestra mente finita; y todavía más, es muy difícil de ser puesto en palabras para entenderlo. Como quiera que sea, la enseñanza general es que, detrás del Universo material y visible que conocemos, existe un Principio Omnipresente, Eterno, Ilimitado e Invariable: la Esencia Divina de la Vida, que es causa invisible del universo visible y todo lo que tiene vida en ese universo (H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, Vol. 1:14-17).

Esta Esencia Divina Universal es eterna e invariable. Pero cuando un Universo Material se manifiesta, entonces esta Vida Universal emana o diferencia unidades individualizadas de su propia esencia, y cada unidad de vida, o "Mónada" como es conocida, entra en el Peregrinaje de Evolución en ese nuevo universo que está justamente para comenzar como un nuevo ser.

Así, la Esencia Divina Universal viene a ser la fuente y origen de toda vida. Cada Mónada en evolución tiene en su núcleo más íntimo un rayo de esta Divina Esencia, tal y como un rayo de sol tiene su origen en el sol y acarrea con él, algo de la esencia del sol. Las escrituras hindúes antiguas expresan esta idea:
Así como el Sol ilumina todo su sistema planetario,


Así mismo el Espíritu Universal ilumina a todo cuerpo.

— Bhagavad Gita, Capítulo 13



El Universo, Un Organismo Vivo


Las Enseñanzas Antiguas establecen que el Universo, como un todo, es un organismo viviente, y que cada vida individual dentro de ese Universo está ligada a la Vida Universal, la cual, en realidad, es una parte inseparable de esa vida.


Las formas variadas de vida que vemos en la Naturaleza parecen estar desligadas y completamente independientes unas de las otras, pero la Sabiduría Antigua nos dice que esta independencia solo existe en la forma, vehículo o cuerpo exterior y material en el cual la Mónada está encarnada por ese tiempo. Detrás de esta forma externa existen diferentes manifestaciones, diferentes expresiones de la misma Vida Universal, las cuales no son independientes entre sí, sino que internamente están unidas unas a las otras en los planos invisibles de la Naturaleza.


Así como un grupo de islas parecen existir independientemente, cuando en realidad son afloraciones de la misma Madre Tierra conectadas por debajo del agua en una forma aparentemente escondida, así mismo sucede con los dedos de las manos, los cuales aparentemente están libres hasta cierto punto, cuando en realidad están unidos en la misma mano; así sucede también con las hojas de un árbol, quienes viven existencias individuales, pero que también forman parte de una unidad mayor, en este caso, el árbol. Esto es lo que sucede con cada vida individual, la cual forma parte de la Vida Universal Única. El vínculo que ata la vida individual a la Vida Universal, como también a las otras vidas individuales, "el tallo de la hoja," es el rayo de Divinidad en el núcleo de cada ser.

Esta doctrina de que todos los seres somos emanaciones de la Vida Universal Única se encuentra en todas partes del mundo, y es reconocida en expresiones como: "Dios está en todas partes," "Dios está en todas las cosas." Él es "el Único en todo," la Vida Única expresándose por ella misma mediante la vasta variedad de formas que vemos en el Universo.

Así como la Divina Esencia Universal se extiende completamente a través del espacio infinito, y ese todo debe abarcar todas sus partes, así es igualmente cierto que somos "Todo en Uno," o como el Apóstol Pablo se lo dice a los atenienses:

Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje Suyo somos. — Hechos 17:28
El Apóstol Pablo, entre paréntesis, admite que la doctrina ya era conocida por los griegos. El hecho de que todas las unidades de vida han emanado de la misma Fuente Universal, es la base para que la Doctrina Antigua diga: "La Hermandad es una realidad en la Naturaleza."
Para resumir: Todo en el Universo está vivo y "Todos somos . . . partes de un todo estupendo, cuyo cuerpo es la Naturaleza; y Dios, su Alma" (Alexander Pope).


Dualidad de Espíritu y Materia


Cuando un período para que se manifieste un Universo exterior y visible se acerca, la Esencia Única de Vida se muestra bajo dos aspectos contradictorios: Espíritu o Conciencia, por una parte; y Materia o vehículo, por la otra. Como quiera, Espíritu y Materia no son realidades independientes, sino que son los dos polos opuestos de Una Sola Realidad; así que, aún sólo materia no existe sin vida y conciencia en un nivel inferior; así también, la Conciencia debe tener un vehículo material, ya sea denso o etéreo, a fin de autoexpresarse como una Conciencia individual. En las entidades más evolucionadas, el Espíritu domina, mientras que la Materia domina en las menos evolucionadas. Pero en cada caso, como las escrituras hindúes lo dicen:
No existe materia sin espíritu, así también no hay espíritu sin materia.

Así como una lente es necesaria para concentrar luz solar difusa y volverla un centro brillante y activo, así también se necesita un cuerpo o un vehículo material para concentrar un rayo de la Mente Universal y convertirlo en Conciencia individual. Una lente más grande y perfectamente transparente producirá una concentración de luz mucho más potente que una lente pequeña de transparencia ondulada o de superficie áspera. Así también, un instrumento o un cuerpo altamente evolucionado admitirá una manifestación más perfecta de la Conciencia que habita internamente, que un instrumento menos perfecto.

A través de todo el Universo manifestado podemos ver esta dualidad de Espíritu y Materia. El Espíritu o Conciencia no puede actuar directamente en materia bruta, y la Doctrina Antigua nos dice que existen muchas fuerzas y energías intermedias que forman las conexiones y enlaces entre ellos, para habilitar al Espíritu a que controle el cuerpo en el cual funciona. Este tema lo discutiremos más ampliamente en próximos capítulos.

Involución y Evolución

Las doctrinas referentes a Evolución e Involución pueden ser mejor entendidas si rastreamos el origen de estas dos palabras. Las dos provienen del verbo latino volvere que significa "hacer girar, enrollar." El prefijo "e" significa "hacia fuera o lejos de," mientras que el prefijo "in" significa "hacia adentro." Evolución, entonces, significa desenrollar o desenvolver algo que está envuelto o enrollado, mientras Involución significa envolver o enrollar algo que ha estado desenrollado. Veamos el siguiente ejemplo:

En tiempos antiguos, los libros no fueron impresos en páginas de papel y encuadernados en volúmenes como se hacen ahora. La información fue inscrita en rollos de pergamino llamados Manuscritos de pergamino y cuando eran leídos, tenían que ser desenrollados para exponer lo escrito. A medida que la lectura se efectuaba, el final inferior del manuscrito se desenrollaba, o evolucionaba, exponiendo la escritura dentro del manuscrito (en esos momentos, oculta), mientras que, al mismo tiempo, el final superior del manuscrito se enrollaba, se envolvía (involución), escondiendo u ocultando lo que ya había sido leído.

Cuando la Vida Única se manifiesta como una porción de ella misma, convirtiéndose en un Universo visible, al hacerlo, sus dos aspectos de Materia y Espíritu evolucionan alternativamente. En el comienzo de un ciclo de manifestación, la Materia está evolucionada, lo que implica que debe haber sub-estrato o fundación provisto para que una mayor evolución se desarrolle. Esto es un ejemplo que ocurrió en las etapas tempranas de la existencia del planeta cuando la Materia dominaba la escena y no se vislumbraba rasgos de vida superior. Así, la Doctrina Antigua nos dice que, aún en la roca, existe una forma de vida — de un orden muy inferior, no esa clase de vida como la que ordinariamente tenemos concepto de ella, pero que sí existe alguna clase de vida en ella. En este caso, la Materia domina y el Espíritu está casi completamente dormido o envuelto. A esto se le llama Evolución de la Materia e Involución del Espíritu.

A medida que el proceso se desarrolla y la Vida y el Espíritu han tenido tiempo para ejercer su influencia sobre la Materia, ésta última pierde algo de su densidad, volviéndose más compleja, volviéndose materia para los cuerpos de las plantas, animales y humanos, volviéndose materia más refinada que la de las rocas. En los reinos Animal y Humano, la Vida y el Espíritu gradualmente ganan ascendencia, y la materia pierde algo de su influencia retardatriz sobre el Espíritu. Esto es Evolución del Espíritu, e Involución o recesión del aspecto denso de la Materia.

Así, la Evolución del Espíritu es siempre acompañada por la Involución simultánea de la Materia. De la misma forma, la Evolución de la Materia es acompañada por la Involución del Espíritu, justamente como se desenrolla el extremo de un manuscrito al enrollar simultáneamente el extremo opuesto. El propósito de la vida es alcanzar la plenitud, el desarrollo, la expansión de la Conciencia, el crecer de estados inferiores a estados superiores del ser, y este avance solo se consigue a través del proceso de Evolución.

El centro o el núcleo más íntimo de toda unidad de vida, o Mónada, es un Rayo o emanación de la Vida Universal Única. Es este Rayo que origina y vitaliza toda forma en la Naturaleza. Mediante su conexión interna con la Vida Universal, el Rayo tiene dentro de sí posibilidades latentes de crecimiento y desarrollo infinitos. De este Rayo proviene el impulso ascendente, la fuerza impulsora y propulsora que es la causa secreta de toda evolución.

Toda Mónada individual debe, en el transcurso de su peregrinaje evolutivo, habitar todas las formas variadas de la Naturaleza, comenzando desde la más inferior, y después, gradualmente avanza a través de eternidades y en los varios reinos, hasta alcanzar la morada en formas superiores. En cada personificación, la Mónada gana experiencia y aprende las lecciones que esa personificación particular le ofrece. Cuando las lecciones de esa personificación han sido asimiladas y ya no hay más necesidad de experiencias en ese tipo de cuerpo, el impulso ascendente dentro de la Mónada le produce buscar formas superiores a fin de continuar su evolución. En su nueva personificación con su nuevo medioambiente modificado, la Mónada tiene experiencias diferentes y desarrolla facultades distintas, hasta hacerlas que funcionen en una perfección relativa. Así, otro peldaño hacia arriba es realizado; y después, otro, y otro, hasta el infinito.

Las formas variadas de la Naturaleza que la Mónada personifica pueden compararse a los peldaños de una escalera, hacia arriba de la cual la Mónada en evolución está subiendo. Simbólicamente, el peldaño más alto de una escalera lleva, al que sube, a una plataforma imaginaria, a un objetivo temporal, donde él puede descansar y recuperarse de su esfuerzo. Pero el impulso interior no le permite más respiro, y él pronto descubre que su plataforma soporta otra "escalera evolutiva," la cual ahora comienza a subir para alcanzar alturas mayores que él débilmente percibe arriba de su cabeza.

Vemos debajo de nosotros, en la Escalera de la Vida, Mónadas en una siempre ascendente escala de Evolución, pasando desde el átomo y los minerales, hasta el Hombre. Todas esas Mónadas están siendo dirigidas hacia la etapa Humana en una marcha ascendente que abarca períodos de tiempo de duración incomprensible. La Doctrina Antigua nos dice que arriba del Hombre existen otras Escaleras que guían hacia alturas inconcebibles, las cuales algún día, en edades por venir, el Hombre comenzará a subir. Las posibilidades para alcanzar plenitud son infinitas, y el destino del Hombre es, hasta cierto punto, tan grandioso de lo que él se pueda imaginar.

Así, la Evolución no tiene fin, pero también no es una ascensión continua o ininterrumpida. Existen paradas temporales, comienzos y finales relativos, pero nunca ha habido un primer comienzo y nunca habrá un punto final.

Debe notarse que el concepto de Evolución presentado por la Sabiduría Antigua difiere de la Teoría de Darwin. De acuerdo a esta última, son lasformas de la Naturaleza las que cambian, mediante un proceso de "selección natural" y de "la supervivencia del más capacitado," de acuerdo a grados imperceptibles de una forma a otra. La Sabiduría Antigua, por su parte, establece que las formas de la Naturaleza son relativamente estables, aunque ellas experimentan algunos cambios de superación retardados. Pero el verdadero actor del drama de la Evolución es la Mónada residente, y debe hacerse distinción entre esa Mónada y el vehículo o cuerpo que ella habita.

La Mónada "emigra" a través de los tiempos, desde las formas inferiores hacia las superiores, ascendiendo en los Reinos de la Naturaleza, hasta que después de eternidades alcanza el Reino Humano.

Para resumir: La Sabiduría Antigua considera la Evolución como un proceso de desenvolvimiento o de desdoblamiento mediante el cual, posibilidades latentes e inherentes en la Mónada, gradualmente logran expresiones. A medida que la Mónada avanza y habita formas superiores, un despliegue más grandioso de sus facultades latentes se vuelven realizables.

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http://www.theosociety.org/pasadena/riddlesp/lrhpspan.htm#contenido

                                                                   

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