martes, 2 de agosto de 2011

TUS PALABRAS DE LUZ



Hijos Amados
En esta trascendente hora ¡No miren hacia atrás, no se detengan minutos ni segundos en contemplar
aquello ya fenecido en las mareas del pasado! La vida les está regalando la oportunidad presente para ensalzar todas aquellas más nobles y bellas ideas e inspiraciones para llevarlas a cabo ¡Cada día de sus vidas
es una creación en su extensa totalidad!
No es verdad lo que se escucha decir que “ya todo está creado”, sepan que dentro de la creación de lo ya
manifiesto hay miles y miles de energías (devas) dispuestos a co-crear con la sustancia inédita de sus corrientes de vida, siguiendo el diseño que ustedes piensan, sienten e idean. Hasta la más simple flor silvestre que adorna y engalana los suelos ha sido creada bajo la directriz de un pensamiento bello y de profundo amor hacia la naturaleza.
Vuestros mismos cuerpos físicos experimentan un sinfín de cambios desde la infancia hacia la adultez.
Pueden así estimar que tienen ¡SAGRADO LIBRE ALBEDRÍO! Por tanto en sus propias batallas, luchas,
fracasos y triunfos, con antelación han sido creadores de aquello que hoy tienen en sus manos y más aún
la constante dedicación del Poderoso Creador para ir enmendando aquello que es menester en su diseño
original o el propio Plan Divino, que como bien saben es la Perfección en Dios.
Mi Manto Celeste se engalana con una nueva estrella cada vez que cada uno de ustedes, Mis Amados,
acopian el tesoro de los mejores sentimientos, más aún aquellos revestidos de ayuda y magnanimidad con
su prójimo. Es como si un bendito ángel arremolinara entonces en mi manto una rosa de luz o una estrella
radiante, como engarzando una verdadera joya en él. ¿Me regalarán sus hermosas joyas del corazón?
Sostengan en sus manos benditas aquel cáliz o copa de amor, de entrega, de bondad, de mansedumbre,
¡Detengan cada acto de impureza en ustedes o a su alrededor! ¡Recuerden que el no actuar cuando es absolutamente requerido también es faltar a la Divina Ley!
Junto a ustedes guardo en mi corazón el amor más puro y excelso como guardiana de sus corrientes de
vida ¡Sí, mis Amados! Les amparo, cuido y protejo, cada vez más ¡Estrechamente! Aun cuando no lo sepan,
estoy velando constantemente porque cultiven las más puras rosas blancas en sus mentes y corazones.
Vivan, pues, con la simpleza de una flor cuando brota del suelo, silenciosa, inmaculadamente pura, sin
esperar ¡Nada! Sólo embelleciendo y llenando de luz al planeta.
¡Así sean ustedes flores de Mi Corazón y estrellas de Mi Manto!
¡Les amo profundamente porque son mis Cristos!
MARÍA




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