viernes, 9 de septiembre de 2011

PARA VOLVER A VIVIR - Cap 1.1

 - Meditación Introductoria Vamos a empezar con una meditación como forma de prepararnos para esto que va a ser una comunicación, una comunión, una armonización y una sanación colectiva. La meditación es el arte de rescatar la integridad, de recuperar la armonía interior, de comunicarnos con nuestro yo permanente, de volver a ser nosotros. ¿Tienen problema con la luz?…entonces, bienvenidos. Yo no voy a ser el sanador, yo no soy un sanador. El sanador va a ser aquello que nosotros tenemos en común, el alma; allí donde somos idénticos; allí donde somos uno; allí donde realmente podemos comunicarnos desde el corazón; ahí donde está la fuente de nuestro poder. Desde el alma podemos sanarnos, por eso vamos a empezar haciendo una pequeña relajación y una pequeña meditación. La finalidad de la relajación es la de eliminar el temor, las expectativas, y el ruido, para regresar a nuestro templo interior, y, desde el silencio del templo interior, alinearnos exactamente con lo que somos, para rescatar nuestro campo magnético. Ese campo magnético es el poder del Amor. Cuando accedemos al campo magnético del Amor en nosotros, nos estamos sanando y estamos sanando a otros. Primero vamos a cerrar los ojos. Si alguien quiere dejar los ojos abiertos puede hacerlo, pero realmente es más fácil con los ojos cerrados. Segundo, vamos a conectarnos con la fuente rítmica de nuestro poder que es la respiración. Simplemente nos observamos respirando, tranquila, relajadamente. Sentimos el aire frío entrando a través de nuestras fosas nasales. Sentimos la agradable expansión de nuestros campos pulmonares, de nuestro abdomen. Dejamos simplemente que el aire salga y vamos contando, desde uno hasta diez, diez ciclos respiratorios. Si de pronto nuestra atención se dispersa, no vamos a luchar, simplemente vamos a volver la atención a nuestra respiración. Ahora, llevamos la conciencia a nuestro entrecejo, unos veinte cm. por delante de la frente. Nos imaginamos la pequeña llama de una vela encendida e imaginamos que estamos observando esa llama. Inspiramos y espiramos como si lo hiciéramos a través de la frente. En la inspiración decimos mentalmente: “yo estoy en la Luz”, en la espiración decimos mentalmente: “la Luz está en mí”. Ahora, imaginamos esa luz como una llama de Amor viva en el centro de nuestro corazón. Respiramos como si lo hiciéramos desde el corazón. Inspiramos y espiramos con el corazón y mientras lo hacemos repetimos mentalmente: “yo soy la Luz”. Dejamos que esa llama de Amor viva crezca en nuestro corazón, y en cada espiración, vamos llevando esa luz a cada parte de nuestro cuerpo. Cada vez proyectamos esa luz de una manera más amplia. Sentimos, que somos como un globo de luz y vamos llevando la luz desde nuestro corazón, en espiración, más allá de la piel, más allá de nuestras manos, de nuestros pies, de nuestra cabeza. Sentimos esa sensación de levedad de la luz, de fluidez de la luz. Imaginamos que nuestra luz se entremezcla y se intercambia con la luz de nuestro vecino. Sentimos que esa luz es reveladora de nuestra esencia. El Amor es una expansión de esa llama de amor viva de nuestro corazón. Formamos un solo vórtice de luz y de amor, formamos un solo corazón, un templo, un campo de sanación y nos aprestamos para oficiar, durante el transcurso del día, en el interior de ese templo, que está hecho con la sustancia de nuestra luz y de nuestro amor, el sagrado ritual de la sanación. Ahora llevamos nuevamente la luz a nuestro entrecejo, tomamos conciencia de nuestra respiración, sentimos que en cada inspiración y en cada espiración, literalmente respiramos Luz y Amor. Llevamos esa llama viva de Luz y de Amor, a nuestras manos, sentimos el calor y la vibración en nuestras manos, sentimos que a través de las manos somos artesanos y maestros de la vida, modelamos la arcilla de nuestra vida, establecemos la comunicación para transformar nuestro mundo. Ahora, tomamos conciencia del entorno, sin perder la conciencia del Amor, de la Luz y de la energía concentrada en nuestras manos. Vamos a abrir los ojos y nos vamos a saludar todos.

Jorge Carvajal Posadas.
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