sábado, 19 de enero de 2013

51. PRACTICAR del MANUAL DE EPICTETO



¿Hasta cuando diferirás tú el juzgarte digno de las más grandes cosas y de ponerte en estado de no transgredir los dictados de la razón? Haz recibido preceptos a los cuales debes dar tu consentimiento, y lo has dado. ¿Qué maestro esperas entonces para encargarle tu bienestar? Ya no eres un niño, sino un hombre hecho. Si te descuidas y emperezas, y siempre vas cambiando de propósito, si todos los días dejas para otro día el cuidar de ti mismo, sucederá que, ni te darás
cuenta de que no haces progreso alguno, y perseverarás sí, pero en tu ignorancia, tanto al vivir como al morir.
Desde ahora entonces, comienza a juzgarte digno de vivir como un hombre, y como un hombre que ha hecho ya algún progreso en a sabiduría, y que todo lo que te parece bello y bueno sea para ti una ley inviolable. Si se presenta alguna cosa grata o desagradable, honroso o deshonroso, recuerda que hora es el momento de luchar, que los juegos Olímpicos se han abierto, que no es tiempo de diferir más, y que, depende  en un solo día y de una sola acción de coraje o de cobardía, tu avance o tu pérdida.

Es así como Sócrates alcanzó la perfección, sirviéndose de todas las cosas para su progreso, y no siguiendo sino la razón. Por ti, aun cuando aún no seas como Sócrates, debes vivir como alguien que puede llegar a ser como él.







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