miércoles, 9 de octubre de 2013

CIERRA TUS SENTIDOS, VUÉLVETE COMO UNA PIEDRA



 Técnica de relajación: Cierra las puertas de los sentidos cuando sientas el sigiloso caminar de una hormiga. Entonces.

Esto parece muy simple, pero no es tan simple. Lo leeré de nuevo: Cierra las puertas de los sentidos cuando sientas el sigiloso caminar de una hormiga  Entonces. Esto es sólo un ejemplo; cualquier cosa servirá. Cierra las puertas de los sentidos cuando sientas el sigiloso caminar de una hormiga, y entonces -entonces- sucederá. ¿Qué está diciendo Shiva

Tienes una astilla clavada en el pie: te duele, estás sufriendo. O una hormiga está reptando por tu pierna. Sientes la reptación y de pronto quieres quitártela de encima. ¡Usa cualquier experiencia! Tienes una herida; es dolorosa. Tienes dolor de cabeza, o cualquier dolor en el cuerpo. Cualquier cosa servirá de objeto. Esto es sólo un ejemplo, el sigiloso caminar de una hormiga. Shiva dice: Cierra las puertas de los sentidos cuando sientas el sigiloso caminar de una hormiga. No importa lo que estés sintiendo; cierra todas las puertas de los sentidos.

¿Qué hay que hacer? Cierra los ojos y piensa que estás ciego y no puedes ver. Cierra los oídos y piensa que no puedes oír. Hazlo con los cinco sentidos  ciérralos. ¿Cómo los puedes cerrar? Es fácil. Deja de respirar por un solo momento: todos tus sentidos estarán cerrados. Cuando la respiración se ha parado y todos los sentidos están cerrados  ¿dónde está este sigiloso caminar? ¿Dónde está la hormiga? De pronto estás distanciado; lejos.

Un amigo mío, un viejo amigo, muy mayor, se cayó por la escalera, y los médicos le dijeron que no podría salir de la cama durante tres meses, que tendría que descansar durante tres meses. Y era un hombre muy inquieto; le resultaba difícil. Fui a verlo, y me dijo: «Pide por mí y bendíceme para que pueda morir, porque estos tres meses son aún más que la muerte. No puedo estar como una piedra. Y los demás me dicen: "No te muevas."»

Yo le dije: «Ésta es una buena oportunidad. Simplemente cierra los ojos y piensa que eres sólo una piedra, que no te puedes mover. ¿Cómo te vas a poder mover? Eres una piedra: sólo una pie­dra, una estatua. Cierra los ojos. Siente que ahora eres una piedra, una estatua.»
    
Me preguntó que qué pasaría. Le dije: «Pruéba­lo. Estoy aquí sentado y no se puede hacer nada. ¡No se puede hacer nada! Tendrás que estar aquí du­rante tres meses de todos modos, así que pruébalo.»
    
Él nunca lo habría probado, pero la situación era tan imposible que dijo: «¡De acuerdo! Lo pro­baré porque puede que pase algo. Pero no lo creo», dijo. «No creo que pueda pasar algo simplemente por pensar que soy como una piedra, muerto como una estatua, pero lo probaré.» De modo que lo probó.

Yo tampoco pensaba que fuera a pasar algo, dado el tipo de hombre que era. Pero, a veces, cuando estás en una situación imposible, desespe­rada, empiezan a pasar cosas. Cerró los ojos. Yo esperé, porque pensaba que en cuestión de dos o tres minutos los abriría y diría: «No ha sucedido nada.» Pero no habría los ojos, y pasaron treinta minutos. Yo podía sentir y ver que se había vuelto una estatua. Toda la tensión de su frente desapareció. Su cara había cambiado.

Tenía que marcharme, pero él no abría los ojos. Y estaba absolutamente silencioso, como si estuviera muerto. Su respiración se apaciguó, y como tenía que marcharme, tuve que decirle: «Quiero irme ahora, así que, por favor, abre los ojos y dime qué ha sucedido».
   
Abrió los ojos totalmente cambiado. Y dijo: «Esto es un milagro. ¿Qué me has hecho?»
   
Yo le dije: «No he hecho nada en absoluto.»

Él dijo: «Debes de haber hecho algo, porque esto es un milagro. Cuando empecé a pensar que soy como una piedra, como una estatua, de pronto me invadió la sensación de que, incluso si quería mover las manos, era imposible hacerlo. ¡La de veces que intenté abrir los ojos!, pero eran como piedra, así que no podía abrirlos.»

Dijo: «Incluso llegué a preocuparme por lo que estarías pensando, porque duraba tanto, pero ¿qué podía hacer? No podía moverme durante es­tos treinta minutos. Y cuando cesó todo movi­miento, de repente el mundo desapareció y yo es­taba solo, en lo profundo de mí, de mí mismo. Entonces el dolor desapareció.»

Era un dolor intenso; no podía dormir por la noche sin un tranquilizante. Pero el dolor desapa­reció. Le pregunté qué sintió cuando el dolor esta­ba desapareciendo.

Él dijo: «Primero empecé a sentir que el dolor estaba en alguna parte distante. Seguía ahí, pero muy lejos, como si le estuviera sucediendo a otra persona. Y luego, poco a poco, poco a poco, como si alguien se estuviera alejando más y más y no pudieras verlo, desapareció. ¡El dolor desapare­ció! Durante al menos diez minutos, no había do­lor. ¿Cómo va a tener dolor un cuerpo de piedra?»

Este sutra dice:
Cierra Las puertas de los senti­dos. Vuélvete como una piedra, cerrado al mundo.

Cuando estás cerrado al mundo, en realidad estás también cerrado a tu propio cuerpo, porque tu cuerpo no forma parte de ti; forma parte del mun­do. Cuando estás cerrado completamente al mundo, estás cerrado también a tu propio cuerpo. Enton­ces, dice Shiva, entonces sucederá.

Así que pruébalo con el cuerpo. Cualquier cosa servirá, no necesitarás que una hormiga ca­mine por ti. De otra forma, pensarás: «Cuando la hormiga camine, meditaré.» Y semejantes hormi­gas tan útiles son difíciles de encontrar, así que cualquier cosa servirá. Estás tumbado en la cama, sientes las sábanas frías: vuélvete como un muer­to. De pronto las sábanas se irán muy, muy lejos, y desaparecerán. Tu cama desaparecerá; tu habita­ción desaparecerá; el mundo entero desaparecerá. Estás cerrado, muerto, como una piedra, como una mónada de Leibnitz, sin ninguna ventana fue­ra: ¡sin ninguna ventana! ¡No te puedes mover!

Y entonces, cuando no te puedes mover, eres arrojado de vuelta a ti mismo, te centras en ti mis­mo. Entonces, por primera vez, puedes mirar des­de tu centro. Y una vez que puedes mirar desde tu centro, no puedes volver a ser el mismo otra vez.

extraído de los secretos de OSHO Web



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