miércoles, 9 de julio de 2014

EL GUARDIÁN DEL UMBRAL


El Guardián del Umbral es un término bastante utilizado en el Ocultismo y quizás se presta a confusión. Hoy me gustaría hablar de él, puesto que es un personaje que está muy presente en nuestra vida, más de lo que creemos. Tal vez sea conveniente hacer una distinción entre Guardián y Umbral, para así poder entender mejor el concepto.
Empezaré por el final: el Umbral. El Umbral es la entrada, el paso principal a una casa o a cualquier cosa. En el caso que nos ocupa, con esta palabra designamos el comienzo de una nueva etapa en el camino del buscador. Imaginemos que nuestra vida es una larga trayectoria por un camino, a veces lleno de obstáculos, a veces llano y cómodo de transitar. Sigamos imaginado que, en un determinado momento de nuestro recorrido, el camino cambia necesariamente de nivel, de tal modo que hemos de ascender de uno a otro nivel pero, para hacerlo más gráfico, el cambio de nivel ha de producirse a través de una estrecha cueva excavada en una roca. No ha hay forma de bordearla, a su alrededor solo existe el abismo.

¿Qué nos espera al otro lado de la cueva? No lo sabemos; se dice que, al cambiar de nivel, todo es distinto, aunque sigamos caminando, nada es igual que en el nivel anterior. Los olores, los colores, las formas, las sensaciones, absolutamente todo es diferente. Los obstáculos y las ayudas también lo son. Eso sí, no podemos volver al nivel precedente, una vez se atraviesa la cueva, ya no hay marcha atrás, lo anterior acabó para siempre. La cueva se abre ante nuestros ojos amenazantes, oscuros, estrechos, siniestros, realmente sus atractivos son más bien escasos; además hay un ser de formidables dimensiones y con cara de pocos amigos, una figura aterradora bloqueando la entrada. Está claro que no se va a mostrar demasiado colaborador.

El ser humano, por naturaleza, siente temor a lo desconocido, a lo que no es seguro y familiar. Así que tenemos en primer lugar un tipo mal encarado que nos obstruye el paso a una cueva oscura, probablemente estrecha, húmeda, maloliente y quién sabe si llena de peligros y, si es que somos capaces de atravesarla, no sabemos lo que vamos a encontrar, dicen que es otro nivel de consciencia, pero no lo sabemos, lo mismo no hay nada, lo mismo es algo maravilloso o algo monstruoso, o tal vez no pase absolutamente nada. Así que, es muy difícil encontrar el atractivo de esta aventura.

Como puede imaginarse, la inmensa mayoría de la gente decide quedarse en los aledaños, merodea junto a la cueva por si oye o ve algo, pero no se atreve a ir más allá. Cuando hablamos del Umbral nos referimos al paso previo a un cambio en nuestra vida que supone un avance en cualquier ámbito: puede ser en la conciencia, a nivel espiritual, o quizás una transformación en temas más cotidianos, por ejemplo un cambio de domicilio, el paso a la universidad, contraer matrimonio, tener un hijo, un nuevo trabajo, etc.

Y, una vez que hemos determinado lo que significa el Umbral, queda hablar del Guardián del mismo. Estamos ante una figura siempre amenazante, y luego explicaré por qué esto es así. El Guardián tiene la misión de informar y de interrogar. En realidad suele ser parco en palabras y no da grandes explicaciones, tal vez considere que no son necesarias. Se limita a explicar que, una vez atraviesas el Umbral, no hay marcha atrás, no puedes volver sobre tus pasos y desandar lo andado; pero no podemos esperar que nos cuente detalladamente lo que nos aguarda al otro lado, no lo hará. Es nuestra misión averiguarlo por medio de la experiencia propia. Su otra función, la de interrogador es muy conveniente. Sus preguntas son muy directas y simples: ¿estás seguro de que esto es lo que quieres? ¿Qué crees que vas a encontrar en el siguiente paso? ¿Vas a poder con ello? ¿Y si no encuentras lo que esperabas encontrar? Etc.

La figura del Guardián nos remite a la del can Cerbero mitológico. Hijo de Tifón y de Equidna, era un perro de gigantescas dimensiones al que Hades puso como guardián de las puertas del infierno. En la mayoría de las versiones se nos dice que tenía tres cabezas, la cola de un dragón y el lomo lleno de serpientes y con el que tuvo una de sus luchas el mítico Hércules. Por supuesto, no es que nos vayamos a encontrar en cada cambio de etapa vital con una lindeza como la anteriormente descrita, ¡ni mucho menos! También se me ocurre cierta similitud con la figura de la Esfinge, que planteaba un enigma a resolver para poder seguir avanzando.

El Guardián no es una entidad misteriosa, sobrenatural que viene del más allá para amenazarnos y sumirnos en el más absoluto terror. En realidad es simplemente nuestro Yo interior que, dominado por los miedos y prejuicios más arraigados, bloquea cualquier intento de cambio y/o avance en nuestro recorrido. Por eso, como dije anteriormente, el Guardián se suele presentar como algo amenazante ya que se disfraza con nuestros propios miedos y por eso adoptará el aspecto que más temor nos produzca, según sea el caso.


Hèrcules y el Can Cerbero - Boceto de Rubens

Así que nos encontramos con que realmente la amenaza somos nosotros mismos, y todas aquellas preguntas y prevenciones vienen de nuestro subconsciente, no de un ente externo, así que el Guardián nos plantea una lucha que podemos aceptar o tal vez optemos por rendirnos antes incluso de haber comenzado la batalla, por miedo a la derrota o porque simplemente aún no nos sentimos preparados.

El Maestro Masón José David Belmontes describió perfectamente esta situación en el ámbito de una iniciación, que se puede perfectamente aplicar a la vida cotidiana:

“El Guardián del Umbral” o “El Terrible” no son entidades externas a uno, el enemigo a vencer es uno mismo y la lucha se desarrolla en el interior del hombre, por ello al mar de bronce le llama también el altar de los sacrificios, porque la escoria de uno ha de ser vencida, sacrificada y lavada en el mar de bronce, la iniciación ha de dar a luz a un hombre nuevo, si esto no fue así, la iniciación fracasó, la iniciación va desde el hombre material, pasando por el psíquico, emocional y espiritual hasta lo más sublime del ser.... El ángel como el Guardián del Umbral está al servicio de Dios, y tienen como propósito elevar al hombre hacia sus orígenes celestiales..... Recuerda hermano Terrible”, tu función no es inducir el terror por el terror mismo, sino para despertar el Hércules que dormita en el interior del hombre, la lucha ha de dar como resultado un hombre más fuerte y despierto a la luz interior”.

Cualquiera que haya recibido la iniciación en una Escuela Ocultista, ha vivido la escenificación simbólica del encuentro con el Guardián del Umbral también llamado Guardián del Templo. Ante la puerta del Templo, el Guardián intercepta su paso con una espada (símbolo del intelecto) en la mano y, normalmente le advierte de los peligros que encontrará si traspasa la puerta, así como le realiza una serie de preguntas destinadas a que se sincere sobre sus verdaderos motivos para dar ese paso y sobre el grado de preparación que tiene para asumir todo lo que implica la aceptación del ascenso a una nueva etapa dentro de la Escuela. En más de un caso, algún neófito ha decidido no continuar.

Como puede verse, el Guardián del Umbral es una figura fundamental en el Ocultismo, él siempre va a aparecer, porque forma parte de nosotros. Pero, por favor, no le guardemos rencor, simplemente cumple su función no está ahí para sabotear nuestro crecimiento, sino para hacernos reflexionar sobre el paso que vamos a tomar. Si realmente estamos convencidos, no deberíamos tener ningún problema para atravesar el Umbral, por eso es bueno informarse y aprender, en cualquier área de la vida que nos interese modificar. Y después, está la famosa máxima ocultista: saber, querer, osar y callar. Con esto, el Guardián del Umbral, no debería constituir un obstáculo insalvable.

Quiero hacer una última aclaración, destinada a aquellas personas que se escandalizan porque de vez en cuando hago referencia a temas iniciáticos. Como puede comprenderse, yo jamás revelaría nada que no pueda ser revelado, repito jamás. Todo lo que yo escribo puede encontrarse en cualquier libro de venta al público, les remito si no, por poner un ejemplo, a cualquier manual del Maestro Aldo Lavagnini.



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