COMUNICACIÓN de José María Doria





Tacto es la habilidad de lograr que otro vea la luz sin hacerle sentir el rayo.

Henry Kíssinguer.

 

 

La verdadera maestría lleva aparejada la facultad de transmitir enseñanza a otra persona sin pasar ninguna factura emocional por ello. Se trata de facturas encubiertas que recuerdan sutilmente, no sólo la ignorancia del que aprende, sino también la superioridad del que enseña. La verdadera maestría muestramque aprender es un proceso fácil y apoya

la idea de que no es necesario el esfuerzo, sino que más bien es la motivación lo que realmente cuenta. La tan caducada frase la letra con sangre entra, afirmaba que el conocimiento se logra a través del sacrificio y las experiencias de renuncia dolorosas.

Pero sin duda, dicha sentencia pertenece a los viejos paradigmas de escasez y estancamiento de nuestra herencia.

En el mundo de la enseñanza, es frecuente encontrar a personas que son simplemente eruditas. Es decir, que tan sólo poseen cantidad de datos académicos. Son profesionales que todavía no han “metabolizado” su información ni logrado convertirla en sabiduría. Son repetidores de lo leído que tan sólo se quedan en meros “coleccionistas de datos”. Por el contrario, aquel ser humano que haya experimentado la información que posee, y mediante lágrimas y risas haya madurado su alma, estará facultado por el Universo para facilitar la expansión de la consciencia.

La función del profesor puramente “enterado”, consiste en repetir la información que acopia y, en el peor de los casos, dar lecciones con carga de superioridad soterrada. Por el contrario, la figura del profesor que tras subir la escarpada, se ve inmerso en el descenso a sus “infiernos”, expresa tal grado de prudencia y sabiduría, que no osa condenar ni siquiera a su propia sombra. El ser humano maduro hace ya tiempo que salió de la casa y derritió sus fríos picos matemáticos en los valles del corazón. Valles en donde nació la Vida con mayúsculas. El sabio camina hermanado junto al discípulo, facilitando situaciones en las que el joven siembra preguntas y cosecha respuestas.

¿Cómo hace un psicoterapeuta para mostrar la luz sin los efectos del rayo? La Psicología es el arte de elaborar preguntas. Preguntas que al nacer, dirigen la atención del paciente hacia áreas que éste por sí sólo, difícilmente observaría. Y sucede que al mirar, allí donde conviene alumbrar y proceder a examinar lo que aflora, logramos expandir consciencia sobre nuestras insospechadas sombras.

La palabra “terapeuta” quiere decir “acompañante”. Un psicoterapeuta será un acompañante de la psique es decir, acompañante del alma. Un facilitador de espacios de transformación en los que se modifican pautas. En realidad, el campo de consciencia que un psicoterapeuta elabora con su cliente, más se parece a un espacio de ginecología en el que se alumbra un nuevo Yo, que a un diagnóstico académico orientado por baterías de test y títulos de excelencia. Cuando encontramos un mentor vocacional que nos acompaña y asesora en los procesos de cambio, revisamos interpretaciones de lo que sucede, y sobre todo, ampliamos progresivamente la facultad de “darnos cuenta”.

Mostrar la luz sin hacer sentir el rayo, también significa ejercer el arte de preguntar de forma tal que el propio sujeto que está aprendiendo a aprender, elabore su propia respuesta. El proceso de respuesta consiguiente no se queda en el nivel del dato, sino que desencadena vivencias conscientes que transforman la mente del que se busca. El que enseña a los demás tras haber aprendido a preguntar y a escuchar, en realidad, es el que mejor muestra y revela lo que hay tras las apariencias.



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LA LEY DEL MENOR ESFUERZO




LA LEY DEL MENOR ESFUERZO



Esta ley se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación. Ése es el principio de la menor acción, de la no resistencia.


Cuando aprendemos esta lección que nos enseña la naturaleza, satisfacemos con facilidad nuestros deseos.


La hierba no tiene que hacer ningún esfuerzo para crecer; sencillamente, crece. Los peces no se esfuerzan para nadar; sencillamente, nadan. Las flores no hacen ningún esfuerzo para abrirse; sencillamente, se abren. Las aves no se esfuerzan para volar; sencillamente, vuelan. Ésa es su naturaleza intrínseca.


La Tierra no se esfuerza para girar sobre su eje; es su naturaleza girar a velocidad vertiginosa en el espacio. Es la naturaleza de un bebé estar siempre en estado de dicha. Es la naturaleza del sol brillar. Es la naturaleza de las estrellas titilar y destellar. Y es la naturaleza humana hacer que los sueños se conviertan en realidad, con facilidad y sin esfuerzo.


En la ciencia védica, la filosofía milenaria de la India, este principio se conoce como economía de esfuerzo, o “hacer menos para lograr más”.


Sin hacer nada lo realizamos todo. Esto significa que una ligera idea puede convertirse en realidad sin esfuerzo alguno. Lo que conocemos normalmente como “milagros” son en realidad manifestaciones de la ley del menor esfuerzo. La inteligencia de la naturaleza funciona sin esfuerzo, sin resistencia, espontáneamente.


No es lineal; es intuitiva, holística y estimulante. Y cuando estamos en armonía con la naturaleza, cuando estamos seguros del conocimiento de nuestro verdadero yo, podemos utilizar la ley del menor esfuerzo.


Es mínimo el esfuerzo que hacemos cuando nuestros actos brotan del amor, porque es la Energía del amor la que aglutina la naturaleza. Cuando tratamos de conseguir el poder para controlar a los demás, gastamos energía. Cuando buscamos el dinero o el poder para satisfacer al ego, gastamos energía persiguiendo la ilusión de la felicidad, en lugar de disfrutar la felicidad del momento. Cuando anhelamos el dinero para beneficio personal únicamente, cortamos el flujo de energía hacia nosotros e impedimos la expresión de la inteligencia de la naturaleza.


Cuando nuestras actuaciones nacen del amor, no hay desperdicio de energía. Cuando nuestros actos brotan del amor, la energía se multiplica y se acumula – y el exceso de energía que recogemos y disfrutamos puede canalizarse para crear cualquier cosa que deseemos, incluida la riqueza sin límites.


Podemos considerar el cuerpo como un aparato para controlar la energía: puede generar, almacenar y gastar energía. Si sabemos cómo generar, almacenar y gastar la energía de una manera eficiente, podemos crear cualquier cantidad de riqueza. Fijar nuestra atención en el ego consume la mayor parte de la energía. Cuando nuestro punto interno de referencia es el ego, cuando buscamos poder y control sobre los demás, o la aprobación del resto del mundo, desperdiciamos nuestra energía.


En El arte de soñar, don Juan le dice a Carlos Castaneda: “Gastamos la mayor parte de nuestra energía sosteniendo nuestra importancia… Si pudiéramos perder parte de esa importancia, nos sucederían dos cosas extraordinarias. Una, liberaríamos la energía que se mantiene atada alimentando la idea ilusoria de nuestra grandeza; y dos, nos proveeríamos de suficiente energía para vislumbrar la grandeza real del universo”.


La ley del menor esfuerzo tiene tres componentes – tres cosas que podemos hacer para poner en funcionamiento este principio de “hacer menos para lograr más”.


El primer componente es la aceptación.


Aceptar significa sencillamente contraer un compromiso: “Hoy aceptaré a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se presenten”.


Eso significa que sabremos que este momento es como debe ser, porque todo el universo es como debe ser. Este momento – el que estamos viviendo ahora mismo – es la culminación de todos los momentos que hemos vivido en el pasado. Este momento es como es porque todo el universo es como es. Cuando luchamos contra este momento, en realidad luchamos contra todo el universo. En lugar de eso, podemos tomar la decisión de no luchar hoy contra todo el universo, no luchando contra este momento. Eso significa que nuestra aceptación de este momento es total y completa. Aceptamos las cosas como son, no como quisiéramos que fueran, en este momento. Es importante comprender esto: podemos desear que las cosas sean diferentes en el futuro, pero en este momento debemos aceptarlas como son. Cuando nos sintamos frustrados o estemos molestos a causa de una persona o una situación, recordemos que nuestra reacción no es contra la persona o la situación, -sino contra nuestros sentimientos acerca de esa persona o esa situación. Ésos son nuestros sentimientos, y nadie tiene la culpa de ellos. Cuando reconozcamos y comprendamos esto plenamente, estaremos listos para asumir la responsabilidad de lo que sentimos y para cambiarlo. Y si podemos aceptar las cosas como son, estaremos listos para asumir la responsabilidad de nuestra situación y de todos los sucesos que percibimos como problemas.


Esto nos lleva a la responsabilidad.


Significa no culpar a nadie o a nada – ni siquiera a nosotros mismos – de nuestra situación. Una vez aceptado un suceso, un problema o una circunstancia, responsabilidad significa la capacidad de tener una respuesta creativa a la situación tal como es en este momento. En todos los problemas hay un principio de oportunidad, y esta conciencia nos permite aprovechar el momento y transformarlo en una situación o una cosa mejor. Cuando hacemos esto, toda situación supuestamente enojosa se convertirá en una oportunidad para crear algo nuevo y bello; y todo supuesto torturador o tirano se convertirá en maestro.


La realidad es una interpretación. Y si optamos por interpretar la realidad de esta manera, tendremos muchos maestros a nuestro alrededor, y muchas oportunidades para evolucionar. Siempre que enfrentemos a un tirano, torturador, maestro, amigo o enemigo (todos son la misma cosa), recordemos: “Este momento es como debe ser”. Cualesquiera que sean las relaciones que tengamos en este momento de nuestra vida, son precisamente las que necesitamos en este momento. Hay un significado oculto detrás de todos los acontecimientos, y ese significado oculto está trabajando a favor de nuestra evolución.


El tercer componente de la ley del menor esfuerzo es asumir una actitud no defensiva lo que significa que nuestra conciencia abandona su actitud defensiva y nosotros renunciamos a la necesidad de convencer o persuadir a los demás de que nuestro punto de vista es el correcto. Si observamos a las personas que nos rodean, veremos que ellas pasan el noventa y nueve por ciento del tiempo defendiendo sus puntos de vista. Si sencillamente renunciamos a la necesidad de defender nuestro punto de vista, a través de esa renuncia lograremos acceso a una cantidad enorme de energía que anteriormente desperdiciábamos. Cuando estamos a la defensiva, cuando culpamos a los demás y no aceptamos ni nos rendimos ante el momento, nuestra vida se llena de resistencia. Cada vez que encontremos resistencia, reconozcamos que forzar la situación sólo aumentará la resistencia. No es bueno alzarse rígido como un gran roble que se agrieta y sucumbe a la tempestad; al contrario, debemos tratar de ser flexibles como la caña que se dobla en la tormenta y sobrevive. Desistamos completamente de defender nuestro punto de vista. Cuando no hay un punto que defender, no puede haber discusión. Si hacemos esto constantemente – si dejamos de luchar y de resistirnos – viviremos plenamente el presente, el cual es un regalo.


Si abrazamos el presente y nos volvemos uno con él, si nos fusionamos con él, sentiremos un fuego, un brillo, una chispa de energía palpitando en cada ser consciente.


Cuando alcancemos esa deliciosa combinación de aceptación, responsabilidad e indefensión, sentiremos la facilidad con que fluye la vida. Si permanecemos abiertos a todos los puntos de vista – no aferrados rígidamente a uno -, nuestros sueños y nuestros deseos fluirán con los deseos de la naturaleza.


Entonces podremos liberar nuestros deseos sin apego, y después sólo esperar el momento propicio para que florezcan convertidos en realidad. Podemos estar seguros de que cuando el momento sea el indicado, nuestros deseos se cumplirán.


Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.


Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.


Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.


A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros.


¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características.


Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.


Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.


La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.


Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.


Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas.


Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad.


Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.


Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.


Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.


Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.



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Margot Camacho





LOS 10 SECRETOS DEL AMOR ABUNDANTE







Una moderna parábola de sabiduría y amor que cambiará tu vida, dice así: no existe mayor equivocación que mostrarse cínico ante el amor. Cuando llegues al final de tu vida, lo único que contará será el amor que has dado y el que has recibido. En tu viaje al otro mundo, lo único que te llevarás contigo es amor, y lo único de valor que dejarás atrás es también amor.


Por esta razón el amor es el mejor regalo. Da sentido a la vida y nos crea el deseo de vivirla con pasión. El Amor es una flor muy rara. No es algo que simplemente se da en un encuentro entre dos personas. Eso es lo que la mayoría creemos, pero confundimos con amor. Podemos morir pensando que hemos amado toda la vida sin haber amado nunca realmente. Sin embargo, el amor es un don para el que todos tenemos talento. Algo que nosotros creamos y que a su vez nos crea; pero, para amar de verdad tienes que estar en tu centro, y si el otro también está en su centro, entonces surge lo que se llama AMOR. Amar significa comprender más y más profundamente.


Hay que pasar uno mismo por un gran cambio, por una verdadera revolución, porque cuando te enamoras naces como una nueva persona. Necesitas conocer al otro por dentro (su naturaleza, su espíritu, su alma), y respetarlo, sí; pero también debes permitir que el otro te conozca a ti, y para eso hay que ser muy valientes y exponernos, volvernos vulnerables, quedarnos en evidencia, desnudarnos de todas las capas que nos envuelven, ponernos en sus manos, ciegamente… Y esto puede resultar peligroso y también muy doloroso; por eso hay que ser muy valientes para Amar. Hay cosas que no pueden contemplarse con los ojos. En el amor lo esencial sólo puede verse con el corazón.


Todos tenemos el poder de amar y de que nos amen, la capacidad para crear relaciones amorosas en nuestra vida. Por eso es tan triste que la gente decida vivir sin amor; enamorados sólo de sus miedos. El amor está siempre disponible para todos, pero debemos entregarnos a él. Las relaciones no aportan el amor, nosotros ponemos amor en la relación cuando lo sentimos adentro.


Si somos cariñosos es porque el cariño abunda en nuestro corazón. Si deseas amor de verdad debes renunciar a tus miedos y estar dispuesto a no dejar pasar las oportunidades. Como dice Osho, la persona que vive orientada hacia el amor, es alguien que no le teme al futuro, que no teme a quien tiene a su lado, que se abre, que se expone, que se brinda… Que no le teme al resultado ni a las consecuencias”. Amar significa vivir en el presente, en el aquí y ahora.


Para ello debes conocer los diez secretos del amor abundante. Estos son:



1 EL PODER DEL PENSAMIENTO


El amor comienza con el pensamiento. Nos convertimos en lo que pensamos. Los pensamientos amorosos crean experiencias y relaciones amorosas. Las actitudes sinceras y positivas cambian nuestras creencias, sentimientos y pensamientos acerca de nosotros mismos y de los demás. Si quieres amar a alguien, debes tener en cuenta sus necesidades y deseos. Pensar en tu pareja ideal te ayudará a reconocerla cuando entre en tu vida. Pero todo empieza con uno mismo; aprende a amarte cada día, a ser feliz en la soledad, a cuidarte. Cuando estés seguro, cuando te sientas lleno de cualidades positivas, podrás compartirlas con la persona que amas, nunca antes.


2 EL PODER DEL RESPETO


No puedes amar a nadie a menos que antes lo respetes. La primera persona que merece tu respeto eres tú. Para recuperar el respeto por ti mismo hazte la pregunta: ¿Qué respeto en mí ? Para respetar a los demás, incluso a las personas que te desagradan, pregúntate: ¿Qué respeto de ellos? Recuerda que las personas que te desagradan reflejan cosas inconscientes de ti que te desagradan. Por tanto, no trates de cambiar a nadie, cámbiate a ti mismo. Un proverbio chino, dice: antes de salir a salvar el mundo dale tres vueltas a tu propia casa.


3 EL PODER DE LA ENTREGA


Si deseas recibir amor, ¡todo lo que tienes que hacer es darlo!. Cuanto más amor brindes, más recibirás. Amor es entrega voluntaria e incondicional. Practica al azar actos de bondad. Cuando te comprometas a una relación, no te preguntes por lo que la otra persona te puede dar, sino por lo que tú puedes aportarle a ella. La fórmula secreta de una relación amorosa, sana, feliz y duradera es centrarse siempre en lo que puedes ofrecer en vez de en lo que puedes sacar. Como dijo el maestro Jesús: ama a tu prójimo como a ti mismo. Ese mensaje, y no otro, es lo que nos hace ser verdaderos cristianos, ser verdaderas personas y vivir una auténtica vida. ¡Qué no te engañe nadie el amor no tiene precio!


4 EL PODER DE LA AMISTAD


Para encontrar un amor verdadero, primero debes encontrar un verdadero amigo. El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección. Amar de verdad es aceptar a alguien por lo que es y no por lo que tiene o por su aspecto físico. La amistad es la tierra en la que la semilla del amor crece. Si deseas recoger amor en una relación, primero debes sembrar amistad.


5 EL PODER DEL CONTACTO FÍSICO


El contacto físico modifica una de las expresiones más poderosas del amor que existe, destruye barreras y crea vínculos entre la gente. El contacto físico altera nuestro estado corporal y emocional y nos hace más receptivos al amor; cuando la intimidad crece, podemos ahondar en nuestra pareja. El contacto físico nos ayuda a que el cuerpo sane, y enternece el corazón. Cuando abres tus brazos, estás abriendo tu corazón, te estás abriendo a la vida. El sexo sólo es verdadero, gratificante y sincero cuando el amor es completo.


6 EL PODER DEL DESPRENDIMIENTO


Si amas algo déjalo libre, no seas posesivo. Si vuelve es tuyo; si no lo hace, nunca lo fue. Incluso dentro de una relación amorosa, la persona necesita su propio espacio. Si queremos aprender a amar, primero debemos aprender a vivir en soledad, debemos aprender a perdonar, a sanar nuestras heridas, a soltar los sufrimientos del pasado. Cada relación es única. Cada nueva relación te recrea, te hace una persona distinta al abrirte a un mundo nuevo, el otro. Por tanto, no encadenes tu presente a tu pasado. Amar significa desprendernos de nuestros prejuicios, apegos, del ego y de los condicionamientos. Hoy dejo atrás todos mis miedos, el pasado ya no tiene poder sobre mí; hoy es el comienzo de una nueva vida. Como dice el Tantra: cada día debemos aprender a morir y a renacer.


7 EL PODER DE LA COMUNICACIÓN


Cuando aprendemos a comunicarnos abiertamente y con sinceridad, la vida cambia. Amar a una persona es establecer un canal de comunicación directa con ella. Deja que las personas que amas sepan que las amas, que las aprecias. No tengas miedo de pronunciar las palabras mágicas: te amo. No dejes pasar la oportunidad de halagar a alguien.


Despídete de la gente siempre con palabras cariñosas: puede que sea la última vez que veas a esa persona. Incluso, cuando haya cosas de quien amas que no te gusten, házselo saber, no reprimas nada, no hagas de un grano de arena una montaña, pero díselo con cariño y consideración, busca las palabras adecuadas que no hieran, sino que ayuden a rectificar los errores y a mejorar. Hazlo siempre con amor, pues el amor transforma, el odio destruye lo que amas y la culpabilidad te autodestruye. Si estuvieras a punto de morir y pudieras llamar a alguien, ¿a quién llamarías?, ¿Qué le dirías? ¿A qué esperas para hacerlo?.


8 EL PODER DEL COMPROMISO


Si deseas amor en abundancia, debes establecer el compromiso de lograrlo; un compromiso que se reflejará en tus acciones y en tus pensamientos. El compromiso es la verdadera prueba de que el amor está presente. No planees ni calcules, no evalúes, no busques resultados, no te pongas a salvo. Si quieres tener una relación con amor, debes comprometerte a crear la relación que quieres. Cuando estamos realmente comprometidos abandonar nunca es la opción. El compromiso distingue una relación frágil de una sólida. Pero el compromiso no es firmar papeles, el verdadero compromiso es tener claro que el amor que no se alimenta cada día, se pierde cada día; igual que una flor que no riegas a diario se marchita y muere.


9 EL PODER DE LA PASIÓN


La pasión es la llama que enciende el amor y lo mantiene vivo. Una pasión duradera no procede exclusivamente de la atracción física, sino que se origina en un profundo conocimiento, en el compromiso decidido y valiente, en un entusiasmo inquebrantable, en el interés sincero y en la entrega incondicional, en la fascinación por la otra persona… La pasión se reaviva recreando experiencias en las que existe pasión. La espontaneidad y las sorpresas crean pasión. El amor y la felicidad comparten la misma esencia; todo lo que necesitamos hacer es vivir cada día con pasión. La pasión se vive cuando vivimos el instante. No te disperses, permanece aquí, sólo eso, y actúa plenamente.


10. EL PODER DE LA CONFIANZA


La confianza es esencial para establecer una relación con amor. Si un miembro de la pareja está cegado por la sospecha, la ansiedad y el temor, el otro se sentirá atrapado y emocionalmente ahogado. No puedes amar totalmente a menos que confíes. Actúa como si el amor nunca fuera a terminar. Una manera de saber si esa persona es la adecuada para ti es preguntándote: ¿confío plenamente y sin reservas? Si la respuesta es negativa, medita con cuidado antes de comprometerte más, algo está fallando…




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