SANA TU CUERPO de LOUISE L. HAY






 

 

LA EFECTIVIDAD DEL PODER ESTÁ EN EL MOMENTO PRESENTE 


Aquí mismo y ahora, en nuestras propias mentes. No importa cuánto tiempo hayamos tenido pautas negativas, o una enfermedad, una mala relación, apuros económicos, u odio a nosotros mismos: podemos comenzar a cambiar hoy. Los pensamientos que hemos albergado y las palabras que hemos empleado repetidamente han creado nuestras experiencias hasta este momento. No obstante, eso es pensamiento pasado, ya lo hemos tenido. Lo que escojamos pensar y decir hoy, en este momento, creará el mañana y el pasado mañana, la semana que viene, el mes que viene y el año que viene. La efectividad del poder está siempre en el momento presente. Aquí es donde comenzamos a hacer cambios. Qué idea más liberadora. Podemos comenzar a dejar marchar las viejas tonterías. Ahora mismo. El comienzo más insignificante es ya importante. Cuando bebés, éramos todo amor y alegría. Sabíamos lo importantes que éramos, nos sentíamos el centro del universo. El bebé tiene una inmensa osadía, pide lo que necesita y expresa sus Sentimientos sinceramente. Se ama a sí mismo completamente, cada parte de su cuerpo, incluidas las heces. Sabe que es perfecto. Y esa es la verdad de nuestro ser. Todo lo demás son tonterías aprendidas y se pueden desaprender.


Cuántas veces hemos dicho: «Yo soy así», o «Las cosas son así». Lo que en realidad queremos decir es que eso es «lo que creemos que es verdad para nosotros». Por lo general, lo que creemos es únicamente la opinión de otra persona que hemos aceptado e incorporado a nuestro propio sistema de creencias. Algo que encaja con las otras cosas que creemos. Si cuando éramos niños se nos enseñó que el mundo es un lugar temible, aceptaremos como cierto todo lo que encaje con esa creencia. «No te fíes de los desconocidos», «No salgas por la noche», «La gente te engaña», etc. Por otra parte, si en los primeros años de nuestra vida se nos enseñó que el mundo es un lugar seguro y alegre, entonces creeremos otras cosas. «El amor está en todas partes» «La gente es amable» «Me llega el dinero con facilidad», etc. La vida refleja nuestras creencias.


Muy rara vez nos sentamos a cuestionar nuestras creencias. Podría preguntarme, por ejemplo: « ¿Por qué creo que me resulta difícil aprender? ¿Es cierto eso? ¿Es cierto eso para mí, ahora? ¿De dónde proviene esa creencia? ¿Lo sigo creyendo porque en mi primer año de escuela la profesora me lo repitió una y otra vez? ¿Estaría mejor yo, valdría más si dejara esa creencia?».


Haz una pausa y coge al vuelo tu pensamiento. ¿Qué estás pensando en este preciso momento? Si los pensamientos dan forma a nuestra vida y experiencias, ¿Te gustaría que ese pensamiento se hiciera realidad para ti? Si es un pensamiento de inquietud o rabia o de dolor o venganza, ¿Cómo crees que volverá a ti ese pensamiento? Si deseamos una vida dichosa, hemos de pensar pensamientos dichosos. Cualquier cosa que enviemos mental o verbalmente volverá a nosotros en esa misma forma.


Tómate un tiempo para escuchar las palabras que dices. Si te escuchas decir algo tres veces, escríbelo: se te ha convertido en pauta. Al final de la semana mira la lista y verás cómo tus palabras se conforman a tus experiencias. Decídete de buena gana a cambiar tus palabras y pensamientos y observa cómo cambia tu vida. La forma de controlar nuestra propia vida es controlar nuestra elección de palabras y pensamientos. Nadie piensa en tu mente sino tú.


EQUIVALENTES MENTALES: LAS PAUTAS DE PENSAMIENTO QUE DAN FORMA A NUESTRA EXPERIENCIA 


Tanto el bien como el mal, están en nuestras vidas son consecuencias de las pautas de pensamiento que forman nuestras experiencias, Todos tenemos muchas pautas mentales que nos producen experiencias buenas y positivas; éstas las disfrutamos. Lo que aquí nos interesa son las pautas de pensamiento negativas que nos producen experiencias desagradables y nada gratificantes. Nuestro deseo es cambiar nuestro malestar en la vida por una salud perfecta.


Hemos aprendido que para cada efecto en nuestra vida hay una pauta de pensamiento que lo precede y lo mantiene. Nuestras pautas de pensamiento constantes crean nuestras experiencias. Por consiguiente, al cambiar estas pautas podemos cambiar nuestras experiencias. Qué alegría sentí cuando descubrí por primera vez la expresión «causas metafísicas». Estas palabras describen el poder que hay en las palabras y en los pensamientos; poder que crea experiencias. Este nuevo conocimiento me hizo comprender la conexión existente entre los pensamientos y las diferentes partes del cuerpo y los trastornos físicos. Me enteré de cómo, sin saberlo, había creado mal esta en mí misma, y esto tuvo gran importancia en mi vida. Podía dejar de culpar a la vida y a otras personas por lo que iba mal en mi vida y en mi cuerpo. Ahora podía responsabilizarme totalmente de mi propia salud. Sin reprocharme ni sentirme culpable, comencé a descubrir la forma de evitar las pautas de pensamientos de malestar en el futuro.


No lograba comprender, por ejemplo, por qué tenía tortícolis una y otra vez. Entonces descubrí que el cuello representa la flexibilidad en las opiniones, la disposición a ver diferentes aspectos de un asunto. Yo había sido una persona muy inflexible que, por temor, me negaba a considerar otro aspecto de algún tema. Pero a medida que me fui haciendo más flexible en mi forma de pensar, y más capaz de ver, con afectuosa comprensión, el punto de vista de los demás, dejó de causarme molestias el cuello. Ahora, cuando siento algo de rigidez en el cuello, trato de ver dónde está esa rigidez en mi pensamiento.


CAMBIO DE LAS VIEJAS PAUTAS 


Con el fin de eliminar para siempre un trastorno, hemos de trabajar primero en disolver la causa mental. Pero como muchas veces no sabemos cuál es la causa, nos resulta difícil descubrir por dónde comenzar. De modo que si en estos momentos estás deseando saber cuál es la causa de tu dolor, espero que este librito te proporcione una clave para descubrirla, y sea al mismo tiempo una guía útil para construir nuevas pautas de pensamiento que te producirán salud de mente y de cuerpo.


He aprendido que para cada trastorno en nuestra vida hay una «necesidad», de otra manera no lo tendríamos. El síntoma es solo un efecto externo. Debemos entrar en el interior para disolver la causa mental. A esto se debe que la Voluntad y la Disciplina no funcionen: porque se limitan a luchar contra el efecto externo. Es como cortar la mala hierba en lugar de arrancarla de raíz.


Así pues, antes de comenzar las afirmaciones de Nuevas Pautas de Pensamiento, es necesario trabajar en la buena disposición a liberar la necesidad de... cigarrillos, o del dolor de cabeza, del exceso de peso o de lo que sea. Cuando la necesidad haya desaparecido, el efecto externo habrá de morir. Ninguna planta puede vivir cuando se la arranca de raíz.


Las pautas mentales causantes de la mayoría de los malestares del cuerpo son la crítica, la rabia, es resentimiento y la culpa. Por ejemplo, la crítica: si uno se entrega a ella durante un tiempo suficiente, suele conducir a enfermedades como la artritis. La rabia se transforma en cosas que hacen hervir, queman e infectan el cuerpo. El resentimiento que se alberga durante mucho tiempo se encona y corroe el yo conduciendo finalmente a la formación de tumores y cánceres. La culpa siempre busca castigo y conduce al dolor. Es mucho más fácil liberar estas pautas de pensamiento negativo cuando estamos sanos que tratar de erradicarlas bajo la influencia del miedo y ante la amenaza del bisturí.


La lista de equivalentes mentales que viene a continuación es el resultado de muchos años de estudio, de mi propio trabajo con clientes, de mis charlas y talleres. Es una útil guía de consulta rápida para encontrar las probables pautas mentales que se esconden tras el mal-estar del cuerpo.


Movida por el deseo de compartir este conocimiento con vosotros, os ofrezco este método de sanar el cuerpo. (pág. 11)



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El miedo al cambio














Tenemos tanto miedo al cambio, que muchos nos aferramos a una serie de mecanismos de defensa para no cuestionar las creencias con las que hemos creado nuestra identidad.


Cuenta una historia que el joven rey de un imperio lejano se cayó un día de su caballo y se rompió las dos piernas. A pesar de contar con los mejores médicos, ninguno consiguió devolverle la movilidad. No le quedó más remedio que caminar con muletas. Debido a su personalidad orgullosa, mandó publicar un decreto por el cual se obligaba a todos los habitantes a llevar muletas. Del día a la noche, todo el mundo comenzó a arrastrarse –en contra de su voluntad– con el apoyo de dos palos de madera. Las pocas personas que se rebelaron fueron arrestadas y condenadas a muerte. Desde entonces, las madres fueron enseñando a sus hijos a caminar con la ayuda de muletas en cuanto comenzaban a dar sus primeros pasos.


Y dado que el monarca tuvo una vida muy longeva, muchos habitantes desaparecieron llevándose consigo el recuerdo de los tiempos en que se andaba sobre las dos piernas. Años más tarde, cuando el rey finalmente falleció, los ancianos que todavía seguían vivos intentaron abandonar sus muletas, pero sus huesos, frágiles y fatigados, se lo impidieron. Acompañados por sus inseparables muletas, en ocasiones trataban de contarles a los más jóvenes que años atrás la gente solía caminar sin la necesidad de utilizar ningún soporte de madera. Sin embargo, los chicos solían reírse de ellos.


Movido por su curiosidad, en una ocasión un joven intentó caminar por su propio pie, tal y como los ancianos le habían contado. Al caerse al suelo constantemente, pronto se convirtió en el hazmerreír de todo el reino. Sin embargo, poco a poco fue fortaleciendo sus entumecidas piernas, ganando agilidad y solidez, lo que le permitió dar varios pasos seguidos. Curiosamente, su conducta empezó a desagradar al resto de habitantes. Al verlo pasear por la plaza, la gente dejó de dirigirle la palabra. Y el día que el joven –ya recuperado– comenzó a correr y a saltar, ya nadie lo dudó; todos creyeron que se había desquiciado por completo… En aquel reino, donde todo el mundo sigue llevando una vida limitada caminando con la ayuda de muletas, al joven se le recuerda como “el loco que caminaba sobre sus dos piernas”.



LA INFLUENCIA DE LA SOCIEDAD


“Sé obediente. Estudia. Trabaja. Cásate. Ten hijos. Hipotécate. Mira la tele. Pide préstamos. Compra muchas cosas. Y sobre todo, no cuestiones jamás lo que te han dicho que tienes que hacer.”

(George Carlin)


No hay nadie a quien culpar. Pero lo cierto es que desde el día en que nacemos se nos adoctrina para que nos convirtamos en empleados sumisos y consumidores voraces, perpetuando el funcionamiento insostenible del sistema. Así es como, al entrar en la edad adulta, seguimos la ancha avenida por la que transita la mayoría, olvidándonos por completo de seguirnos a nosotros mismos, a nuestra voz interior. 


Por el camino nos desconectamos de nuestra verdadera esencia –de nuestros valores y principios más profundos–, construyendo una personalidad adaptada a lo que nuestro entorno más cercano espera de nosotros.


Si bien la sociedad y la tradición ejercen una poderosa influencia sobre cada uno de nosotros, en última instancia somos libres para tomar decisiones con las que construir nuestro propio sendero en la vida. Es una simple cuestión de asumir nuestra parte de responsabilidad. Sin embargo, tomar las riendas de nuestra existencia nos confronta con nuestro miedo a la libertad. De ahí que si parece que nada se transforma es porque –en primer lugar– la mayoría de nosotros nos resistimos a cambiar.


Prueba de ello es que tendemos a ridiculizar e incluso oponernos fieramente a procesos y herramientas –como el autoconocimiento y el desarrollo personal– orientados a cambiar nuestra mentalidad. Más que nada porque dicha actitud implicaría dar el primer paso hacia una dirección aterradora: cuestionarnos a nosotros mismos. Es decir, al sistema de creencias con el que hemos creado nuestro falso concepto de identidad.



LOS SIETE ENEMIGOS DEL CAMBIO


“Formamos parte de una sociedad tan enferma que a los que quieren sanar se les llama raros y a los que están sanos se les tacha de locos.”

(Jiddu Krishnamurti)


Al obedecer las directrices determinadas por la mayoría, hacemos todo lo posible para no salirnos del camino trillado, rechazando sistemáticamente ideas nuevas, diferentes y desconocidas. No nos gusta cambiar porque a menudo lo hemos hecho cuando no nos ha quedado más remedio. Por eso lo solemos asociar con la frustración y la vergüenza que conlleva sentir que nos hemos equivocado. O peor aún: que hemos fracasado. De ahí las tan pronunciadas sentencias: “¡Yo soy así y no pienso cambiar!” “¡Los que tienen que cambiar son los demás!”


Tanto es así, que existen siete mecanismos de defensa cuya función es la de garantizar la parálisis psicológica de la sociedad. En esencia, representan las principales motivaciones subyacentes de todas aquellas excusas que nos contamos a nosotros mismos para no cambiar. Estos mecanismos psíquicos nos llevan a tomar decisiones y a adoptar actitudes y comportamientos que van en contra de nuestro bienestar. O más concretamente, en contra de la posibilidad real de promover un cambio constructivo en nuestra manera de ver, entender y disfrutar de la vida.


El primer mecanismo de defensa es el miedo. Sin duda alguna, el más utilizado por el statu quo como elemento de control social. Cuanto más temor e inseguridad experimentamos los individuos, más deseamos que nos protejan el estado y las instituciones que lo sustentan. Basta con bombardear a la población con noticias y mensajes con una profunda carga negativa y pesimista. Sobre todo porque está demostrado que estos se instalan en algún oscuro rincón de nuestro inconsciente, alimentando así a nuestro instinto de supervivencia. Además, cuando vivimos con miedo nos sentimos mucho más vulnerables y amenazados. Y al buscar todo tipo de seguridades y certezas, cerramos las puertas de nuestra mente y nuestro corazón a lo nuevo y lo desconocido.



AUTOENGAÑO Y NARCOTIZACIÓN


“Nadie es más esclavo que quien falsamente cree ser libre.”

(Johann W. Goethe)

 


Dado que el cambio es el mayor enemigo del miedo, enseguida aparece en escena el autoengaño. Es decir, mentirnos a nosotros mismos –por supuesto sin que nos demos cuenta– para no tener que enfrentarnos a los temores e inseguridades inherentes a cualquier proceso de transformación. Para lograrlo, basta con mirar constantemente hacia otro lado, tratando de no pensar ni hablar sobre aquellos temas y asuntos que puedan incomodarnos.


Por esta razón, el autoengaño suele dar lugar a la narcotización. Y aquí todo depende de los gustos, preferencias y adicciones de cada uno. Lo cierto es que la sociedad contemporánea promueve infinitas formas de entretenimiento, que nos permiten evadirnos de nuestros pensamientos, emociones y estados de ánimo las 24 horas del día. Así es como intentamos sepultar nuestra latente crisis existencial. Dado que en general huimos permanentemente de nosotros mismos, lo más común es encontrarnos con personas que –al igual que nosotros– no van hacia ninguna parte.


Con el tiempo, esta falta de propósito y de sentido suele generar la aparición de la resignación. Cansados físicamente y agotados mentalmente, decidimos conformarnos, sentenciando en nuestro fuero interno que “la vida que llevamos es la única posible”. Es entonces cuando asumimos definitivamente el papel de víctimas frente a nuestras circunstancias y, por consiguiente, frente a la vida. Esta es la razón por la que solemos culpar a los demás y a nuestras circunstancias por todo aquello que no nos gusta acerca de nosotros y de nuestra vida.



ARROGANCIA Y CINISMO


“Ninguna persona cambia hasta que su situación deviene insoportable.”

(José Antonio Marina)

 

Puesto que el victimismo se sostiene sobre un sistema de creencias erróneo y limitante, en caso de sentirnos cuestionados solemos defendernos impulsivamente por medio de la arrogancia, muchas veces disfrazada de escepticismo. Esta es la razón por la que solemos ponernos a la defensiva frente a aquellas personas que piensan de forma diferente a nosotros, insinuándonos que el cambio todavía es posible. Al mostrarnos soberbios e incluso prepotentes, lo que intentamos es preservar nuestra identidad rígida y estática, de manera que no nos veamos obligados a cambiar.


En el caso de que sigamos posponiendo lo inevitable, la arrogancia suele mutar hasta convertirse en cinismo. Sobre todo tal y como se entiende hoy en día. Es decir, como la máscara con la que ocultamos nuestras frustraciones y desilusiones, y bajo la que nos protegemos de la insatisfacción que nos causa llevar una vida de segunda mano, completamente prefabricada. Tal es la falsedad de los cínicos, que suelen afirmar que “no creen en nada”, poniendo de manifiesto que en realidad no creen en sí mismos.


Por último, existe un séptimo mecanismo de defensa: la pereza. Y aquí no nos referimos a la definición actual, sino al significado original que nos revela su raíz etimológica. Así, la palabra “pereza” procede del griego acedia, que quiere decir “tristeza de ánimo de quién no hace con su vida aquello que intuye o sabe que podría realizar”. No importa la edad que tengamos. Ni lo desoladoras o adversas que sean nuestras circunstancias actuales. Estamos a un solo pensamiento de dar el primer paso. Nadie dijo que fuera un proceso fácil. Pero para empezar a vivir nuestra propia vida –y no la de otros– el cambio es sin duda nuestro mejor aliado.



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LA CONQUISTA DEL TEMOR - SRI SWAMI SIVANANDA









TODO ACERCA DEL TEMOR


1. ¡Levántate! ¡Oh hombre!


El temor es ilusorio, no puede durar. El valor es eterno, no puede morir. Los riesgos, las calamidades y los peligros constituyen el lote de cada hombre que habita este mundo. Por lo tanto, oh hombre, fortalece tu mente con el valor y la paciencia. La valentía, el coraje y el aplomo serán tu soporte cuando atravieses todos los peligros. Así como una roca permanece firme en la orilla del mar sin ser afectada en lo más mínimo cuando las olas se estrellan contra ella, así también el hombre dotado de valor no es afectado por las peligrosas y oscuras olas de este Samsara. Permanece firme en todas las condiciones y circunstancias difíciles, y sale de ellas vencedor.


Un hombre valiente no tiembla a la hora del peligro. No se siente avergonzado ni perplejo. No se viene abajo. No es agobiado por la desesperación.... Sonríe ante todos los peligros y apuros, sopla la trompeta del triunfo, y finalmente obtiene la victoria.


Las amenazas del temor aterrorizan al corazón. Lleva una vida virtuosa. Vive en Dios. Sé bueno. Sirve. Ama. Da. Medita. Nada podrá asustarte. El Señor de la Muerte te temerá. Los terrores no serán terror para ti, incluida la muerte.


No aterrorices a tu alma con vanos temores imaginarios. Del temor proceden la desgracia y el fracaso. Los temores de un cobarde lo exponen al peligro. Un cobarde muere muchas veces antes de que tenga lugar su verdadera muerte. Sé audaz. Sé alegre. No permitas que tu corazón decaiga debido a la fantasía de los temores imaginarios. Ten confianza y fe en ti mismo. Tu derecho de nacimiento es el valor. Eres el hijo del Néctar. Eres el hijo de la Luz. Eres un vástago del Brahman inmortal. Reclama tus derechos de nacimiento ahora. ¡Levántate! ¡Oh hombre! Brama OM OM OM. Eres el león del Vedanta.


2. ¿Qué es el temor?


El equivalente a "temor" en sánscrito es "Bhaya". El temor es una emoción o Vritti en la mente que se produce cuando la propia vida está en peligro debido a fuerzas externas. El hombre reacciona frente a esa situación con una emoción de miedo.


Se caracteriza por palidez del rostro, palpitaciones, disminución o interrupción del pulso, temblor de los miembros, transpiración, mirada inexpresiva, pérdida del control de orina y heces, ahogo de la voz, incapacidad de hablar, etc. El cuerpo se pone como un tronco. La mente se atonta. Las funciones de los sentidos se inhiben. En casos extremos uno podría morir de la conmoción. En los casos comunes, cuando se elimina la causa del temor, lentamente se recupera de los síntomas morbosos y vuelve a su estado original.


3. Causa del temor


La ignorancia es la causa del temor. El hombre probó el "fruto prohibido" y se volvió esclavo de la lujuria. Olvidó su naturaleza original y divina y, por lo tanto, quedó envuelto en el remolino de la ignorancia. El Brahman infinito y valiente se volvió el Jiva finito y temeroso. La identificación con el cuerpo, Dehadhyasa, es la causa del temor.


Dehadhyasa es otra forma de ignorancia. El cuerpo físico es un instrumento para el disfrute sensual del hombre. Si sufre alguna enfermedad, teme perder este cuerpo que le sirve como vehículo para su goce. Hace todo lo posible para conservar el cuerpo. Todas las otras causas del temor son atribuibles a Dehadhyasa.


El sentimiento de inferioridad es otra causa del temor. Este sentimiento negativo produce en el hombre falta de confianza en sí mismo e inseguridad. Teme a aquellos que son superiores a él en talento, poder, puesto o eficiencia. Siente que es incapaz de hacer algo.


Alguna deformidad o incapacidad física, falta de eficiencia física y mental, el entrenamiento equivocado en los niños, son otras causas del temor.


La única manera de liberarse del temor es tomar conciencia del Ser.


4. Temor y Raga


Temor (Bhaya) y Raga (apego) son modificaciones o Vrittis de la mente. Son olas o remolinos temporales. La mente no es más que Raga y temor. Son hermanos mellizos. Por lo tanto están íntimamente relacionados entre sí. Si destruyes el apego (Raga) y el temor no hay vida ni existencia para la mente. El Upanishad declara: "El desapego, la fe, el temor, Raga, la timidez, la modestia, la vergüenza, etc. son sólo estados de la mente".


El temor es un producto de la ignorancia o Avidya. El hombre olvida su naturaleza esencial y divina debido a Moha u obstinación y a la identificación con su cuerpo. En un comienzo él era Brahman o el Alma Inmortal libre de todo temor. Era el "Brahman Shantam (sereno), Ajaram (sin decaimiento), Amritam (inmortal), Abhayam (sin temor)". A causa del egoísmo se convirtió en un niño rebelde. Se separó de su Padre. Dividió la propiedad. Comenzó su vida independiente en este plano terrenal.


Alquiló una casa en el mundo. Entró en la casa del cuerpo de carne y hueso y se volvió un pequeño hombre tímido, un pequeño Jiva con toda clase de temores. Así comenzó su caída debido a su pelea con su Padre Todopoderoso ya que comenzó una nueva vida egoísta con Raga y Dvesha.


Cuando era Uno con su Padre, cuando la familia estaba unida, no tenía cuerpo, ni músculos, ni carne, ni huesos, ni "yo", ni "mío", ni deseos, ni Vasanas. Por lo tanto era completamente valiente, siempre dichoso y en paz. No tenía idea de cuerpo, casa, propiedad, esposa, hijos, puesto o prestigio. No pensaba en las enfermedades del cuerpo o la caída del estatus social. No tenía noción de enemigos, guerra, tumultos o de huir en busca de refugio o seguridad. Su morada original era tranquila, segura y libre de cualquier tipo de peligro o enemigo. Todo era una comunidad de Brahman. Allí no había ningún problema entre hindú y musulmán. No había temor a ataques con bombas o torpedos. Era una fortaleza impenetrable e invulnerable, a prueba de enfermedad, a prueba de bombas y antisísmica.


En su nueva vida egoísta e independiente se volvió orgulloso, deshonesto, de mente estrecha y vil. Tuvo bajos pensamientos. Siempre pensaba en la carne y el placer de la carne. Practicó la filosofía de la carne y predicó la filosofía de la carne que es sinónimo de "Filosofía del cerdo". Los temores diarios se multiplicaron cuando se apegó mucho a su cuerpo, a los cuerpos de su esposa e hijos, y a su casa, propiedades, etc.


Raga (apego) es el viejo socio del temor. Dondequiera que hay Raga, hay temor. El temor y Raga coexisten. El hombre está apegado a su esposa. El cuerpo de su esposa es su mayor centro de placer. Así que hay temor en él, temor de perderla, temor de que muera, temor de que lo deje por otro hombre, temor de que se divorcie, temor de que se disguste con él, etc. Cuando está apegado a sus niños, casa y propiedad, tiene temor de perderlos. Está ahogado en pena y sufre una terrible conmoción si estos objetos se destruyen o pierden. Por lo tanto Raga es la causa del temor. Si no hay Raga, no hay temor. El primer eslabón de la cadena de Raga es el apego a su cuerpo. Todas las clases de Raga comienzan con este apego al cuerpo físico.


El Señor Krishna dice en su Gita: "Vitaragabhayakrodhah sthitadhiir muniruchyate" II, 56. "Aquél que está libre de apego, temor y cólera es llamado sabio de mente estable". Abandona el apego mediante la práctica del desapego o Vairagya y apégate a los Pies de loto del Señor, el Brahman valiente. Todos los temores desaparecerán.


Estás apegado a la lapicera, al bastón, a un libro, al reloj, a la toalla o una tela. El temor se desliza lentamente hacia el interior. Hay temor de perderlos. Considera siempre la idea que "todos los objetos son ilusorios, perecederos y causantes de dolor". No tendrás ningún apego. Incluso si hay apego, será leve. Podrás eliminarlo con un poco de reflexión y discernimiento.


Abandona el apego a este cuerpo identificándote con el Atman Inmortal o Brahman, que es incorpóreo, sin sexo, puro y omnipresente. Toda clase de temores y apegos desaparecerá totalmente. Asevera, siente, toma conciencia:

Soy incorpóreo, soy el Alma Inmortal o Brahman OM

No tengo sexo, soy el Atman Omnipresente OM

Soy el valiente Brahman OM

Ahora estoy lleno de Vairagya OM

No hay mundo en absoluto OM

Sólo yo existo OM

Soy el Inmortal y la Beatitud OM

Soy el absoluto Brahman OM                                                                 


¡Que todos ustedes puedan liberarse del temor y de Raga! ¡Que puedan establecerse en el Brahman libre de todo temor (Abhaya, Nirbhaya) mediante la práctica del valor y la meditación en ese Brahman osado e inmortal!


5. Temores Imaginarios


Todo hombre tiene algún temor imaginario de una u otra clase. Maya nunca permitirá que alguien descanse tranquilamente. El hombre está inquieto debido a la lujuria, la cólera, la codicia, los celos, el orgullo y el odio. Entonces el temor aviva el fuego mundano. Vierte Ghee en la llama de los tres fuegos (físico, mental y verbal). El hombre salta y baila como un mono. No descansa ni un segundo.
 

El temor normal constituye solamente un cinco por ciento de los temores. Mientras que los temores imaginarios componen un noventa y cinco por ciento.

Los temores imaginarios causan enfermedades, agotan todas las energías del hombre y causan toda clase de conmoción febril, baja vitalidad, malestar, inquietud, falta de armonía, etc. Cuando hay una epidemia de cólera o de fiebre tifoidea, el temor causa predisposición a dichas enfermedades. El hombre tiene terror del cólera, se preocupa e imagina que los microbios han entrado en su cuerpo. La imaginación hace serios estragos. ¡Se vuelve en verdad víctima de la enfermedad!


Un estudiante se prepara día y noche para el examen subsiguiente. Ha pasado meritoriamente todos los exámenes de clase. Pero desarrolla cierto temor imaginario, "el temor al examen", tan pronto como entra al salón de exámenes, se pone nervioso y se confunde. Sus manos tiemblan. No puede escribir. Falla en el examen.


Le pedí a un abogado inteligente, un master en letras y filosofía que podía discutir bien en la corte, que pronunciara un discurso sobre la "Necesidad de la religión". Subió a la plataforma. Había una gran audiencia. Sufrió "el temor de escena" y se aturdió. Su voz estaba entrecortada. Empezó a transpirar. Dijo algo tartamudeando, dio pena en la plataforma y se bajó en cinco minutos.


Ramakrishna era un hombre sano. Una corriente de aire frío le provocó tos. Era un caso simple de bronquitis o frío en el pecho. Pero persistió por unas semanas. Consultó con el médico. El doctor dijo, "podría ser un caso de tuberculosis. Haga tratamiento en el sanatorio".


"Ese podría ser un caso de tuberculosis" hizo estragos en Ramakrishna. Era una sugerencia equivocada. Produjo un temor imaginario en él. Empezó a preocuparse desde ese momento. Su salud se vino abajo gradualmente. Al final contrajo tuberculosis de verdad. Hay muchas clases de microbios en este cuerpo, como el Pneumoniae, etc. Pero no pueden hacer travesuras cuando uno posee buena salud y alta vitalidad. Cuando la vitalidad baja, toman ventaja. El hombre sucumbe fácilmente a sus estragos o ataques.


Sri R.S. Bannerjee estaba durmiendo en una habitación en la casa de su amigo en Dehra Dun. Esa noche, él y sus amigos hablaron sin parar sobre los daños causados por espíritus malignos. Estas ideas echaron raíces en su mente subconsciente. Soñó que la habitación en la que estaba durmiendo era una habitación encantada y que algún espíritu maligno le había hecho daño. Desde ese día empezó a perder su salud gradualmente. Esto se debió a cierto temor imaginario.


Sri Joshi era un amigo de Sri Gupta. Gupta vino a la casa de Joshi una noche, no conversó y se fue repentinamente porque ese día tenía que encontrar a un amigo en la estación del ferrocarril. Joshi pensó que Gupta estaba enojado con él. Después lo vio conversar con Rajkrishna, quien tenía una actitud hostil hacia él. Entonces llegó a la conclusión de que Gupta se había vuelto su enemigo. Desarrolló cierto temor imaginario hacia Gupta, y pensó que divulgaría todos sus secretos a Rajkrishna.


Algunos desarrollan el temor imaginario de que perderán su trabajo. Otros imaginan y piensan, "¿Qué será de mí si mi esposa se muere ahora? Tengo que cuidar de nueve niños". Algunos tienen el temor imaginario de "¿Qué haré si mi empresa falla?" "¿Que será del Hinduismo si toda la India se vuelve parte de Pakistán o si el comunismo se extiende por India?" No hay límite para tales temores imaginarios.


Siéntate durante un tiempo. Reflexiona bien. Practica introspección. Todos los temores imaginarios se desvanecerán. Se desvanecerán en el aire. La mente te engaña por medio de los temores imaginarios. Aprende a discernir, cavilar, reflexionar y meditar. Asóciate con el valor. Sé un testigo silencioso del zoológico de la mente. Ella se ocultará como un ladrón. Sentirás entonces que fuiste engañado todos estos años por esta mente traviesa y que el temor es una no-entidad, un gran cero.


6. Fobias


Los temores raros, secretos, irracionales y anormales son llamados fobias. No tienen realidad objetiva. No hay nada que pueda atemorizar a las personas. No hay ninguna situación amenazadora en el ambiente que deba causarles temor y aún así no pueden liberarse de los temores y los sentimientos negativos. La palabra original en griego es "Phobos" que significa temor.


Algunos tienen mucho miedo a los escorpiones. Esto es "escorpión-fobia". Otros temen a las serpientes. Ésta es "serpiente–fobia". Algunos le tienen terror a las ratas ("rata–fobia"). Otros le temen a los truenos. Algunos temen caminar en la oscuridad. Otros se asustan de ver a una gran multitud (plurofobia). Algunos Brahmacharins se asustan al ver a un grupo de mujeres. Otros tienen miedo de estar solos. Algunos temen dormir con la luz apagada. Otros se atemorizan en espacios cerrados como túneles, etc., (claustrofobia). Algunos sienten temor en los espacios abiertos (agorafobia). Aunque el médico haya dicho que definitivamente no hay ningún mal orgánico en ciertos pacientes, piensan que tienen algún problema de corazón o enfermedad de hígado o de riñón.


Éstas son todas fobias del cuerpo.


Algunos tienen temor de algo y de todo (pantaphobia). Los estadounidenses están asustados de los rusos (Ruso - fobia). Los rusos están asustados de los estadounidenses (Americo - fobia). Los que viven en la frontera con India temen a las personas tribales (fobia tribal). Las fobias son interminables.


Las causas de las fobias son nerviosismo, insensatez mediana o intensa, y la falta de Vichara (investigación), pensamiento y conocimiento juiciosos y correctos.


La fobia es una forma anormal del temor. Un temor normal surge cuando la propia vida está en peligro, cuando algún objeto externo como una cobra o un tigre o una situación de tumulto amenazan la existencia del individuo. El miedo que surge en tales ocasiones es perfectamente natural. El hombre trata de salvar su vida ya sea luchando o defendiéndose.


Desarrolla tu poder de voluntad. Cultiva la valentía y la intrepidez. Desarrolla el poder mental de resistencia, firmeza ante el peligro y entereza. Medita en el valor. Vive en compañía de sabios y yoguis. Medita en el Alma que está desprovista de todo temor. Todas las fobias desaparecerán.


Aquél que es incapaz de moverse entre mucha gente, que odia la multitud, que se asusta al ver a mucha gente, debe tratar gradualmente de moverse en el gentío, debe tener capacidad de adaptación y fuerza para soportar la agitación de la mente. Asóciate con la calma incluso en medio de muchos hombres y mujeres. Los Brahmacharins deben tratar de evitar la "mujer – fobia". Deben ser intrépidos y tranquilos incluso entre mujeres. El desarrollo unilateral es imperfecto. El desarrollo debe ser integral y debe haber ecuanimidad en todas las condiciones y en todos los lugares.


Si uno teme caminar en la oscuridad, debe tratar de liberarse de este defecto caminando de noche con una luz, al principio, y lentamente debe tratar de caminar sin la luz también. El temor desaparecerá con el correr del tiempo. El temor es una fuerza negativa. No puede subsistir ante la virtud positiva, el valor.


Abhinivesha o deseo de vivir en este mundo es la razón principal de todos los temores. Abhinivesha se aferra a la vida y al cuerpo. El apego a los objetos causa temor. El apego al nombre y la fama causa temor. El apego al dinero y a la mujer causa temor. Cualquier apego es la matriz de terrible temor.


Aquél que posee, teme. No teme el que ha renunciado a todo, que percibe al Atman en todo.


Tememos porque nos apegamos a ciertas cosas. El amor con apego es la causa del temor. No queremos deshacernos de ciertas cosas. Y cuando algo nos impide obtener esos objetos de amor y deseo, nos enojamos, le tememos y perdemos el equilibrio mental. Renunciar a todo y cultivar Brahma-Bhava es el mejor remedio para superar todos los temores.


Siéntate y reflexiona. Encuentra la raíz del problema. Si no puedes hacer esto, busca la ayuda de un psicoterapeuta o un yogui. Debes sacar a la luz aquello que está profundamente oculto en tu mente subconsciente y disiparlo.


¡Que todos ustedes sean valientes! ¡Que sean audaces y alegres! ¡Que puedan irradiar valor, fuerza y paz! ¡Que puedan heredar el valor, el derecho de nacimiento de su Padre Todopoderoso, el Brahman valiente e inmortal!



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